El diario Ya con el logotipo de cuando pertenecía a Antena 3

El diario Ya con el logotipo de cuando pertenecía a Antena 3

Crónicas castizas

Hace treinta años cerré el diario Ya

Has asumido la dirección en una de las etapas más agónicas del rotativo. Llegas desde las filas falangistas rebeldes para romper con el poder socialista y limpiar la línea editorial de cualquier rastro de complacencia con el felipismo. La línea que impones es de una dureza extrema contra el partido del poder

Ciento ochenta personas entre maquetadores, periodistas y fotógrafos están bajo tu mando. Convocas a la redacción a una reunión de previsiones y los jefes de sección y algún espontáneo acuden a contar lo que tienen previsto escribir hoy: un reportaje, una crónica o acudir a un acto o realizar una entrevista, ese género, dicen, que trabaja uno y cobra otro. Autorizas unas y proscribes otras porque te parecen aburridas, aprecias más a los presentes que insisten y no dejan caer los temas que traen preparados. La facilidad con que otros asumen ser desechados confirman tu acierto en prescindir de sus propuestas. Es la primera reunión del día y precede con mucho a la de primera página, donde volverán todos intentando que su trabajo tenga reflejo en la portada del periódico: a cinco columnas, a dos o una llamada cuando menos para no pasar desapercibidos. Ahí también valoro los que luchan por ver sus temas en la portada del Ya. Te sientas al lado de la maquetadora y le indicas qué información abrirá el diario y cuáles y dónde serán y estarán las llamadas. La última palabra la tienes tú. La primera también. Dirigir un diario es como ser capitán de barco. El editor no pintó nada en esas cuestiones, ha renunciado a ello desde que desertó de su obligación de retribuir. No eres un director «impuesto por el PSOE como Sopena»; de hecho, representas todo lo contrario: el intento desesperado de devolver el diario a sus raíces doctrinales antes de su extinción.

El «Ya» (1994 - 1996)

Has asumido la dirección en una de las etapas más agónicas del rotativo. Llegas desde las filas terceristas para romper con el PSOE y limpiar la línea editorial de cualquier rastro de complacencia con el felipismo. La línea que impones es de una dureza extrema contra el PSOE, denunciándolo como un partido que corrompe las instituciones del Estado y al propio Ya al usarlo como ariete contra los mentores mediáticos del gobierno Aznar a los que busca desprestigiar.

Intentas recuperar a ese público de antaño , pero el diario ya estaba herido de muerte financieramente y la marca estaba muy deteriorada por los bandazos anteriores en manos del abogado Rodríguez. Los directores promovidos por el entorno del PSOE en los ochenta intentaron usar el Ya como escudo para proteger a figuras socialistas implicadas en el GAL como Juan de Justo, Rafael Vera y Barrionuevo, usas el Ya como espada contra los prebostes. Sin embargo, para mediados de los noventa, la batalla por la hegemonía de la prensa de derecha ya la habían ganado Abc y el naciente El Mundo, dejando al Ya sin espacio vital y abocado al cierre.

Tu etapa al frente del diario (1994-1996) fue el periodo más dramático desde el punto de vista laboral en la historia de la prensa española. no solo encabezas un periódico ideológicamente desdibujado por la etapa anterior bajo la influencia del PSOE, sino una empresa en quiebra con impago sistemático de nóminas, la situación financiera era desesperada. A pesar de los impagos, consigues que el periódico salga a la calle cada día, apelando a una mística de resistencia y compromiso con la cabecera, aunque la tensión es constante y el apoyo de Camilo y otros camaradas también se mantiene permanente.

A diferencia de los directores de la etapa socialista, que mantenían una interlocución más orgánica con los sectores sindicales, convocas elecciones sindicales internas que aterran al editor. Las organiza César con una línea ideológica nacional que choca frontalmente con las centrales mayoritarias (especialmente la UGT).

La redacción del Ya se convierte en un escenario de asambleas reiteradas. Con una minoría selecta de falangistas mantienes una trinchera ideológica. El diario es víctima de un «boicot» por parte de todo el sistema del poder y la oposición que aún controla la publicidad institucional y testaferros bancarios de otro medio sobornan a uno trabajadores de la rotativa para imprimir mal el diario. Y ha de llevarse cada noche a Ávila. Casi a punta de pistola logras que el editor pague en una ocasión. Esa noche aparece a cobrar gente que había abandonado la redacción hace meses.

El Ya terminó de forma traumática. El conflicto alcanzó su punto de no retorno cuando cerró porque la justicia empezó a embargar bienes del diario, ya mudado de Valportillo a Virgen del Puerto. El dos de mayo de 1996 cierra el Ya dejando atrás una estela de deudas millonarias con los trabajadores y la Seguridad Social, derechos que los trabajadores conquistaron logrando que Magistratura se los reconociese gracias a un abogado azul, marido de tu singular secretaria.

Han sido años de lucha que te han curtido, más si cabe. Y sin descanso inicias otra aventura editorial.

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