En 2023, 48 370 residentes de la UE fallecieron como consecuencia de autolesiones intencionadas

Ayuda y acompañamiento para prevenir las conductas suicidasGetty Images/iStockphoto

Diez años, la edad desde la que Asaenec ya trabaja en Córdoba para prevenir el suicidio

La asociación tiene 18 personas en sus grupos de jóvenes y una escuela de familia a la que acuden 35 familiares

Hablar. Pedir ayuda. Aprender a detectar que algo está cambiando. Son tres acciones sencillas que cambian de dimensión cuando detrás hay pensamientos suicidas. En Córdoba, Asaenec Salud Mental trabaja ya con menores desde los diez años dentro de sus programas de prevención, una edad que muestra hasta dónde ha bajado un problema que este jueves, 10 de septiembre, vuelve a la actualidad con motivo del Día Mundial para la Prevención del Suicidio.

«Es muy alarmante», reconoce la psicóloga de Asaenec Melani García. Pero matiza: que esos menores lleguen a consulta después de un intento no consumado o con ideación suicida significa también que «están en el sitio adecuado y están pidiendo ayuda».

La asociación cordobesa se ha sumado este año a la campaña de la Confederación Salud Mental España, que bajo el lema «Ni culpa ni silencio: hablemos del duelo por suicidio» pone parte del foco en quienes quedan después de una muerte por esta causa. Con cada suicidio se estima que al menos seis personas quedan profundamente afectadas, y el duelo puede sumar al dolor de la pérdida sentimientos de culpa, vergüenza o rabia.

El planteamiento coincide con el lema internacional elegido para el periodo 2024-2026, «Cambiar la narrativa sobre el suicidio», que pide iniciar la conversación y sustituir el silencio y el estigma por una aproximación abierta al problema y orientada a buscar ayuda.

«Para mí significa pasar de una conversación dominada por el miedo, el silencio o el morbo a una conversación más centrada en la prevención, la escucha, la evidencia y la esperanza», explica García. En esa conversación incluye también a las personas que quedan alrededor: «Necesitan nuestro apoyo, nuestra comprensión y, sobre todo, no ser juzgadas».

Más de mil muertes en Córdoba

Los últimos datos del Instituto de Estadística y Cartografía de Andalucía reflejan la dimensión del problema en la provincia. Entre 2011 y 2025 se registraron en Córdoba 1.063 muertes por suicidio: 854 de hombres y 209 de mujeres, un 80,3 % de varones. El máximo de la serie se alcanzó en 2023, con 82 muertes, y desde 2020 la cifra anual no ha bajado de 69.

¿Por qué una diferencia tan marcada entre hombres y mujeres? La psicóloga de Asaenec advierte de entrada que «la explicación es multifactorial» y no puede reducirse a una sola causa. Sí apunta hacia las dificultades para expresar el malestar.

La prevención, sostiene, necesita estrategias que faciliten esa expresión emocional que los hombres, por razones educativas, pueden no haber aprendido de la misma manera. «Al no estar tan acostumbrados a hablar sobre su mundo emocional, parece que provoca un bloqueo interno que aumenta la probabilidad y el riesgo de suicidio», señala.

De los 10 a los 45 años

Parte del trabajo de Asaenec se desarrolla antes de llegar a esas situaciones. La asociación acude a centros educativos de Córdoba y trabaja con menores y adolescentes, además de con las familias, a las que García define como «las grandes olvidadas».

En su sede funcionan también grupos de ayuda mutua. Actualmente participan 18 personas en el grupo joven, aunque el trabajo no se limita a las conductas autolesivas y aborda también la autoestima, las habilidades sociales o la gestión de las emociones.

La organización distribuye estos grupos por edades: de 10 a 18 años, de 18 a 28 y de 28 a 45, aunque las características personales pueden determinar la incorporación a uno u otro.

A ello se suma una escuela de familia que se reúne semanalmente durante dos horas y en la que participan actualmente 35 personas. Según García, la mayoría convive o ha convivido con personas con conductas suicidas, aunque insiste en que la ideación suicida tampoco implica necesariamente un trastorno mental.

La asociación ha reforzado durante el último año su presencia en los institutos. El objetivo, explica la psicóloga, es que los adolescentes sean capaces de pedir ayuda antes de que el sufrimiento avance.

Las señales que pueden alertar

No existe, advierte García, «una señal mágica». Sí pueden producirse cambios que deberían llamar la atención del entorno: más desesperanza, sentirse atrapado o sin salida, aislamiento social, dejar de relacionarse con personas hasta entonces importantes o cambios bruscos en el estado de ánimo.

También menciona un mayor consumo de alcohol, despedirse de personas o regalar pertenencias valiosas. «Estas señales sí pueden ayudarnos a alzar la voz y pedir ayuda», explica.

En los más jóvenes, Asaenec observa además dificultades para trasladar sus problemas a las personas próximas. «Creen que son una carga, no quieren molestar a sus padres porque tienen otros problemas», señala García. Ese bloqueo puede llevar al aislamiento y a refugiarse cada vez más en la tecnología frente a esa interacción de tú a tú.

Para Asaenec, la respuesta no puede recaer solo en psicólogos y profesionales sanitarios. «Esto es una responsabilidad comunitaria», sostiene García.

Ni culpa ni silencio

La campaña de este año añade otra dimensión: qué ocurre cuando el suicidio se ha consumado. Salud Mental España pone el foco en un duelo al que pueden sumarse preguntas sin respuesta fácil: qué se podría haber hecho, si hubo alguna señal que pasó inadvertida o si era posible evitarlo.

De ahí el lema «Ni culpa ni silencio» elegido para este 10 de septiembre, que según García apunta en la misma dirección: dejar espacio a quienes atraviesan un duelo por suicidio sin juicio ni tabú.

Esa ayuda empieza, en ocasiones, por algo tan elemental como conseguir decir que se necesita.

La prevención, también a debate en Córdoba

La conmemoración del Día Mundial para la Prevención del Suicidio tendrá también este jueves una cita en el Palacio de la Merced. La Diputación de Córdoba ha convocado a las 10.00 horas una mesa redonda en su Salón de Plenos para abordar esta realidad desde distintos ámbitos.

En el encuentro participarán la delegada de Derechos Sociales de la Diputación, Irene Aguilera; el presidente de la sede cordobesa de la Asociación Internacional Teléfono de la Esperanza, Rafael Ruiz; la delegada de Servicios Sociales, Mayores y Participación Ciudadana del Ayuntamiento, Eva Contador; y la delegada provincial de Sanidad y Consumo de la Junta de Andalucía, María Jesús Campos.

La cita sumará al enfoque social y asistencial del suicidio la perspectiva de las administraciones y de las entidades que trabajan directamente con personas en situación de vulnerabilidad.

El teléfono 024 de atención a la conducta suicida es un servicio nacional, gratuito, confidencial y disponible las 24 horas del día durante los 365 días del año. Ante una emergencia vital inminente debe llamarse al 112.

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