Las marcas que dejaron las balas durante la Guerra Civil

Las marcas que dejaron las balas durante la Guerra CivilLaura Roquero y Pablo Gómez

Las marcas que aún sellan las rejas del Real Jardín Botánico de Madrid: huellas de la Guerra Civil

El eje Prado-Retiro fue escenario de bombardeos y cruces de fuego

Las rejas del Real Jardín Botánico de Madrid conservan en la actualidad decenas de impactos de bala, testimonio material de los combates que atravesaron la ciudad durante la Guerra Civil, entre 1936 y 1939. Estas cicatrices metálicas, apenas visibles a simple vista, revelen una parte de la historia de la capital.

A simple vista, la verja del Botánico parece un elemento más del entorno monumental del Paseo del Prado. Sin embargo, un examen atento descubre pequeñas hendiduras redondeadas, zonas con metal rehundido que rompen la regularidad del hierro. No son defectos de fundición ni caprichos del óxido, son marcas de bala conservadas desde los combates de la Guerra Civil.

El jardín, colindante con el Retiro y a escasos metros de espacios que fueron estratégicos durante la contienda, quedó expuesto a episodios de violencia. Las rejas actuaron como frontera y, al mismo tiempo, como soporte involuntario de la metralla. Ocho décadas después, las marcas siguen a la vista de quien se detiene a observar la verja.

Madrid en guerra: el entorno del Retiro

La capital soportó un largo asedio y una presión militar intensa durante la Guerra Civil. El eje Prado-Retiro, por su centralidad y por albergar edificios institucionales y culturales, fue escenario de bombardeos y cruces de fuego. En aquel tablero fragmentado, cualquier estructura sólida podía convertirse en parapeto, punto de mira o línea de paso. Las rejas del Botánico forman parte de ese mapa de huellas dispersas que aún se leen en fachadas, muros y elementos urbanos.

Estas marcas recuerdan la violencia de este conflicto. Allí donde hoy se pasea entre la sombra de los robles y parterres, hubo ruido de disparos y carreras a cubierto.

Las marcas que dejaron las balas durante la Guerra Civil

Las marcas que dejaron las balas durante la Guerra CivilLaura Roquero y Pablo Gómez

Una huella que pasa desapercibida

Pese a su valor como testimonio material, las marcas no están señalizadas. El visitante medio puede pasar junto a ellas sin darse cuenta de este pequeño recuerdo histórico. Para identificarlas solo hay que cambiar el ritmo del paseo. En ese momento se contemplan círculos irregulares, salientes, un brillo distinto donde el metal cedió. La luz lateral de la tarde, cuando el sol rasca el relieve, las revela con claridad.

La ausencia de explicaciones abre una cuestión patrimonial. No se trata de monumentalizar el daño ni de convertir el paseo en un catálogo de heridas, sino de decidir si estas trazas merecen contexto público. Señalizarlas o integrarlas en una visita guiada son opciones sobre la mesa.

Las marcas que dejaron las balas durante la Guerra Civil

Las marcas que dejaron las balas durante la Guerra CivilLaura Roquero y Pablo Gómez

Patrimonio y memoria

Los restos materiales de conflictos recientes plantean siempre un equilibrio delicado: preservar sin mitificar, explicar sin adoctrinar, conservar sin ocultar. En el caso del Botánico, la reja cumple hoy tres funciones simultáneas. Es infraestructura, porque delimita y protege. Es objeto estético, por su diseño y su integración en el conjunto histórico del eje Prado-Retiro. Y es documento, porque registra el impacto de la guerra sobre la vida urbana.

Reconocer esa triple condición invita a pensar en estrategias de divulgación proporcionadas. Un panel sobrio, una breve mención en los folletos de visita, una parada en las rutas educativas o una ficha en la web institucional bastarían para que esas señales no dependan solo del azar de una mirada atenta.

Las marcas que dejaron las balas durante la Guerra Civil en el Jardín Botánico

Las marcas que dejaron las balas durante la Guerra Civil en el Jardín BotánicoLaura Roquero y Pablo Gómez

Señalizar para comprender

España aún convive con las huellas materiales de una guerra que dividió al país entre 1936 y 1939 y dejó Madrid partida entre líneas defensivas, refugios, barricadas y zonas de combate urbano. En ese contexto, las rejas del Botánico son más que un recuerdo puntual, representan los restos visibles de un conflicto que afectó a la vida cotidiana, desde los edificios administrativos hasta los paseos públicos.

Señalizar estos elementos no implica reabrir heridas ni simplificar la historia a un bando contra otro, sino ofrecer herramientas para entender un periodo complejo. La Guerra Civil fue un enfrentamiento político, social y militar con profundas consecuencias humanas.

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