Olivar superintensivo en seto
Asaja Córdoba pide que se habilite la recogida nocturna del olivar en seto
Un trabajo de la Junta revela que en un 30% de la superficie no hay impacto sobre la avifauna
La Asociación Agraria de Jóvenes Agricultores (Asaja) de Córdoba, al igual que ya han solicitado otras provincias, así como la propia Asaja-Andalucía, ha reclamado a la Junta que permita de nuevo, «a la mayor brevedad posible», la recolección nocturna de aceituna en los olivares en seto. La petición llega apenas unos días después de que la Consejería de Sostenibilidad y Medio Ambiente haya prorrogado durante otro año la suspensión de esta práctica mediante cosechadoras cabalgantes entre el ocaso y la salida del sol.
Asaja Córdoba considera que la restricción generalizada debería sustituirse por un sistema más selectivo, que permita trabajar durante la noche en la mayor parte de las explotaciones y limite la cosecha únicamente en aquellas zonas o circunstancias en las que se haya acreditado una afección concreta sobre la avifauna. «Carece de sentido mantener una limitación generalizada», afirman.
Entre los argumentos del sector figura la calidad del fruto. Asaja sostiene que las temperaturas más bajas durante las noches de septiembre, octubre y noviembre permiten que las aceitunas lleguen a la almazara en mejores condiciones, con menores daños mecánicos y menos riesgo de fermentación. La asociación añade que las bajas temperaturas favorecen la conservación de aromas y otros compuestos relacionados con la calidad del aceite de oliva virgen extra.
Otro argumento de peso es la transformación de nuestros olivares y el aumento, paulatino, cada año, de este tipo de olivares. La problemática de la mano de obra de cara a recolección, unida a la falta de rentabilidad de otros cultivos (especialmente los herbáceos), hacen que cada año haya en nuestra provincia más superficie de olivar en seto, y los periodos de recolección son los que son, o sea, la campaña de recogida con cosechadoras no puede prolongarse en el tiempo.
Además, ante un posible escenario de inviernos lluviosos, como el pasado lo fue, «las campañas de recolección, haciéndolo solo en horario diurno, de prolongarían de una manera manifiestamente inviable». «Nuestra agricultura se moderniza y se adapta a las necesidades de nuestros tiempos, y esta prohibición de la recolección nocturna, va contra lo mismo», comentan.
La organización agraria insiste en la importancia del factor laboral en sus reivindicaciones. A su juicio, recuperar los turnos nocturnos permitiría reducir la exposición de los trabajadores a unas temperaturas diurnas cada vez más elevadas y adaptar mejor las labores agrícolas a los episodios de calor que se registran durante el comienzo de las campañas.
Soluciones tecnológicas
La polémica suspensión se remonta a octubre de 2019, cuando la Junta prohibió por primera vez la recogida nocturna en los olivares en seto mediante cosechadoras cabalgantes aplicando el principio de precaución. La Administración autonómica puso entonces en marcha un proyecto para estudiar el impacto real sobre las aves y analizar posibles técnicas que hicieran compatible la actividad agrícola con la protección de la biodiversidad.
Los posteriores trabajos coordinados por el IFAPA realizaron 44 controles sobre 137 hectáreas representativas de olivar en seto y contabilizaron 8.127 ejemplares pertenecientes a 66 especies. La Junta concluyó que estos olivares albergan una importante riqueza de avifauna y que la cosecha mecanizada nocturna genera efectos negativos sobre determinadas especies, aunque en alrededor del 30% de la superficie controlada fueron nulos o muy bajos.
Durante estos años también se han probado diferentes fórmulas para reducir el impacto, como la cetrería, dispositivos acústicos, láseres, robótica y equipos de gas. En ensayos realizados durante la campaña 2022-2023, un sistema tecnológico instalado en las cosechadoras redujo significativamente la mortalidad directa.
Pese a estos avances, la Junta publicó el pasado 5 de agosto una nueva resolución que mantiene la suspensión durante otro año. La norma contempla excepciones exclusivamente para proyectos experimentales de I+D, de carácter no comercial y previamente autorizados. También deja abierta la posibilidad de levantar la restricción si futuros estudios acreditan métodos suficientemente seguros para evitar daños a la fauna. El plan prevé al menos 80 inspecciones nocturnas en explotaciones andaluzas para vigilar su cumplimiento.
Asaja Córdoba considera, sin embargo, que «ya existe base suficiente para abandonar una prohibición general y avanzar hacia restricciones localizadas». La organización se ofrece a continuar colaborando con la Administración y los centros de investigación y sostiene que recuperar la cosecha nocturna aportaría «calidad, competitividad y adaptación climática» al sector. El debate vuelve así a abrirse a las puertas de una nueva campaña de aceituna, con agricultores y Administración discrepando sobre hasta dónde permiten llegar los resultados científicos acumulados desde 2019.