Los romeros fueron recibidos por el obispo de la Diócesis, D. Jesús, quien estuvo acompañado en este acto de acogida por el capellán del Camino, D. Tomás Pajuelo, y por el delegado diocesano de Hermandades y Cofradías, D. José Juan Jiménez
Las hermandades del Rocío de Córdoba inician su peregrinación con la bendición en la Mezquita-Catedral
El prelado diocesano dirigió una breve y sentida reflexión a todos los presentes antes de su partida a la aldea
La Mezquita-Catedral de Córdoba se convirtió en el día de ayer, 14 de mayo, en el punto de partida espiritual para la Romería del Rocío de este año. El templo mayor de la Diócesis abrió sus puertas para recibir a los simpecados de la Real Hermandad de Nuestra Señora del Rocío de Córdoba y de la Hermandad del Rocío de Montoro, en uno de los momentos más emotivos previos a su partida hacia las marismas almonteñas.
A su llegada a las naves catedralicias, los romeros fueron recibidos por el obispo de la Diócesis, D. Jesús, quien estuvo acompañado en este acto de acogida por el capellán del Camino, D. Tomás Pajuelo, y por el delegado diocesano de Hermandades y Cofradías, D. José Juan Jiménez.
Durante este entrañable encuentro, el prelado diocesano dirigió una breve y sentida reflexión a todos los presentes. En sus palabras, animó a los rocieros a vivir estos días de travesía no solo como una tradición, sino como un auténtico itinerario de fe, alegría y fraternidad cristiana bajo el amparo de la Virgen María.
El acto concluyó con el rezo conjunto de la Salve y la solemne bendición impartida por el obispo a todos los peregrinos. Con este gesto, la Iglesia de Córdoba pide protección y guía para los hermanos de Córdoba y Montoro durante sus jornadas de peregrinación hasta postrarse a las plantas de la Blanca Paloma. Desde el Cabildo Catedral les deseamos un buen y fructífero Camino.