Pedro Sánchez Valle de los Caidos
Madrid
Las exhumaciones en el Valle de los Caídos no seguirán porque «no quedan cuerpos en las criptas habilitadas»
El Gobierno ha aprobado una subvención de un millón de euros para estos trabajos, pero los trabajadores ya finalizaron los análisis
El ministro Torres quiere que los monjes del Valle de los Caídos salgan de forma «educada y acordada»
Las exhumaciones del Valle de los Caídos han traído polémica en los últimos años. Las más conocidas fueron las de Francisco Franco y José Antonio Primo de Rivera. En el conjunto monumental se enterraron a 33.000 víctimas de la Guerra Civil, 22.000 del bando nacional y 12.000 del republicano. La llegada de Pedro Sánchez al Gobierno ha avivado este asunto hasta que en septiembre de 2023 una sentencia del Juzgado de lo Contencioso Administrativo número 10 de Madrid anuló la licencia de obra para operar en las criptas y demoler sus paredes.
Meses más tarde, según informan desde el Gobierno, el Ejecutivo de Sánchez obtuvo una licencia del Ayuntamiento de San Lorenzo del Escorial para proceder con los análisis de las criptas que estaban habilitadas antes de la sentencia que retiraba la licencia de obra.
El Ejecutivo central ha estado analizando durante estos años de legislatura estos restos hasta hace unos meses que «ya no han acudido trabajadores para el análisis de los cuerpos», relatan a El Debate fuentes cercanas al Valle de los Caídos.
Lo llamativo es que el Consejo de Ministros ha aprobado recientemente una subvención de 1.050.000 euros para continuar con los trabajos de investigación y de exhumación, pero según fuentes cercanas al Valle de los Caídos, «los trabajos terminaron hace varios meses y ya no vienen trabajadores».
Estas mismas personas explican a El Debate que «el Gobierno ya ha analizado todos los restos en las criptas que estaban habilitadas antes de la negativa a la licencia de obras». Por lo tanto, el resto de cuerpos no se podrán tocar porque están custodiados por paredes que son intocables hasta que un juzgado pueda dar permiso».
Pedro Sánchez, durante la visita al laboratorio forense del Valle de los Caídos
No hay que olvidar las chapuzas que se han hecho a la hora de exhumar cuerpos a lo largo de estos años. Fuentes de Patrimonio Nacional han indicado a El Debate que uno de los casos fue el de los 133 navarros que fueron entregados a sus familias durante el Gobierno de Felipe González.
Estas fuentes relatan que Patrimonio Nacional, entidad que pertenece a Presidencia del Gobierno, no estudió si esos restos pertenecían a esas personas. «Se entregaron a las familias y pueden ser perfectamente de personas que eran de Madrid», aseguran.
Además, «hay una segunda lectura, hay familiares de la capital que piden que se exhumen los restos de sus familiares y en verdad están en Navarra», subrayan.
Otra de las imágenes del reportaje fotográfico de Sánchez en el Valle de los Caídos
Este caso no queda ahí, «el fallo que tuvieron los forenses en aquella obra es que se confundieron de planta y mezclaron unos cuerpos con otros, de ahí que algunos restos de otras familias estén en los cementerios navarros. Aquello fue una auténtica vergüenza, sin ninguna duda», subrayan.
Otra «chapuza» que cometieron los operarios de Patrimonio Nacional fue en varios osarios del Valle de los Caídos, los lugares destinados para reunir los huesos de las víctimas de la Guerra. Personal de Patrimonio ha confesado a El Debate que «durante el Gobierno de Felipe González, a principios de los 90, abrieron estos espacios y se encontraron una amalgama de barro, cajas destruidas y restos mortales».
Sánchez en el Valle de los Caídos con los forenses
El Ejecutivo socialista «mandó entonces construir unas cajas gigantes y cargaron con palas toda esta mezcla y los repartieron por diferentes lugares del Valle. Hay casos en los que un hombre puede estar en tres osarios diferentes del conjunto monumental», relatan estas fuentes.
También confiesan que en una ocasión Patrimonio Nacional decidió meter un aseo para los forenses en un lugar lleno de restos mortales. «Acudí al baño y fui a tirar de una trampilla y para mi asombro me cayó un cráneo y un fémur a mis pies. Los sorprendente es que la entidad del Estado pusiera ahí un baño a sabiendas de que era un lugar donde había partes de seres humanos», remarcan estas personas.