Zona de la Charca Verde en La Pedriza
Los cambios en la caza y pesca en Madrid por su nueva ley que afectan a 96.000 personas
La Asamblea de Madrid ha aprobado esta norma que beneficia al sector del campo
La Comunidad de Madrid ha aprobado la primera Ley de Caza y Pesca de su historia. Hasta hoy, las actividades se regulaban por una ley estatal, complementada con cierta normativa regional. En la comunidad hay 570.000 hectáreas de terreno cinegético que disfrutan 50.000 personas con licencia de caza y 46.000 de pesca, en total 96.000.
Entre las novedades de esta nueva ley está que fija un tamaño mínimo de 250 hectáreas para los cotos de caza, independientemente de su modalidad, con la única salvedad de la caza menos, que podrá autorizarse desde 50 hectáreas con justificación técnica.
La ley de caza y pesca crea los Planes de Control Poblacional, una herramienta dirigida especialmente a los ayuntamientos para gestionar especies sobreabundantes como el jabalí o el conejo fuera de los periodos ordinarios de caza y, de esta forma, prevenir daños en la agricultura.
Además, se amplían a 150 metros la distancia mínima en la que se permite la caza respecto a núcleos urbanos, frente a los 100 metros actuales, al tiempo que se regula la cetrería para que los cazadores puedan acceder a cotos y delimitar sus zonas de vuelo.
Uno de los puntos clave de la nueva ley de caza y pesca de la Comunidad de Madrid son las multas que se establecen entre 10.000 y 80.000 euros para infracciones muy graves; de entre 1.000 y 10.000 euros para las graves y de 200 a 1.000 euros para las infracciones leves.
La implantación de licencias digitales y procedimientos administrativos electrónicos es otra de las novedades que contempla la legislación que, según defienden desde el Gobierno madrileño, ha contado con un amplio proceso de participación y ha sido sometida a numerosos informes técnicos y sectoriales.
Un hombre durante el comienzo de la campaña de pesca
En el ámbito de la pesca, la Comunidad de Madrid cuenta con alrededor de 46.000 licencias activas y 24 tramos regulados que suman casi 130 kilómetros, gestionados en parte en colaboración con entidades locales.
La ley contempla una simplificación de la regulación de las aguas, que quedarán reducidas a tres categorías: cotos, aguas en régimen especial y aguas privadas. Además, pone especial atención en especies emblemáticas como la trucha en los ecosistemas fluviales, así como en otras de interés para los pescadores en embalses y tramos bajos de los ríos, como la carpa o el lucio.
Quejas ecologistas
Pese a que esta nueva ley, hay asociaciones ecologistas que han mostrado su rechazo a la ley porque consideran que únicamente responde a los intereses del sector cinegético.
Estos ecologistas censuran que, a su juicio, la norma intensifica la presión sobre especies silvestres, al pasar de de 24 a 31 el listado cinegético de especies y critican la recuperación de algunas modalidades de caza prohibidas hasta la fecha, como la caza de paloma con cimbel o la perdiz con reclamo, ambas prácticas que emplean animales vivos como señuelo.
Tampoco les gusta que la norma elimine trabas temporales al declarar hábiles todos los días del año para la caza, prohíba el acceso a caminos públicos y a márgenes de ríos durante las jornadas de caza o autorice el uso de drones, dispositivos térmicos o de visión nocturna para localizar a los animales.