La avalancha del Madrid Arena

La avalancha del Madrid Arena

Las discotecas de Madrid que superaron aforo y acabaron en tragedia: «Dile a mi padre que le quiero»

La capital ha vivido dos tragedias relacionadas con el ocio nocturno, ambas no cumplieron la normativa correspondiente

El cierre de la discoteca Teatro Barceló por exceso de aforo ha revivido dos de las mayores tragedias en la región, el caso del Madrid Arena y Alcalá 20. El primero de ellos tuvo lugar el 31 de octubre de 2012 y dejó cinco chicas fallecidas. Belén Langdon, Katia Esteban, Cristina Arce, Rocío Oña y Teresa Alonso perdieron la vida aquella noche de Todos los Santos que congregaron a 27.000 jóvenes.

Algunos de los de los testimonios más desgarradores que se escucharon fueron: «Me muero, no puedo respirar»; «no puedo más, dile a mi padre que le quiero»; «han aplastado a una chica a pisotones»; «o soltaba a mi amiga o me rompía el cuello»; «tenía una masa de gente encima».

El Ayuntamiento de Madrid contrató al empresario Miguel Ángel Flores para organizar una fiesta de tamaño colosal con motivo de la noche de Todos los Santos (Halloween en EE.UU.) en el Madrid Arena, uno de los pabellones de mayor tamaño de la capital.

El 31 de octubre, a las 21:30 horas, la organización comenzó a abrir las puertas para el control de entradas. A esa hora, los jóvenes empezaron a entrar al Madrid Arena al ritmo que los guardias de seguridad verificaban los pases.

Sin embargo, esto fue lo único que hicieron los vigilantes: «No pasé ningún control, ni registro, sino que solo me pidieron la entrada en los tornos», explicó Amor López, una de las testigos en el juicio posterior.

También relató que entró con una garrafa de cinco litros y dos botellas escondidas en los pantalones. Dos horas más tarde, a las 23:30, comenzó la fiesta con varios DJ que pincharon música electrónica y encendieron al público.

Salida del recinto Madrid Arena

Salida del recinto Madrid Arena

A la una de la madrugada (1 de noviembre), el vestíbulo de acceso y la pista central empezó a saturarse. Ambas áreas «estaban abarrotadas de público», según se recoge en el sumario judicial del caso 'Madrid Arena'.

Una hora y media más tarde, la organización cerró y reabrió varias veces los accesos, tanto el principal del edificio como el acceso por la rampa que conducía directamente al público con el muelle de carga; de esta forma se generaba un embudo por el que solo discurría una entrada y salida principal junto con dos vomitorios secundarios.

«Todo eran empujones, no se podía andar, no se podía casi ni respirar en el recinto entero», narró la superviviente Amor López.

A pesar de las aglomeraciones que describían los testigos, entre las 2:30 y las 3:45 los agentes de seguridad cerraron la entrada principal, desviando el ingreso de personas por una salida de emergencia que conectaba directamente con la pista ya abarrotada, superando el límite permitido de aforo.

Una de las puertas bloqueadas del Madrid Arena

Una de las puertas bloqueadas del Madrid Arena

La organización aseguró que se vendieron 9.650 entradas frente a las 10.620 personas que tiene como máximo el aforo. Pese a la opacidad de las cifras que se indicaron, a posteriori se descubrió que se vendieron 23.000 entradas y accedieron al recinto unas 27.000 personas, casi el triple de lo permitido.

A las 3:40, el DJ internacional Steve Aoki subió al escenario. En ese momento, unas 3.000 personas que estaban fuera haciendo botellón ingresaron por la puerta principal sin control ni entrada.

La actuación de Aoki prendió la mecha de la catástrofe que se viviría durante varias horas después. Tras la decisión de habilitar la salida principal como punto también de entrada, este enclave se convirtió en una ratonera. Varias personas querían salir a la par que muchas otras luchaban por entrar para no perderse la actuación.

Belén Sastre, de 16 años y amiga de Belén Langdon (víctima), relata que quisieron ir al baño por uno de los vomitorios, pero la puerta de este se cerró. Entonces decidieron ir por la salida principal.

«Ahí fue cuando todo el mundo quería entrar y nosotras salir, nos empezaron a empujar y es cuando Belén y yo fuimos las primeras en caernos», explica Sastre.

Interior de Madrid Arena

Interior de Madrid Arena

Estos fueron los momentos más críticos. «Nos caímos de la mano las dos al suelo, le dije vamos a levantarnos, pero estábamos boca arriba. De repente nos empezó a caer gente, fue tan rápido que no te da tiempo a reaccionar, nos empezó a caer muchísima gente encima, no veía nada, estábamos cogidas de la mano en el suelo y tenía el brazo completamente torcido. No sentía las piernas por toda la gente que había encima», añadió la superviviente.

La joven agregó que, mientras estaban en el suelo, ambas gritaban «me muero, no puedo respirar. Llegó un momento que dije 'si me tengo que morir aquí me muero'. Me puse a rezar y me quedé inconsciente hasta que 'reviví'. No entendía nada de lo que había pasado, todo el mundo estaba gritando y llorando», enfatizó Belén Sastre.

Steve Aoki en el Madrid Arena

Steve Aoki en el Madrid ArenaSteve Aoki

La enfermería fue un punto clave tras la tragedia, muchos asistentes acudieron con personas heridas o con las futuras víctimas que horas más tarde acabarían falleciendo. Pablo Estrada trasladó a Katia Esteban a las dependencias sanitarias, a su llegada había dos personas de más de 70 años con traje, al parecer del chico no eran médicos.

En el habitáculo estaban dos víctimas que nadie se preocupó por ellas. La joven que llevaba Estrada acabó en el suelo por órdenes de las personas trajeadas. Las investigaciones han apuntado que una de las jóvenes que ya estaba en enfermería era Cristina Arce, una de las fallecidas.

Tras este drástico suceso, Miguel Ángel Flores fue condenado a cuatro años de prisión como máximo responsable del evento. Además, tuvo que pagar una indemnización de dos millones de euros de responsabilidad civil y solidaria.

Bomberos sacan un cuerpo de la Discoteca Alcalá 20

Bomberos sacan un cuerpo de la Discoteca Alcalá 20

Alcalá 20

Otra tragedia que sacudió a Madrid fue el incendio en la discoteca Alcalá 20. La noche del 17 de diciembre de 1983, 81 personas perdían la vida víctimas de las llamas y de una gestión pésima. En total se contabilizaron diecinueve deficiencias en el establecimiento.

Alcalá 20 acogía a cientos de jóvenes cada fin de semana. A las cinco de la mañana una chispa procedente del escenario prendió fuego a una gran cortina que se propagó gracias a los componentes inflamables de los que estaban compuestos muchos de los objetos de la discoteca.

Incendio de la discoteca Alcalá 20 de Madrid

Incendio de la discoteca Alcalá 20 de Madrid

Como consecuencia, 81 personas perdieron la vida abrasadas por las llamas y por inhalación de humo, y otras 29 sufrieron heridas irreversibles. Además, un joven que intentó salvar su vida desesperadamente se lanzó al vacío y murió. Unos días después, la Policía encontró a varios jóvenes en el hueco de un ascensor con este trágico desenlace.

Alcalá 20 tenía las salidas de emergencia taponadas con rejas y candados, los extintores de fuego estaban caducados y la manguera contra incendios no disponía de caudal suficiente ni de la presión para apagar las llamas que se iban expandiendo por todo el local. Los empleados de la discoteca pudieron salir sin problema ya que conocían la única salida de emergencia que cumplía con su misión.

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