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El etarra Txeroki cuando fue trasladado a España desde FranciaMinisterio del Interior

Txeroki, exjefe militar de ETA condenado a 400 años de prisión, saldrá de la cárcel de lunes a viernes

En España, Txeroki ha sido condenado a penas que superan los 400 años de prisión por distintos atentados terroristas

El exjefe militar de ETA, Garikoitz Aspiazu Rubina, alias Txeroki, ha accedido a un régimen de semilibertad de lunes a viernes en aplicación del artículo 100.2 del Reglamento Penitenciario, una medida acordada en el ámbito de la administración penitenciaria dependiente del Gobierno Vasco tras una propuesta de la Junta de Tratamiento de la prisión de Martutene, en San Sebastián, donde cumple condena desde su traslado desde Francia en 2024.

Según han confirmado fuentes del Departamento vasco de Justicia y Derechos Humanos, la concesión de este régimen no implica la progresión al tercer grado, sino la aplicación de una fórmula intermedia que flexibiliza el segundo grado penitenciario cuando el cumplimiento de la condena se encuentra avanzado. El artículo 100.2 permite al interno salir del centro penitenciario para trabajar o realizar actividades autorizadas de lunes a viernes, con la obligación de regresar a dormir a prisión.

Para la aplicación de esta medida, el interno debe presentar un plan de ejecución en el que se acrediten las actividades que va a desarrollar fuera del centro, con horarios y condiciones concretas. La Fiscalía de la Audiencia Nacional puede emitir un informe sobre la concesión, aunque este no es vinculante, por lo que la decisión final corresponde al Juzgado Central de Vigilancia Penitenciaria de la Audiencia Nacional.

Una pieza clave dentro de ETA

Garikoitz Aspiazu Rubina, nacido en Bilbao en 1973, fue considerado uno de los dirigentes más relevantes de ETA durante la última etapa operativa de la organización terrorista. Tras la detención de varios miembros de la cúpula, asumió la jefatura del aparato militar de la banda y tuvo un papel central en la estrategia de atentados a comienzos de la década de 2000.

Fue detenido en noviembre de 2008 en Francia, donde cumplía diversas penas que suman más de 30 años de prisión. A partir de entonces, fue sometido a varias entregas temporales a España para ser juzgado por distintos atentados, hasta que en 2024 fue trasladado definitivamente a la prisión de Martutene para cumplir sus condenas en territorio español, tras una solicitud propia al amparo de la normativa europea de reconocimiento mutuo de resoluciones penales, con el visto bueno de la Audiencia Nacional.

Garikoitz Aspiazu 'Txeroki' en una imagen de archivoPolicía Nacional

En España, Txeroki ha sido condenado a penas que superan los 400 años de prisión por distintos atentados terroristas. La condena más elevada, de 377 años, le fue impuesta en 2011 por la Audiencia Nacional por el intento de asesinato de la entonces teniente de alcalde de Portugalete, Esther Cabezudo, y su escolta en febrero de 2002. La sentencia lo consideró responsable de veinte delitos de asesinato terrorista en grado de tentativa y un delito de estragos.

Posteriormente, en 2018, fue condenado a 18 años de prisión por intentar asesinar con un paquete bomba a la delegada de Antena 3 en el País Vasco, María Luisa Guerrero, también en 2002. Además, en 2015 recibió una condena de nueve años de cárcel por ordenar un atentado con coche bomba perpetrado en agosto de 2007 en Oropesa del Mar (Castellón), que causó importantes daños materiales.

Aunque fue absuelto por falta de pruebas en el asesinato del juez José María Lidón, cometido en 2001 en Guecho, Txeroki ha sido señalado por las fuerzas de seguridad como uno de los responsables de la estrategia que llevó a ETA a romper el proceso de conversaciones con el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero. En este contexto, está procesado por su presunta responsabilidad en el atentado contra la terminal 4 del aeropuerto de Madrid-Barajas, cometido en diciembre de 2006 y en el que murieron dos personas, un ataque que puso fin a la tregua declarada por la banda nueve meses antes.

Además, el exdirigente de ETA mantiene otros procedimientos abiertos en la Audiencia Nacional por su pertenencia a la cúpula de la organización terrorista y su presunta participación en atentados cometidos en los últimos años de actividad armada, como el ataque contra la comisaría de la Ertzaintza en Ondarroa en 2008, que dejó varios agentes heridos.

Las tres principales condenas firmes dictadas contra Aspiazu superan los 400 años de prisión, si bien el límite máximo de cumplimiento efectivo en España es de 40 años, ya que la prisión permanente revisable no entró en vigor hasta 2015, años después del último atentado mortal de ETA.