Viciana, una caída lenta pero anunciada

Su nombramiento no solo sorprendió al sector educativo, también a sus compañeros de cuerpo, por su falta de experiencia y porque era cercano al Partido Socialista

Madrid

Viciana, durante su toma de posesión como consejero de Educación de la Comunidad de Madrid

Viciana, durante su toma de posesión como consejero de Educación de la Comunidad de MadridEuropa Press

Emilio Viciana llegó a la Consejería de Educación de la Comunidad de Madrid como un completo desconocido. Entonces, cuando nombró a su nuevo equipo tras el triunfo de las elecciones de 2023, se decía que Ayuso se había rodeado de perfiles técnicos sin peso político. El problema con el nuevo consejero no era su bajo perfil, sino que no controlaba el ámbito educativo. Hubo entonces quien lo achacó a que la educación no era la prioridad de la presidenta. Viciana es licenciado en Derecho y Administrador Civil del Estado desde el año 2006. El nombramiento no solo sorprendió al sector educativo, también a sus compañeros de cuerpo, por su falta de experiencia y porque era cercano al Partido Socialista.

Viciana no tardó en defraudar. No es que lo criticaran los sindicatos, es que también lo hacían los sectores afines al Gobierno de Ayuso, como lo es la concertada. Y si en algo coinciden el ámbito no universitario y el universitario es que Viciana no solo no sabía lo que hacía, sino que tampoco se esmeró siquiera en escuchar o buscar consensos.

A Viciana se le dio un aviso el 15 de diciembre

Todos estos reproches se produjeron nada más llegar a la consejería. El final era esperable. Incluso algo tardío. Sobre todo cuando las cosas se terminaron de complicar cuando se le pusieron en contra los rectores de las universidades públicas madrileñas por los asfixiantes problemas de financiación, y por una ley que incluía a todos sin incluir a nadie. «No ha sabido gestionar la norma; la tramitación ha sido un desastre porque no se ha contado con las partes. Además, mezcló las enseñanzas artísticas con las universidades, que no tienen nada que ver», señalan fuentes que trataron con Viciana desde el inicio.

Su cese ha generado más alegría que pena y algún rector reconoció su «incompetencia». De hecho, ya hacía tiempo que el consejero de Presidencia estaba llevando las negociaciones de la financiación con los campus. Y a esto apuntan directamente desde Puerta del Sol: «A Viciana se le dio un aviso el 15 de diciembre. Tenía que arreglar la cuestión de la financiación con las universidades. Pasaron dos meses y no lo hizo», zanjan.

En resumidas cuentas, un ultimátum al que Viciana no respondió. A Mercedes Zarzalejo, su reemplazo y hasta ahora viceconsejera, le queda nada menos que sentarse con las universidades públicas e intentar parar una huelga. Eso y convencer a la comunidad educativa de que ahora se lo van a empezar a tomar en serio.

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