Interior del bar Rowland en Parque de las Avenidas
El Rowland, el local de Madrid que inspiró 'visite nuestro bar' de los Hombres G y que sigue abierto
Son muchas las canciones que hablan sobre Madrid, pero hay una en específico de los Hombres G, que habla de la capital sin nombrar la ciudad, y que también habla de un sitio pequeño que fue el punto de encuentro de David Summers, Rafael Muñoz Gutiérrez, Javier Molina y Daniel Mezquita durante bastante tiempo. Visite nuestro bar es la décima canción más escuchada de los Hombres G en Spotify, lanzada en 1986; trata sobre la experiencia de los jóvenes, de cosas de chavales, de salir de bares como una experiencia común. Lo que algunos ignoran es que su bar, el bar donde David, Rafa, Javi y Dani se reunían, era un pequeño local ubicado en Parque de las Avenidas que sigue abierto a día de hoy.
En 2021 ya el grupo le dedicaba a este, su lugar de encuentro, su álbum La esquina del Rowland. Se trata de un local que podría pasar inadvertido ante despistados que den un paseo, pero tiene una placa colocada por el Ayuntamiento de Madrid, que data del 2023, en reconocimiento a sus dueños y al grupo Hombres G, por difundir y promocionar la música desde 1978.
Al entrar al Rowland uno se encuentra lo que en pocos sitios. El bar de la canción de los Hombres G, uno se lo imaginaría como aquel bar de Estopa con fotos de ellos rotulando las paredes del local de Barcelona. Sin embargo, con una fachada como cualquier otra, sencilla, de piedra, con el nombre arriba de la puerta, el Rowland es distinto, porque se ve como cualquier otro bar.
Al entrar en un día corriente te reciben como en cualquier otro sitio, pero es el ambiente, o quizá sea el amor por el rock, eso que hace que sentarse a tomar una cerveza se sienta distinto. Porque pocos lugares quedan hoy con una identidad tan clara, pero que a su vez, no te hace sentirte fuera del círculo, tal y como lo consigue el Rowland.
Placa del Ayuntamiento de Madrid al bar Rowland y los Hombres G
No es un bar de nicho, al contrario, todo el que entra parece reconocerse en los recuerdos de las fotos, las chapas en las paredes y los pósters de iconos musicales como The Who, Tina Turner, The Beatles o los Rolling Stone. E incluso sin saber la letra de las canciones que suenan, hay quien disfruta como si efectivamente las conociera.
El Rowland abrió sus puertas al público en Parque de las Avenidas hace 48 años. Su gerente cuenta a El Debate, en la barra, como este no es un negocio familiar, pero su hermano, que casualmente estaba también en el bar, había trabajado en el puesto que ahora ocupa él. Añadió el encargado: «Yo empecé poniendo la música y estuve durante 20 años… y mientras tanto los gerentes iban cambiando. Ahora estoy yo (como responsable del bar) desde hace dos años, y pongo también la música», relató.
Interior del bar Rowland en Parque de las Avenidas
En un pequeño estudio de sonido, los discos de CD y vinilo abarrotan las estrechas estanterías, con la música como se solía escuchar antes, con recopilatorios que hay que ir cambiando, conectados a los altavoces que dan vida al local de paredes rojas, luz tenue y fotos que decoran la pared, en la esquina de Avenida de Baviera.
Es por su estilo tan ligado a la música que no es descabellada la idea de que los cuatro jóvenes, que serían iconos musicales en los tiempos de la movida madrileña, se reunieran aquí con sus colegas, en su tiempo libre. En el local en el que por su escaso tamaño nunca llegaron a presentarse, pero si pasaban el rato. Y hay que ver si pasaban el rato en él, que hasta lo eligieron de escenario para sus primera película en el 87 del siglo pasado, Sufre mamón.
Cabina de sonido del bar Rowland en Madrid
De los Hombres G, quedan en el bar sus guitarras y discos de platino, los pósters y poco más. Y es que el Rowland no es el bar de los Hombres G. Y eso es algo bastante admirable. El Rowland es el bar que nació con una identidad clara, donde cuatro amigos se reunían, y con el tiempo crearon algo grande, un grupo musical reconocido, mientras seguían volviendo al lugar de siempre, que no cambió por ellos. Al lugar que se mantuvo fiel a su identidad, que no transformó lo que lo había llevado a abrir en aquella esquina, por unas paredes rotuladas con las caras de David, Rafa, Dani y Javi, que al fin y al cabo, eran de los de siempre.
El Rowland mantiene a día de hoy su amor por la música anglosajona y ambiente rockero, y recuerda con cariño a los cuatro chavales que le guardan el mismo cariño a aquel bar de su juventud. Aquel bar que con la oportunidad de convertirse en una parada turística, decidió no pretender ser una cosa que no es y seguir como un bar de los de toda la vida. Un sitio tranquilo, donde lo que para algunos puede ser una de esas grandes historias de la música en este país, para ellos es tan solo otra de las anécdotas de la vida que pasa dentro de las paredes rojas del Rowland.