El obispo de Córdoba presidió la solemnidad de la Virgen de la Fuensanta, patrona de Córdoba

El obispo de Córdoba, Jesús FernándezAlvaro Tejero

El obispo de Córdoba llama a «sembrar amor» como raíz de la esperanza en su mensaje de Navidad

Jesús Fernández invita a mirar más allá del consumo y a comprometerse con los pobres, los excluidos y quienes viven sin dignidad, inspirándose en el nacimiento de Jesús como signo de luz y fraternidad

El obispo de Córdoba, Jesús Fernández, ha publicado su carta pastoral de Navidad bajo el título Un niño que siembra amor y cosecha esperanza, un mensaje centrado en el sentido profundo de la Navidad, alejado del consumo y de lo efímero, y orientado a la defensa de la dignidad humana, especialmente de los más pobres y marginados.

En su escrito, el prelado invita a «mirar más allá del esplendor fugaz» de luces y adornos para descubrir la «luz humilde pero eterna» que nace en Belén, donde Dios «se hizo hombre adoptando la forma más humilde, la de un niño indefenso y frágil». Fernández subraya que ese nacimiento en la pobreza y la marginación es un mensaje claro: «todo marginado es también hijo de Dios y ninguno queda fuera de la órbita de su amor».

La carta insiste en que la contemplación del Niño Jesús no es solo motivo de consuelo espiritual, sino también una llamada concreta a la acción, a amar y cuidar a quienes hoy viven situaciones de exclusión, pobreza o soledad. En este contexto, el obispo agradece expresamente la labor de los voluntarios que recogen y reparten alimentos, acompañan a personas solas, acogen a inmigrantes o sostienen estas tareas con recursos, formación y oración, destacando su testimonio como una expresión viva de la auténtica Navidad.

En la parte final del mensaje, y cuando está a punto de concluir el Jubileo de la Esperanza, Jesús Fernández recuerda que «la única manera de cosechar la fruta madura de la esperanza es sembrar amor». Una siembra que, afirma, debe traducirse en trabajo y colaboración para que nadie carezca de lo necesario para vivir con dignidad, entendida no solo en términos materiales, sino también desde la fe y la vida comunitaria en la Iglesia.

El obispo concluye su carta confiando a la bendición del Niño Dios a todos los cordobeses y deseando una Navidad vivida desde la esperanza, la solidaridad y el compromiso con los más vulnerables.

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