Aguas Santas López
Aguas Santas López, directora de Zalima
«El compromiso es lo que hace crecer y fortalecer a la sociedad»
El centro formativo cordobés está en plena celebración de su 60º aniversario
Aguas Santas López (Sevilla,1981) llegó a Córdoba el 1 de septiembre de 2009 para colaborar en Zalima impartiendo clases de Dibujo y trabajando en el Departamento de Orientación, especialmente en la orientación universitaria y profesional. Nunca imaginó que, dieciséis años después, acabaría dirigiendo el centro.
Su trayectoria previa no tiene nada que ver con la educación. Es ingeniera y durante una década trabajó en el sector de la construcción como jefa de obra, dirigiendo proyectos de viviendas y hoteles «en un mundo de hombres», como ella misma resume. Los primeros años en Córdoba fueron un ejercicio de funambulismo profesional: entre 2009 y 2013 compatibilizó la docencia y la orientación en Zalima con sus encargos como autónoma en obras de Sevilla, Cádiz y Córdoba, moviéndose continuamente en tren.
Cuando la anterior directora se jubiló, le propusieron asumir la dirección del centro. «Al principio te da un poco de pánico y también tenía añoranza de dejar la calle, lo que a mí me gusta», reconoce. Pero decidió aceptar, al menos por un año que se convirtió en otro, y después en otro, hasta sumar dieciséis. Hoy lo tiene claro: «Si miro hacia atrás, ¿quién ha salido ganando? Indudablemente yo».
Aguas Santas López
- ¿Qué representa este aniversario para usted? ¿Qué significan estas seis décadas para la comunidad educativa del centro?
- Estas seis décadas me invitan a mirar al pasado, porque de él aprendemos. Me gusta recordar la trayectoria de los equipos directivos anteriores y, sobre todo, valorar que lo importante no es el equipo directivo sino las personas que forman Zalima: el profesorado, el claustro, el personal de servicio, el alumnado y las familias que confían en nosotros.
Nuestro objetivo desde 1964, cuando se creó la fundación —aunque el primer curso académico fue 1965-66—, ha sido siempre el mismo: formar mujeres íntegras, buenas personas, capaces de colaborar, afrontar retos de la sociedad y aportar valor, compatibilizando su desarrollo profesional con la vida familiar. Ese propósito de ofrecer una formación integral y lanzar al mundo laboral grandes profesionales sigue vigente.
- ¿Cómo era Zalima en su inicio y cuáles han sido los hitos que han marcado su evolución hasta hoy?
- Zalima ha tenido muchos hitos y no todo ha sido fácil. En 1964, cuando casi nadie apostaba por la formación de la mujer, ya supuso un logro importante. Conocí a uno de los primeros miembros del patronato y me sorprendió la visión de futuro, la capacidad de trabajo y la ilusión con la que afrontaban todo, a pesar de tener pocos recursos.
Desde el principio, Zalima avanzó de la mano de empresarios; ahí estuvo una de las claves de su éxito. Primero funcionó como academia y más tarde se presentó toda la documentación para impartir estudios reglados. Se empezó por Secretariado y, conforme aumentaba la demanda, se fue ampliando la oferta. Los empresarios vieron una sinergia muy enriquecedora para la empresa cordobesa y el patronato supo aprovecharla. Ese binomio fue perfecto.
Cuando llegué, me encontré una trayectoria muy sólida y enriquecedora. Hoy contamos con más de 250 convenios con empresas. El pasado nos orienta y el futuro es esperanzador: la normativa cambia, pero el equipo se recicla, tiene ganas de aprender y es muy receptivo. Esa es, sin duda, la fortaleza de Zalima.
Aguas Santas López
- Como centro educativo, destaca el trabajo en el desarrollo humano y profesional. ¿Cómo se articulan esos dos ejes en la educación de Zalima?
- Córdoba tiene un nivel académico muy alto y todos los centros imparten bien los contenidos. Pero cuando una empresa contrata a alguien, no solo mira el expediente académico, sino también lo que la persona aporta: saber ser, saber estar y saber hacer.
Aquí trabajamos esas competencias de manera transversal. El ejemplo es fundamental: llegar puntual, pedir disculpas si un día no es así, enseñar con orden… Los alumnos imitan lo que ven. También cuidamos el modo de dirigirnos a ellos, tratándolos como adultos y proponiendo más que imponiendo.
Si el profesorado cuida estos aspectos y la formación en valores, esa formación humana se transmite dentro del aula.
- La oferta académica ha cambiado mucho. ¿Cómo responde Zalima a los cambios del mercado laboral y a las nuevas necesidades?
- Cada año pasamos una encuesta a las empresas donde el alumnado realiza la formación dual. Es una fuente de información valiosísima. Con esos datos, el equipo directivo y el patronato estudian la demanda social y la del propio alumnado, porque la inserción laboral es clave.
Enriquecemos los currículos académicos con lo que el empresario nos indica que falta. Para eso contamos con un Programa de Excelencia Profesional, donde se trabajan competencias que no figuran en el currículo oficial, como liderazgo o competencia digital.
