Toma de posesión como párroco en San Nicolás por parte de Jesús Daniel Alonso Porras
Jesús Daniel Alonso, nuevo párroco de San Nicolás de la Villa
Además se ser vicario general de la Diócesis de Córdoba es también profesor y escritor
Hoy sábado ha tenido lugar el acto de toma de posesión del nuevo párroco de la iglesia de San Nicolás de la Villa, Jesús Daniel Alonso, quien hasta el momento se encontraba adscrito a dicho templo. Jesús Daniel Alonso Porras, actual vicario general de la Diócesis de Córdoba, es un presbítero cordobés nacido en 1964, se licenció en 1989 en Filosofía y Letras (Geografía e Historia) por la Universidad de Córdoba y dedicó más de una década a la docencia en institutos públicos. En 2001 se incorporó como funcionario de carrera al cuerpo de Profesores de Enseñanza Secundaria, aunque en 2003 pidió la excedencia para ingresar en el Seminario Conciliar San Pelagio. Sustituye a Antonio Evans, que pasa a la condición de emérito por su edad tras décadas de incansable labor en esta iglesia del centro de Córdoba.
Ordenado sacerdote el 9 de mayo de 2009, desarrolló su ministerio en distintas parroquias y amplió su formación en Roma. Allí obtuvo en 2012 la licenciatura en Bienes Culturales de la Iglesia por la Pontificia Universidad Gregoriana y se formó también en la Escuela del Archivo Secreto Vaticano y en el Pontificio Instituto de Arqueología Cristiana. El 1 de julio de 2019, con una beca del centro de estudios anejo a la iglesia española de Santiago y Montserrat, defendió en la Gregoriana su tesis doctoral 'De «ekklesía» a «ğāmiʿ» o el modelo de iglesia cristiana adaptado al islam. El «renacimiento macedónico» en la mezquita aljama de Córdoba', centrada en las conexiones entre la arquitectura cristiana oriental y la mezquita aljama cordobesa.
Toma de posesión como párroco en San Nicolás por parte de Jesús Daniel Alonso Porras
Desde hoy ha ampliado su cometido en San Nicolás de la Villa, a la par que es vicario general y director del Secretariado de Patrimonio Cultural de la Diócesis de Córdoba, canónigo archivero-bibliotecario adjunto de la Catedral y profesor del Instituto Teológico San Pelagio.
Su último libro: Oriens in Hispania
Con el motivo de la presentación el pasado mes de mayo de su último libro Oriens in Hispania, La Voz de Córdoba le hizo una entrevista a cargo del periodista y redactor-jefe de esta casa, Rafael González. En ella, Alonso sobre su intensa vocación por la enseñanza y rememoraba cómo pertenecía a un linaje de maestros: «Mi bisabuelo era maestro, mi abuelo también, mi padre, mi hermana, mis tíos. Somos como una estirpe del magisterio y creo que eso casi se lleva en la sangre».
El cuanto al contenido del libro, Alonso afirmaba en La Voz de Córdoba que la Mezquita-Catedral es un edificio excepcional por la cantidad de etapas históricas y estilos artísticos que reúne. Afirmaba igualmente que en ningún otro edificio del mundo se pueden contemplar, en una misma mirada, nueve estilos artísticos correspondientes a más de 1.800 años de historia. A su juicio, el monumento sigue siendo un espacio abierto a nuevas investigaciones, tanto históricas como arqueológicas, y todavía conserva elementos que no han sido completamente explicados.
Uno de los principales planteamientos de su libro Oriens in Hispania es que la mezquita fundacional no surgió de manera aislada, sino que asimiló modelos arquitectónicos procedentes de la tradición cristiana oriental y bizantina. Alonso explicó que, aunque todavía no se ha encontrado la basílica paleocristiana completa sobre la que se construyó la mezquita, sí existen evidencias que permiten identificar el antiguo espacio de culto cristiano y, sobre todo, paralelismos con basílicas de numerosas naves del norte de África. Considera que esta influencia oriental había sido intuida por investigadores anteriores, pero que su trabajo pretende concretarla y estudiarla de manera sistemática.
El sacerdote y escritor destacaba, en suma, que la Mezquita-Catedral es un «espacio vivo», fruto de sucesivas transformaciones y del reaprovechamiento de elementos de distintas épocas. Considera que la convivencia de estilos no es una muestra de inferioridad, sino de asimilación y transformación, y que constituye precisamente una de las grandes riquezas del monumento.