Familiares y amigos guardan un minuto de silencio este viernes en la Plaza España del Ayuntamiento de Villanueva de la Cañada
El juez decreta prisión provisional para el presunto asesino de un niño en Villanueva de la Cañada
El juzgado de guardia de Móstoles ha decretado el ingreso en prisión provisional, comunicada y sin fianza, del principal sospechoso del asesinato de un niño de 11 años el pasado jueves en Villanueva de la Cañada, tal como ha adelantado ABC. El detenido es un joven peruano de 22 años, identificado como Julio, que padece autismo.
El acusado ha permanecido desde la noche del jueves ingresado en el área de Psiquiatría del hospital Rey Juan Carlos, donde se le ha practicado una primera evaluación. Durante ese tiempo, existía la posibilidad de que el juez optara por una medida distinta a la prisión si consideraba que sus facultades estaban completamente mermadas en el momento del ataque, hasta el punto de impedirle comprender las consecuencias de sus actos. Esa línea, de hecho, fue la que trató de sostener su entorno más cercano.
Tras el crimen, la familia del detenido aseguró que el joven había sufrido un brote psicótico, afirmando que padece un trastorno del espectro autista en grado 3, con un nivel de discapacidad reconocido del 71 %. Sin embargo, la decisión de enviarle a prisión apunta a que, al menos en esta fase inicial, el juzgado no aprecia una anulación total de sus capacidades, lo que permite mantener abierta la vía penal ordinaria mientras avanzan los informes periciales.
Todo ello ocurre mientras la Guardia Civil continúa reconstruyendo con detalle lo sucedido en la tarde del jueves. Según las primeras pesquisas, el menor, que acudía a clases de inglés en el centro cultural, fue atacado en el interior de los baños, donde recibió múltiples puñaladas en zonas vitales como el cuello, el tórax y la espalda. La violencia del ataque, que acabó con su vida pese a la rápida intervención de los servicios de emergencia, sigue siendo uno de los elementos que más peso tiene en la investigación.
Tras la agresión, el sospechoso abandonó el lugar y se dirigió a su entorno familiar, que le habría ayudado a cambiarse de ropa antes de trasladarlo al hospital. Fue desde ese centro sanitario desde donde se dio aviso a la Guardia Civil, que procedió a su detención pocas horas después. Desde entonces, y a pesar de las actuaciones realizadas, el arma utilizada en el crimen no ha sido localizada.
En paralelo, los investigadores siguen profundizando en la relación entre ambos, marcada, según los testimonios recabados, por una posible fijación del agresor hacia el menor. Esa supuesta obsesión, unida a su situación personal y a su progresivo aislamiento en los últimos años, conforma el contexto sobre el que ahora trabajan los agentes para entender no solo cómo ocurrió el crimen, sino por qué llegó a producirse.