Uno de los momentos de la demostración práctica para comer como un ciego en Madrid
Madrid
Comer como un ciego en la calle Ponzano de Madrid: «Tiene su cuchillo a las tres, y su tenedor a las nueve»
La ONCE presenta un cupón dedicado a la hostelería con el objetivo de visibilizar una atención accesible a los que no ven, ofreciéndoles una experiencia gastronómica autónoma y segura
La visita de su Santidad a España nos ha dejado en la retina y en el corazón momentos inolvidables e históricos de un calado imposible de olvidar. Uno de ellos ocurrió el pasado miércoles a los pies de La Sagrada Familia, el monumento más visitado y misterioso de Barcelona que proyectó el catalán Antonio Gaudí, dotándolo de 18 colosales torres cuyo objetivo es vincular lo terrenal con lo celestial. «No vale la pena hacer nada que no sea eterno», contaba este arquitecto profundamente católico que concebía su gran obra maestra como una Biblia abierta en piedra.
Valentina, una niña ciega de 13 años, recorrió con sus dedos, en presencia de los Reyes y del Obispo de Roma, la maqueta de la Torre de Jesús –pináculo ideado por Gaudí hace más de 140 años que ha convertido a la Basílica en la más alta del mundo–, describiendo con detalle cómo se perciben las formas y los volúmenes sin ver, a través de las manos. «Las personas podemos tener imágenes mentales a través del tacto sobre las cosas», explicó con emoción y entusiasmo. Nació con una atrofia óptica hereditaria que solo le permite distinguir luces y sombras.
Esta niña, estudiante de violín, cuando apenas contaba con un año de edad, ya era afiliada a la ONCE, Organización Nacional de Ciegos Españoles. Esta corporación social sin ánimo de lucro buscó a través de Valentina visibilizar la importancia de la accesibilidad en el patrimonio nacional. La ONCE tiene a su cargo a más de 7.200 escolares repartidos por toda España. Esta institución, con 88 años de existencia, se dedica en cuerpo y alma a mejorar la calidad de vida, la autonomía personal y la inclusión, tanto laboral como social, de personas ciegas o con discapacidad visual.
La ONCE y la hostelería madrileña
El restaurante tradicional Los Arcos, situado en la popular calle de Ponzano en Madrid, con más de setenta años de cocina castellana a sus espaldas y un profundo respeto a la tradición, fue el escenario elegido para la presentación del cupón del día 18 de junio que la ONCE dedica a la hostelería «con el objetivo de sensibilizar al sector y favorecer una experiencia más inclusiva y accesible».
Durante el acto tuvo lugar una demostración práctica de cómo atender a personas ciegas o con discapacidad visual para que puedan disfrutar de estos establecimientos en igualdad de condiciones que aquellos que no tienen estas minusvalías. Con esta iniciativa, la ONCE muestra su apoyo al sector hostelero, un sector que cuenta con 29.854 locales entre bares, cafeterías y restaurantes repartidos por toda la Comunidad de Madrid, concentrándose la mayoría de ellos en la capital.
Luis Natalio Royo, delegado de la ONCE, durante la presentación del cupón del 18 de junio
El personal del restaurante acompañó a la mesa a Luis Natalio Royo (delegado de la ONCE en Madrid), a Teresa Rodríguez (presidenta del Consejo Territorial de la ONCE) y a autoridades invitadas que llevaban antifaces puestos para vivir en persona las limitaciones de aquellos que no pueden ver. «Queremos que os pongáis en nuestro lugar para que conozcáis con qué nos tenemos que enfrentar cuando vamos a un restaurante, bar o a un evento», comentaba Teresa al inicio de la muestra a los comensales allí reunidos. Erika, la persona encargada de servirles, «para tener una experiencia más personalizada», fue preguntándoles el nombre a cada uno, indicándoles con mucha precisión «dónde tienen los platos, los cubiertos, los vasos y el pan de manera individual».
Demostración práctica
El menú estuvo compuesto por unos entrantes a base de lomo, jamón y queso, seguidos de unos crujientes torreznos segovianos, finalizando con dos tortillas de patatas, una clásica y otra guisada con callos. Laura Martínez Cerro – directora general de Turismo y Hostelería de la Comunidad de Madrid – fue la primera invitada con antifaz en recibir las indicaciones de la profesional encargada de atenderles. «Tiene su cuchillo a las tres, su tenedor a las nueve y el pan a las nueve al lado del tenedor», le decía. «Su copa la tiene entre las doce y las tres, y su vaso a las doce», añadía la camarera para guiar a Laura.
Presentación del cupón ONCE dedicado a la hostelería
Erika, que lleva dedicada a la hostelería más de 18 años y realizó un curso en la Cámara de Comercio para formarse ampliamente en el sector, nos contó con mucha ilusión que «servir a personas invidentes no es difícil, pero como habitualmente no lo haces tan a diario, te cuesta un poco; se trata de describir más o menos lo que tú ves y ellos no pueden, pero si te escuchan y huelen los alimentos, les ayudas mucho y les haces sentir cómodos para que no se sientan extraños». Para Erika, utilizar la figura de un reloj para explicarles hacia dónde tiene que mover sus manos «es muy bonito y muy sencillo para ellos e incluso para nosotros, ya que las agujas del reloj siempre van para el mismo sitio», añadía con entusiasmo.
Los bares, cafeterías y restaurantes se convierten en el auténtico motor social de cualquier lugar que se precie. Desde las tabernas más tradicionales y castizas hasta los modernos templos de coctelerías y afterwork, Madrid proyecta una oferta que convierte estos establecimientos en lugares de encuentro y de convivencia para el viandante. Gracias a la labor tan estupenda y exhaustiva que realiza la ONCE – atención educativa temprana, integración laboral y social, autonomía personal y rehabilitación, entre otras – 71.000 personas afiliadas a esta organización reciben ayudas para garantizarles la plena inclusión y calidad de vida. También en los bares.