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Pedro Sánchez y el presidente del PNV, Aitor EstebanEFE

El PNV ve «insufrible» que Sánchez les mantenga «en vilo» pero sigue sin romper con él

Esteban asume que la relación con Sánchez es incómoda, pero también que no existe, a corto plazo, una mayoría alternativa viable para ellos en el Congreso

El presidente del PNV, Aitor Esteban, empieza a marcar territorio en su relación con el Gobierno de Pedro Sánchez. Apenas un día después de advertir de que su partido pondrá «pie en pared» ante un Gobierno central que ya no concede margen, el dirigente jeltzale ha elevado el tono en una entrevista concedida a El Diario Vasco, en la que dibuja una relación con el Ejecutivo cada vez más incómoda, aunque todavía lejos de la ruptura.

El diagnóstico, para Esteban, es que el PNV considera «insufrible» que el presidente del Gobierno mantenga al conjunto de sus socios parlamentarios en una incertidumbre permanente sobre la duración de la legislatura. La posibilidad de una disolución de las Cortes «en cualquier momento» ha pasado de ser una hipótesis asumida a convertirse, según los jeltzales, en un factor que altera por completo la lógica de los apoyos.

En ese contexto, Esteban deja claro que el tiempo de los avales preventivos ha terminado. «Por la paz un Ave María», como él mismo reconocía al inicio de la legislatura, ya no es una fórmula válida cuando los compromisos adquiridos –especialmente en materia de transferencias del Estatuto de Gernika– se acumulan con retrasos y calendarios incumplidos.

Pese a ese endurecimiento, el PNV descarta una ruptura abrupta y Esteban asume que la relación con Sánchez es incómoda, pero también que no existe, a corto plazo, una mayoría alternativa viable para ellos en el Congreso. La fragmentación de la izquierda estatal y el ascenso de Vox –un fenómeno que el dirigente atribuye tanto a la polarización impulsada por el propio Sánchez como a la estrategia del PP– refuerzan la idea para el nacionalismo vasco de que romper ahora sería entrar en un escenario de alto riesgo.

Por un lado, los jeltzales no quieren aparecer como los responsables de una caída del Gobierno que podría desembocar en un Ejecutivo apoyado por la derecha, mientras que, por otro, tampoco están dispuestos a seguir actuando como un socio «automático» mientras el PSOE, a su juicio, juega a estirar la legislatura hasta que los números le cuadren.