Varias personas en Gran Vía de Madrid
Comunidad de Madrid
Los madrileños «de a pie» pagan uno de los IRPF más bajos de toda España
Según Benjamin Franklin en la vida solo hay dos certezas: la muerte y los impuestos. Cada año los españoles ven con desánimo esta realidad, enviando un cuarto, un tercio o incluso la mitad de su renta a las arcas del Estado. Esta carga impositiva es espectacular si se compara con cualquier país fuera de Europa occidental, pero incluso el infierno tiene niveles.
Gracias al sistema autonómico, las comunidades del régimen común tienen flexibilidad para modificar el 50 % del IRPF, mientras que el Estado gestiona la otra mitad. Esto implica que tienen bastante libertad para establecer los tramos y las deducciones.
La Comunidad de Madrid ha apostado por un IRPF reducido. Gracias a los beneficios económicos de ser la mayor región del país, así como la gran cantidad de personas con rentas altas, la Comunidad tiene suficientes ingresos como para permitirse bajar este impuesto.
Sumando el tipo nacional y el autonómico, los madrileños pagan entre un 18 % y un 45 % de impuesto sobre la renta. Aunque no podemos hablar de un impuesto bajo, Madrid es una de las regiones menos extractivas del país, especialmente si se compara con Cataluña, que tiene tipos entre el 20 % y el 50 %.
El español medio
Sin embargo, los tipos máximos no son orientativos de la verdadera carga fiscal de la población. En Madrid menos del 10 % de la población llega al tipo máximo y en Cataluña y otras comunidades donde el último tramo es muy alto, este afecta solo en torno al 1 % de la población.
Según los datos de renta del INE, la mayor parte de los españoles ganan entre 16.000 y 21.000 euros brutos al año, por lo que estos tramos nos pueden orientar para ver cuanto IRPF paga «el español de a pie».
En la Comunidad de Madrid, un ciudadano que gana 19.000 euros paga un 22,7 % de IRPF, mientras que en Cataluña pagaría un 26 %. De nuevo, se trata de dos cifras igualmente altas, pero esos tres puntos porcentuales pueden marcar la diferencia en el ahorro y en el nivel de vida de una persona.
En este mismo nivel, por debajo de Madrid quedan solo Extremadura y La Rioja, con tipos del 22 % y el 22,6 %, cifras muy cercanas. El resto de las comunidades optan por impuestos más altos para este segmento, con un 24 % en la Comunidad Valenciana, Castilla y León, Aragón, Andalucía, Ceuta y Melilla, un 26 % en Cataluña, Asturias, y Castilla-La Mancha, y un 26,25 % en Baleares.
Muchas de estas comunidades presumen de sistemas fiscales más progresivos, pero en realidad le están subiendo los impuestos a la clase media-baja, no solo a «los ricos».
Aunque estos datos se hacen más complejos una vez se aplican a cada individuo debido a las deducciones por hijos, por vivienda, por discapacidad, por cuidado de mayores, y muchas excepciones más, los tipos de base son muy orientativos sobre la política fiscal de cada región.