Máquinas de abono de Metro de Madrid

Máquinas de abono de Metro de MadridMetro de Madrid

La evolución de las máquinas de abono transporte de Metro: «Antes solo aceptaba las monedas justas»

El suburbano cuenta con unos 1.260 puntos de venta en la actualidad que se están cambiando con las de última generación

La forma de comprar un billete o un abono en el Metro de Madrid ha cambiado radicalmente en las últimas décadas. Actualmente, la red del suburbano cuenta con unos 1.260 puntos de venta. La sustitución de las máquinas antiguas por las nuevas se está realizando de forma progresiva. La evolución va desde rudimentarias máquinas mecánicas que apenas ofrecían información al viajero hasta sofisticados dispositivos digitales accesibles, parlantes y capaces de guiar paso a paso al usuario.

Las primeras máquinas automáticas de venta de billetes del Metro de Madrid, como la que aparece en la fotografía, eran dispositivos extremadamente básicos. De color oscuro y con un diseño completamente mecánico, estaban pensadas únicamente para una función: expender billetes de papel.

Según explica Carlos Barroso, coordinador de ingeniería de ticketing de Metro de Madrid, se trataba de una máquina que «solo vendía los billetes en papel. No tenía ninguna información». El usuario no encontraba instrucciones, pantallas ni ayuda visual. El funcionamiento era directo, pero rígido: introducir monedas y recoger el billete.

Estas máquinas no admitían ningún tipo de flexibilidad en el pago. «Tenías que pagar un precio exacto», señala Barroso, ya que «no ofrecían cambio ni aceptaban otros medios de pago más allá de las pesetas», explica el coordinador del suburbano.

Tampoco existían sistemas automáticos de lectura o validación electrónica. Los billetes eran simples soportes de papel que se marcaban mediante un sistema mecánico, «como una especie de tampón que marcaba un texto fijo». No había títulos multiviaje, ni abonos mensuales, ni integración tarifaria. «Posiblemente, se limitaban a un billete de un viaje y un billete de ida y vuelta», recuerda el responsable de ticketing.

Antigua máquina de Metro de Madrid

Antigua máquina de Metro de Madrid

Estas máquinas, que datan de los años setenta, permanecieron en servicio durante décadas sin apenas modificaciones, reflejando una época en la que el Metro era un sistema mucho menos complejo y con un perfil de usuario más homogéneo.

La comparación con las máquinas actuales no deja lugar a dudas. «La diferencia con las máquinas actuales es muy importante», afirma Barroso. El cambio no es solo tecnológico, sino conceptual: ya no se trata solo de vender un billete, sino de acompañar al usuario durante todo el proceso de compra.

Nuevas máquinas punteras

Las nuevas máquinas están diseñadas bajo criterios de accesibilidad universal. Una de las innovaciones más relevantes es la interfaz para personas con discapacidad visual. Mientras que en máquinas anteriores el invidente debía orientarse recorriendo la pantalla por zonas, ahora el sistema es completamente conversacional. «No solamente tienes que hablar. La máquina te preguntará qué hacer y tú vas respondiendo», explica Barroso, destacando que este diálogo se mantiene hasta el momento del pago.

También se han tenido en cuenta las necesidades de personas con movilidad reducida. Aunque las máquinas son altas y cuentan con pantallas de gran tamaño, incorporan un modo accesible que adapta la interfaz. «La pantalla baja a una altura que no sobrepasa los 90 centímetros, que es lo que marca la ley de accesibilidad», permitiendo su uso desde una silla de ruedas.

Además, el sistema incluye soluciones para personas con audífonos y una interfaz clara pensada para facilitar la comprensión a cualquier perfil de viajero.

Máquina moderna de Metro de Madrid

Máquina moderna de Metro de Madrid

Uno de los grandes avances de las máquinas actuales es su adaptación a los distintos tipos de usuarios. Barroso distingue claramente entre los viajeros habituales y los ocasionales. Los primeros «compran el abono transporte de 30 días, se lo aprenden un día y lo usan siempre igual». Para ellos, el proceso es rápido y directo.

Sin embargo, para turistas o personas que usan el Metro de forma esporádica, la compra puede resultar confusa. Por eso, las nuevas máquinas permiten elegir el destino de múltiples formas: seleccionando el tipo de billete, indicando la estación a la que se quiere llegar o incluso diciendo en voz alta el lugar de destino.

El sistema incluye un teclado inteligente que facilita la búsqueda y, además, permite seleccionar puntos de interés turístico. «No solo te permite elegir estaciones, te permite elegir puntos de interés turístico», explica Barroso. La máquina muestra imágenes, planos y la relación entre el punto elegido y la estación correspondiente.

Máquina actual de abono en Metro de Madrid

Máquina actual de abono en Metro de Madrid

Diseño físico

Las diferencias no se limitan a la experiencia del usuario. También hay cambios importantes en el diseño físico y en el mantenimiento. Las máquinas actuales son más anchas, algo que llama la atención a muchos viajeros.

Esta característica no es casual. Según Barroso, la normativa de accesibilidad obliga a que todos los elementos estén situados entre ciertas alturas, lo que limita el espacio vertical disponible. «Eso nos limita la altura y nos obliga a extender las máquinas a lo ancho».

Además, al aceptar monedas y ofrecer cambio, las máquinas necesitan alojar numerosos compartimentos internos. Todo esto se organiza lateralmente. En cambio, las máquinas más estrechas son aquellas que solo admiten pago con tarjeta.

Desde el punto de vista técnico, el mantenimiento también ha mejorado. El acceso a los componentes internos es más sencillo, lo que permite reparaciones más rápidas y eficientes. «Acceder a los elementos y extraerlos para sustituirlos es bastante más cómodo», señala Barroso, lo que repercute directamente en la fiabilidad del servicio.

comentarios
tracking

Compartir

Herramientas