También fomentamos la visión internacional renovando cada año la carta Erasmus, con numerosas movilidades que permiten conocer otros países, centros y empresas. Esto despierta el asombro y las ganas de aprender tanto en el alumnado como en el profesorado.
Cuidamos el modo de dirigirnos a los alumnos, tratándolos como adultos y proponiendo más que imponiendo.
Otro pilar fundamental es la tutoría personalizada: cada alumno tiene un tutor que le acompaña en el desarrollo de sus competencias profesionales. Es un rasgo muy diferenciador respecto a otros centros.
- El centro se define como obra corporativa del Opus Dei, accesible a todas las familias, de interés social y abierto a la cultura. ¿Cómo se plasma esa identidad en el proyecto educativo y en la diversidad del alumnado?
- Zalima tiene estudios concertados y privados. En la parte concertada, la asignación del alumnado funciona igual que en los centros públicos, lo que significa que estamos abiertos a todo tipo de personas que quieran aprender y trabajar.
Respecto al Opus Dei, cuando el centro se inició en 1964 fue por deseo del fundador, san Josemaría Escrivá, que veía en la formación intelectual un proyecto social de gran valor. La libertad de una persona está en el conocimiento: cuanto más formada está, más capacidad tiene de elegir.
Aguas Santas López
Aquí intentamos vivir ese espíritu mediante el trabajo bien hecho, al servicio de los demás. El profesorado debe preparar las clases con rigor, actualizarse, llevar la realidad al aula y no vivir de lo hecho el año anterior. Ese esfuerzo, ese servicio, es donde encontramos también el sentido profundo de nuestro trabajo.
- ¿Cómo se reinterpretan esos valores para la sociedad del siglo XXI?
- Creo que, independientemente de la condición de cada uno, todos coincidimos en los mismos valores: honradez, honestidad, lealtad, trabajo bien hecho e inquietud por aprender.
Se pueden resumir en dos grandes ideas: valores que te hacen crecer como persona y valores que te llevan a aportar algo a la sociedad.
- ¿Qué datos puede compartir sobre inserción laboral y convenios con empresas?
- Cada año evaluamos distintos indicadores, y uno fundamental es la inserción laboral, que nos muestra cómo evoluciona el centro. En junio alcanzamos alrededor del 81 %.
En cuanto a los convenios con empresas, tenemos más de 250. Sin ellos Zalima no sería posible. Aunque ahora la normativa obliga a todos los centros a tener convenios porque todo es ya dual, Zalima lleva trabajando así desde sus inicios. Y desde 2018 desarrollamos también la formación dual reglada, por lo que la adaptación a la normativa nos ha resultado natural.
Aguas Santas López, durante la entrevista
- ¿Qué retos educativos ve en el horizonte y cómo se prepara Zalima para afrontarlos?
- Uno de los grandes retos hoy es el individualismo. Cada vez más personas van «a lo suyo», y es importante formar a los jóvenes en la idea de que todos sumamos. No se trata de mejores o peores, sino de aprovechar nuestros puntos fuertes de manera complementaria.
Otro reto es la inteligencia artificial. No es algo negativo; es un avance comparable a la Revolución Industrial. El profesorado se está formando con distintos cursos y queremos enseñar a hacer un buen uso de ella, igual que ocurrió con Internet.
La IA es una herramienta enriquecedora si sabes qué quieres hacer, qué objetivos tienes y elaboras un esquema de trabajo que luego puedas mejorar cotejándolo con la herramienta.
La libertad de una persona está en el conocimiento: cuanto más formada está, más capacidad tiene de elegir.
Aguas Santas López, vista por Samira Ouf
- En relación con el 60º aniversario: ¿qué actividades especiales han previsto, cuáles han celebrado ya y cuáles quedan por venir?
- El 60º aniversario es una celebración de agradecimiento. Queremos convocar a antiguos profesores y a las más de 17.500 antiguas alumnas que han pasado por aquí. Tuvimos un encuentro previo el 24 de junio para escuchar sus propuestas, al que asistieron 84 personas, y fue muy enriquecedor.
El acto oficial fue el 2 de octubre, con una misa de acción de gracias en la Mezquita Catedral con unas 400 personas. El 19 de diciembre celebraremos una zambomba con antiguo y actual alumnado. En torno al 8 de marzo celebraremos un foro de empresarias, dedicado esta vez a antiguas alumnas.
El acto institucional de final de curso será en el campus de Rabanales, porque Zalima se ha quedado pequeño; esperamos unas 960 personas.
En junio habrá un cierre en el propio centro y, en julio, realizaremos el Camino de Santiago con antiguas alumnas y alumnado actual, una actividad muy solicitada.
Aguas Santas López, en la entrada de Zalima
- Si tuviera que elegir una sola palabra o frase que represente la esencia de Zalima tras 60 años, ¿cuál sería y por qué?
- La frase sería: «Educar para transformar y formar para avanzar». Si no trabajamos con esa proyección, ¿para qué estamos? También: «Sesenta años formando talento, con excelencia y compromiso».
El compromiso es esencial: hace crecer a la sociedad. Si no hay personas comprometidas, no se alcanzan los objetivos ni como país ni como ciudad. Por eso debemos inculcar esa idea en los jóvenes.