Edificio de la calle Bravo Murillo, 334

Edificio de la calle Bravo Murillo, 334

Adiós al edificio neomudéjar de Bravo Murillo para levantar uno nuevo con 33 viviendas

Pese a estar catalogado con un nivel 3 de protección ambiental, esta clasificación no impide su demolición en la capital

El edificio situado en el número 334 de la calle Bravo Murillo, en el distrito madrileño de Tetuán, desaparecerá del paisaje tradicional de los barrios de Valdeacederas y Castillejos. El Pleno del Ayuntamiento de Madrid ha dado luz verde al Plan Especial que actúa en las parcelas ubicadas en Bravo Murillo 334, 336 y 338, así como a la calle de Amalia, número 3. Esta medida permite la demolición de las construcciones existentes y la unión de las cuatro fincas.

En ese espacio, que abarcará un total de 834 metros cuadrados, la empresa constructora tiene previsto levantar 33 nuevas viviendas, consideradas «muy necesarias tanto para el distrito como para el conjunto de la ciudad», según ha explicado el delegado de Urbanismo, Borja Carabante.

El inmueble, construido en 1910 bajo el modelo de corrala, forma parte del legado arquitectónico popular madrileño, cuya desaparición ha sido duramente criticada por los grupos de la oposición.

Pese a estar catalogado con un nivel 3 de protección ambiental, esta clasificación no impide su demolición en la capital, como ya ocurrió con los otros dos edificios colindantes.

La Comisión para la Protección del Patrimonio Histórico, Artístico y Natural ha dado su aprobación al derribo, aunque extiende la protección a la nueva parcela resultante. Esto obliga a que el nuevo edificio respete las condiciones arquitectónicas del original.

En la documentación que acompaña al Plan Especial aprobado este martes, se detalla que el edificio no fue incluido en la ampliación del catálogo municipal de arquitectura popular neomudéjar de 2022, ya que según el Consistorio, «no presenta un valor arquitectónico destacado».

Además, señalan que su fachada no puede integrarse en el nuevo conjunto por cuestiones de proporción y por el deterioro que presenta el inmueble. Esta situación ha sido objeto de crítica por parte de PSOE, Vox y Más Madrid, quienes cuestionan cómo se ha permitido que el edificio llegara a un estado tan precario.

Vistazo del edificio de Bravo Murillo 334

Vistazo del edificio de Bravo Murillo 334

El concejal socialista Antonio Giraldo ha planteado dudas sobre el papel del propietario en este proceso y ha preguntado a Carabante si existe alguna sanción por no conservar el edificio en condiciones adecuadas, tal y como exige la normativa.

Ha denunciado que en Madrid es frecuente permitir que inmuebles protegidos se degraden hasta el punto de que su demolición sea inevitable.

Vox comparte esta postura. Su concejal, Ignacio Ansaldo, ha manifestado que debería existir un organismo encargado de garantizar el mantenimiento de los edificios con algún nivel de protección, ya que no se puede permitir su abandono hasta que se declare la ruina.

Asimismo, ha lamentado que, desde 1997, Madrid haya perdido un total de 136 inmuebles catalogados debido a demoliciones completas.

Por parte de Más Madrid, el concejal José Luis Nieto ha cargado contra el Gobierno municipal por utilizar la normativa urbanística en favor de intereses particulares. También ha expresado que las nuevas viviendas de lujo proyectadas carecerán de cualquier valor arquitectónico relevante.

Nieto ha subrayado que el edificio derribado representaba una pieza del pasado obrero e histórico de la capital. Frente a estas críticas, Carabante ha reiterado que la normativa vigente respalda el derribo y ha defendido la actuación de los propietarios, argumentando que no pueden ser responsables de los daños causados durante la ocupación ilegal del inmueble, que se prolongó durante varios años.

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