La comparsa Txoribarrote exhibe por las calles de Bilbao las imágenes de los presos de ETA
Beneficios penitenciarios y semilibertad: así viven los presos de ETA que siguen en prisión
Desde que el Ejecutivo vasco asumió la gestión de las prisiones en octubre de 2021, se han concedido 110 terceros grados que afectan a 90 presos de ETA, según el recuento de la AVT
La situación penitenciaria de los miembros de ETA que aún cumplen condena en España ha cambiado de forma sustancial en los últimos años. Según el último informe del Observatorio de Política Penitenciaria de la Asociación Víctimas del Terrorismo (AVT), más de la mitad de los presos de la banda terrorista que permanecen en cárceles del País Vasco –incluidos cuatro internos en Navarra– disfruta actualmente de algún tipo de beneficio penitenciario que les permite flexibilizar su estancia en prisión o anticipar salidas.
En concreto, el 53 % de los reclusos etarras se encuentra clasificado en tercer grado, en régimen de semilibertad o acogido a la aplicación del artículo 100.2 del Reglamento Penitenciario, una fórmula que posibilita compatibilizar el internamiento con actividades laborales o formativas fuera del centro penitenciario. Solo 58 presos, el 47 % del total, continúan en segundo grado o régimen ordinario, sin posibilidad de adelantar su salida de prisión, de acuerdo con los datos correspondientes al cierre de 2025 y recogidos por Europa Press.
El balance detalla que 54 internos de ETA están actualmente en tercer grado, mientras que otros doce han visto atenuada su clasificación inicial mediante la aplicación del artículo 100.2. Además, a lo largo de 2025 se han producido siete excarcelaciones por la concesión de la libertad condicional acordada por los tribunales, siendo la más reciente la de Asier Carrera, condenado por el asesinato del dirigente socialista vasco Fernando Buesa y de su escolta.
A estas liberaciones se suman otras siete excarcelaciones por cumplimiento íntegro de las penas impuestas y tres casos adicionales en los que los presos han quedado en libertad tras ver reducidas sus condenas por el cómputo de las penas ya cumplidas en Francia, un mecanismo que ha permitido adelantar la salida de prisión de varios condenados por terrorismo.
La evolución contrasta con la situación existente antes del traspaso de las competencias penitenciarias al Gobierno Vasco. En noviembre de 2019, las cárceles españolas albergaban a 222 presos de ETA. De ellos, 166 estaban clasificados en primer grado o régimen cerrado –el nivel más severo del sistema penitenciario– y 56 en segundo grado. En la actualidad, tras ese traspaso de competencias, no queda ningún interno de la banda en primer grado.
Manifestación en Bilbao a favor de los presos de ETA
Desde que el Ejecutivo vasco asumió la gestión de las prisiones en octubre de 2021, se han concedido 110 terceros grados que afectan a 90 presos de ETA, según el recuento de la AVT. De ese total, 20 terceros grados han sido otorgados durante 2025 y corresponden a 19 internos. La asociación destaca además que en una veintena de casos estas clasificaciones han sido concedidas de nuevo tras haber sido previamente revocadas por resoluciones judiciales.
Entre los presos beneficiados por mejoras de grado figuran nombres como Mike Otegi, Ana Belén Egüés o Juan Carlos Iglesias Chouzas o también Iván Apaolaza, que murió el pasado domingo tras salir a hacer una ruta de senderismo. La AVT subraya que estas decisiones se producen en un contexto en el que cada vez quedan menos condenados de ETA en prisión, lo que ha llevado a concentrar en los últimos años la concesión de beneficios penitenciarios.
Desde la disolución de la organización terrorista, casi un centenar de presos de ETA ha abandonado la cárcel, ya sea por el cumplimiento de sus condenas o por decisiones administrativas y judiciales vinculadas a la gestión penitenciaria. Además, al menos 53 miembros de la banda han accedido a la libertad condicional desde los primeros datos facilitados por la Secretaría General de Instituciones Penitenciarias en noviembre de 2019.
La Asociación Víctimas del Terrorismo denuncia que este volumen de beneficios penitenciarios ha provocado que más de la mitad de los presos etarras tenga actualmente la posibilidad de abandonar de manera temporal la prisión, una situación que considera especialmente sensible desde la perspectiva de las víctimas. En este sentido, la organización insiste en que «la condición de víctima del terrorismo no prescribe» y reclama que la política penitenciaria tenga en cuenta el impacto social y humano de los crímenes cometidos por la banda.