Bambalina frontal del paso de la Virgen del Mayor Dolor, estrenada este Miércoles Santo
El Miércoles Santo abre los días grandes de la Semana Santa de Córdoba
La corona de la Virgen de la Paz es sustituida por otra debido a un problema de estabilidad
El Miércoles Santo marca la llegada de los momentos álgidos que se viven cada año. No sólo es la espléndida antesala de los días grandes, sino que también es el último de los días laborables de la Semana Santa, algo que se percibe con nitidez en la calle, con una mayor afluencia de público al paso de los cortejos procesionales.
Este hecho ya se ha puesto de manifiesto desde el inicio de la Semana Santa sobre todo en esas calles del entorno de la carrera oficial por las que llegan a pasar hasta tres o cuatro procesiones consecutivas, en una suerte de carrera alternativa que atrae a mucha gente.
Este hecho, que podía ser una novedad con cierto atractivo en los primeros años del traslado de la carrera oficial al entorno de la Catedral, se ha convertido en un problema tanto por la imposibilidad física de cruzar de una acera a otra en calles como Cardenal González o San Fernando como por el riesgo de acabar en altercado por culpa de algunos huérfanos de educación o con un carácter algo violento que convierten en un problema de convivencia lo que es tan fácil de resolver con algo de educación.
El Perdón
Desde mucho antes de que asomara la cruz de guía de la hermandad del Perdón ya estaba atestada la recoleta plaza donde se encuentra la iglesia de San Roque. Muchos saben que este momento es sólo para unos pocos y que el precio no es otro que ir con tiempo, coger buen sitio y esperar.
El paso de misterio, que representa el momento del tribunal religioso, ha salido este Miércoles Santo completamente restaurado, como ya lo hizo en el Magno Vía Crucis del pasado 11 de octubre, y el paso de la Virgen del Rocío y Lágrimas lucía en el exorno floral piezas de fruta, como peras y manzanas.
La Paz
Siempre entre multitudes, la hermandad de la Paz y Esperanza atraviesa el casco antiguo de punta a punta para llegar a la Catedral. Es la nota luminosa de una jornada compuesta por cofradías ya maduras que ofrecen lo mejor de sí mismas en sus respectivas estaciones de penitencia.
En esta ocasión, se ha podido ver el estreno de dos piezas diseñadas por Curro Claros. Por una parte, el estandarte de la Coronación Pontificia bordado por Francisco Pérez Artés, con orfebrería de Jesús de Julián, y un nuevo Senatus bordado por José Manuel Martínez Hurtado y el trabajo de Jesús Amaro en la orfebrería. Ademas, el Señor de la Humildad y Paciencia ha lucido recién restaurada la túnica de tisú bordada por Antonio Villar con diseño de fray Ricardo de Córdoba.
Momento en que es sustituida la corona de la Virgen de la Paz en la calle Alfaros
Ya de regreso a la iglesia de Capuchinos, en la misma puerta del Hotel Alfaros, le fue sustituida la corona con la que fue coronada canónicamente por la de Manuel de los Ríos, debido a un problema de estabilidad que presentaba la primera y que fue advertido tiempo antes, pero que no se pudo llevar a cambio en cambio hasta que no llegó la otra corona.
El Calvario
La parroquia de San Lorenzo, junto con la Trinidad, son los dos templos más cofrades de la capital, de los que cada Semana Santa salen tres hermandades camino de la Catedral. Fiel a la cita, el templo fernandino sirvió de monumental fondo a la salida en procesión del Señor del Calvario, secular devoción del barrio que impregna de clasicismo cada rincón de su recorrido.
La principal novedad de este año ha figurado en el paso de Nuestra Señora del Mayor Dolor. Tras décadas con el palio liso de terciopelo y malla, la hermandad ha decidido acometer su bordado y, como anticipo de lo que será en un futuro, este Miércoles Santo se ha podido admirar el estreno de la bambalina frontal, realizada por Mercedes Castro, con un corazón de plata en su centro de Emilio León, según el diseño de Juan Manuel Chiachío Castro, Fernando Chiachío Romero y José Luis Vivas Cabello.
La Misericordia
En esta clásica jornada de la Semana Santa de Córdoba, es la hermandad de la Misericordia una de las que ofrece la oportunidad de rendir culto y sacar en procesión a dos imágenes con una intensa devoción en siglos pasados por lugares que se mantienen prácticamente inalterables al paso del tiempo, como puede ser la plaza de la Corredera o la plaza del Potro.
Una singularidad importante de esta cofradía es que durante todo el año rinde culto como cotitulares a las reliquias de los Santos Mártires de Córdoba, en la capilla sacramental de la basilica menor de San Pedro. Ademas, en el cortejo se puede ver por segundo año un relicario bajo templete, cedido por las madres jerónimas de Santa Marta, así como la incorporación al mismo de un pabellón basilical.
La Pasión
Una de las características que mantiene la jornada del Miércoles Santo en Córdoba, es la de regalar unas estampas que se repiten año a año durante década. En este caso, ese momento llega, tanto a la ida como al regreso, por las calles de San Basilio así como al cruzar el arco de las Caballerizas Reales.
El Señor de la Pasión ha lucido este año su túnica bordada y sobre sus hombros la valiosa cruz de madera tallada y dorada. En el paso de la Virgen del Amor ha destacado este Miércoles Santo diez cirios repartidos por la candelería con la sigularidad de llevar una decoración en flores de cera.
La Piedad
El portentoso Crucificado que tallara Antonio Bernal para la hermandad de Las Palmeras hizo el recorrido desde su barrio hasta la carrera oficial acompañado por los suyos, tanto dentro como fuera del cortejo que lucía nuevas túnicas. Es una procesión de barrio llevada a su máxima expresión, lo que refrenda también el carácter identitario que tienen las cofradías en las zonas donde se ubican.
Este año se han podido ver los estrenos de un nuevo bacalao así como de cinco varas de presidencia junto a la imagen del centurión Longinos que salió el año pasado por primera vez. Además, la gran novedad de ayer fue el acortamiento de su recorrido tras salir de la carrera oficial. En vez de volver a Las Palmeras, la hermandad puso punto y final a su estación de penitencia en el jardín del Obispo, en el Campo Santo de los Mártires.