Un hombre afectado por hemorroides

Un hombre afectado por hemorroides

Hemorroides: un problema frecuente que no conviene sufrir en silencio

La proctóloga Reyes Vázquez, del Hospital Quirónsalud Córdoba, advierte sobre las molestias persistentes y la importancia de estudiar el origen del sangrado

El dolor, el picor o el sangrado al ir al baño pueden convertirse en molestias con las que se aprende a convivir sin consultar. La vergüenza y la falta de información han contribuido a mantener en segundo plano un problema tan frecuente como las hemorroides. La doctora Reyes Vázquez, especialista en Cirugía General y proctóloga del Hospital Quirónsalud Córdoba, ha llamado la atención sobre sus consecuencias y la necesidad de recibir un diagnóstico adecuado.

La afección ha alcanzado aproximadamente a la mitad de los adultos mayores de 50 años, según la información del Instituto Nacional de la Diabetes y las Enfermedades Digestivas y Renales de Estados Unidos. Su frecuencia, sin embargo, no ha restado importancia a las molestias ni a la necesidad de averiguar qué las ha provocado.

Vázquez ha explicado que la incidencia ha aumentado con la edad y ha señalado el embarazo y el parto entre las circunstancias que han favorecido su aparición o empeoramiento, por los cambios fisiológicos y el aumento de la presión abdominal.

De las molestias a las crisis de dolor

Entre los síntomas, la especialista ha destacado el sangrado, el dolor, el picor y el prolapso, es decir, la salida del tejido hemorroidal al exterior. La intensidad y la frecuencia de estas manifestaciones han condicionado tanto la vida cotidiana como la elección del tratamiento.

La doctora Reyes Vázquez

La doctora Reyes Vázquez

«Hay pacientes que sienten molestias continuas, mientras que otros sufren crisis hemorroidales con un dolor intenso e incapacitante y cada caso requiere un abordaje personalizado según los síntomas y el grado de afectación», ha explicado.

El sangrado necesita un diagnóstico

Una de las principales advertencias ha tenido que ver con el sangrado: atribuirlo directamente a las hemorroides puede retrasar el diagnóstico de otras enfermedades. Las guías de la Sociedad Americana de Cirujanos de Colon y Recto han recomendado estudiar los antecedentes y realizar una exploración, además de indicar una colonoscopia en determinados pacientes según los hallazgos, los síntomas asociados y la persistencia del sangrado.

La proctóloga ha insistido en la importancia de consultar para evitar que el malestar se prolongue. «No hay que normalizar el malestar ni esperar a que el problema se agrave. Un diagnóstico y tratamiento adecuados permiten retomar la vida normal sin limitaciones ni molestias persistentes», ha señalado.

El sangrado necesita un diagnóstico

El tratamiento tampoco ha quedado reducido a elegir entre una crema y una operación. Las recomendaciones clínicas han situado los cambios en la alimentación y en los hábitos al ir al baño como primera opción: aumentar el consumo de fibra, mantener una hidratación adecuada y evitar los esfuerzos y las estancias prolongadas en el inodoro. Las cremas y otros productos tópicos han ofrecido alivio del dolor leve, la inflamación o el picor, aunque ese efecto no ha equivalido a resolver todos los casos.

Entre las opciones disponibles, Vázquez ha mencionado la esclerosis hemorroidal, un procedimiento ambulatorio que se ha empleado en determinados pacientes. Para los cuadros más avanzados, la especialista ha explicado que se ha valorado la cirugía en función del grado de afectación y de los síntomas.

La doctora ha citado la hemorroidectomía, que consiste en extirpar las hemorroides, y la hemorroidoplastia mediante láser como alternativas con características diferentes. Sobre esta última, ha destacado su menor invasividad y la posibilidad de reducir el dolor posoperatorio en los pacientes para los que se ha considerado indicada.

Más allá de la técnica, la especialista ha puesto el acento en las repercusiones del problema: las molestias han llegado a limitar la actividad física, las relaciones sociales e incluso el descanso. Su recomendación ha sido acudir a consulta y explicar los síntomas, sin asumir que el dolor o el sangrado forman parte de una situación con la que haya que resignarse a vivir.

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