Cristiano Ronaldo y Lionel Messi durante un Clásico en 2013
Un estudio revela que la ideología política influye en la preferencia entre Messi y Cristiano Ronaldo
La Universidad Carlos III de Madrid (UC3M) ha participado en una investigación científica que trasciende más allá de lo futbolístico
Una investigación científica internacional, en la que ha participado la Universidad Carlos III de Madrid (UC3M), ha desvelado que la rivalidad futbolística entre Lionel Messi y Cristiano Ronaldo va más allá del ámbito estrictamente deportivo, vinculándose con la ideología política de los aficionados.
En este sentido, el estudio, realizado por investigadores de la Carlos III, la Universidad Nacional de Singapur (NUS) y la Universidad Tecnológica de Nanyang (NTU), ha descubierto que, «en general, los perfiles progresistas prefieren a Messi, mientras que los conservadores se decantan por Cristiano».
De hecho, la ideología política fue «el predictor individual más sólido», una vez controlados los factores demográficos, el uso de los medios de comunicación, la personalidad y la cognición, según ha explicado una de las autoras, Teresa Gil López, profesora del departamento de Ciencias Sociales de la UC3M y del Instituto Juan Linz.
«Los encuestados más progresistas preferían a Messi, mientras que los más conservadores preferían a Ronaldo. También es destacable el efecto de moderación entre la edad y la ideología: el efecto de la ideología es más marcado entre los encuestados más jóvenes y se atenúa en los grupos de mayor edad», insiste Gil López.
Resultados no definitivos
Este trabajo, publicado en la red Social Science Research Network (SSRN), se ha realizado mediante una encuesta telemática transnacional, entre abril y mayo de 2026, con una muestra de 10.661 participantes seleccionados según un muestreo por cuotas en 26 países.
En lo que respecta a la medición, cada participante puntuó a Messi y a Ronaldo en una escala de favorabilidad de 1 a 7, mostrados en un orden aleatorio. El instrumento de recogida de datos incorporó, además, medidas adicionales para recopilar la ideología política, variables demográficas u hábitos de consumo de medios de comunicación, entre otros aspectos.
Sin embargo, los autores aclaran que el estudio no debe interpretarse de forma determinista ni como un veredicto sobre los gustos particulares de los aficionados, sino que «el hallazgo sugiere que bajo las elecciones personales subyacen corrientes y valores que influyen en la vida social y política».
De este modo, el estudio «no es un veredicto sobre el gusto de nadie y no afirma que la política determine la preferencia futbolística de una persona de manera mecánica e inevitable», argumenta Saifuddin Ahmed, del NTU de Singapur.
Lo que sí dice es que «la línea entre nuestra identidad política y nuestra vida cultural se ha vuelto mucho más delgada de lo que la mayoría de nosotros percibe, y que la rivalidad Messi-Cristiano, que casi todos experimentamos como algo puramente personal, en realidad refleja relatos que hablan de valores subyacentes más amplios», recalca.
Finalmente, el autor añade que «la mayoría de las personas que tienen preferencia por uno de estos dos jugadores la viven como algo propio, como algo arraigado en recuerdos específicos, en partidos vistos, en estilos de juego que les emocionaron», algo que sí se considera como «real».