Baena contará con una nueva dolorosa
El escultor egabrense Salvador Guzmán crea una nueva dolorosa para Baena
La presentación será este viernes en el Oratorio de la Fundación Aguilar y Eslava y el día siguiente, la imagen será bendecida
El calendario cofrade cordobés se tiñe de una luz especial en este primer fin de semana de Cuaresma, cuando la Hermandad de la Misericordia de Baena se disponga a vivir una jornada que quedará grabada con letras de oro en sus anales: la bendición de su nueva titular mariana, Nuestra Señora de la Clemencia en su Mayor Dolor.
Esta obra, nacida del alma y la gubia del artista egabrense Salvador Guzmán Moral, tendrá una presentación en el marco del Oratorio de la Fundación Aguilar y Eslava de Cabra a los pies del imponente Cristo de la Fundación de Miñarro este viernes 20 de febrero, antes del solemne encuentro con la fe, con su bendición en la Parroquia de San Bartolomé de Baena el sábado 21.
La nueva Dolorosa de Guzmán, es una soberbia talla de vestir tallada en madera de cedro real a tamaño natural, se ajusta a los cánones más exquisitos de la escuela barroca, pero late en ella una frescura humana que sobrecoge por su profunda carga psicológica y su realismo emocional.
En su rostro parece que se detiene el tiempo capturando un suspiro eterno; la cabeza, ligeramente elevada al cielo en un gesto de entrega absoluta, permite que la luz juegue con unos ojos de cristal y unas pestañas de pelo natural que otorgan una hondura casi mística a su mirada. El espectador se descubre ante una boca entreabierta, donde el marfil tallado de sus dientes sugiere un lamento quebrado, mientras cinco lágrimas de vidrio fundido evocan la quinta angustia de una Madre que padece ante el misterio de la Pasión.
La maestría de Salvador Guzmán se manifiesta no solo en la policromía al óleo pulimentada con vejiga y envuelta en una suave pátina, que confiere a la piel una textura orgánica y vital, sino en la singularidad de poseer dos juegos de manos que permiten a la imagen habitar distintas tradiciones: unas manos oferentes, de raíz granadina, que se entrelazan en oración para mediar ante Dios; y unas manos abiertas, de herencia sevillana, que proyectan un dolor más activo y patético hacia el devoto.
Esta dualidad iconográfica se nutre de un diálogo estético, donde el artista busca la unción de las miradas perdidas de Antonio Eslava y la elegancia de la Caridad de Rota de su maestro Juan Manuel Miñarro, fundiéndolas con la serenidad idealizada de las dolorosas pictóricas de Murillo. Sin embargo, en un quiebro de modernidad, la imagen también bebe de la crudeza de la María de Mel Gibson, interpretada por Maia Morgenstern, logrando que la escultura rompa la distancia de la imaginería antigua para presentarse como una mujer de carne y hueso en medio del colapso emocional.
Finalmente, la grandeza de esta obra se completa con la cápsula del tiempo escondida en el interior de la escultura que guarda las ofrendas y peticiones de más de 40 hermanos de la cofradía y con el gesto altruista de su autor, quien en un acto vinculación personal con la Hermandad, ha donado su creatividad y esfuerzo para limitar el coste únicamente a la nobleza de los materiales empleados.
Con ello, la Virgen de la Clemencia en su Mayor Dolor no solo se incorpora como una joya al ya rico patrimonio histórico-artístico de Baena, sino que nace como la consolidación de una identidad y como una nueva y consoladora luz para la Semana Santa cordobesa.