Casa Batlló
Día de la UNESCO
Escapada de otoño modernista a través de Gaudí
Ocho de las obras del arquitecto español son Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO
Inspiración en la naturaleza, motivos florales, formas redondeadas, apreciación de la asimetría… El modernismo es una auténtica revolución para los sentidos y la UNESCO sabe reconocer ese halo de belleza mística al incluir en su conocida lista de monumentos Patrimonio de la Humanidad ocho obras de Antoni Gaudí, máximo exponente de este movimiento artístico.
«Atestiguan la excepcional contribución de las creaciones de Gaudí a la evolución de la arquitectura y las técnicas de construcción a finales del siglo XIX y principios del XX. Son la expresión de un estilo ecléctico y sumamente personal al que su autor dio rienda suelta no solo en la arquitectura, sino también en la jardinería, la escultura y muchas otras artes decorativas», reconoce la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura.
Repasamos todas ellas como una forma de conocer la ciudad de Barcelona a través de las creaciones del arquitecto catalán.
Parque Güell
El aristócrata Eusebi Güell se convirtió en el principal mecenas de Gaudí. Confió en él para varias construcciones entre las que se encuentra este conocido parque que, en un primer momento, fue concebido como una ciudad jardín. Inaugurado en 1922, su consideración como espacio monumental de reconocimiento internacional se debe a sus formas sinuosas donde cada uno de los elementos naturales, animados o geométricos poseen un fuerte simbolismo tanto político como religioso. Un verdadero mosaico de luces y colores cuyo punto central es la escalinata del Drac, acabada en trencadís y presidida por la famosa salamandra cerámica, icono de Barcelona.
Parque Güell
Palacio Güell
El primer encargo de Güell a Gaudí fue este palacete urbano que nació para ser una ampliación de la casa familiar que tenía en la Rambla de Barcelona. El arquitecto diseñó un palacio funcional adaptado a las necesidades de la vida privada y la intensa vida social de la familia, pero con una innovadora concepción del espacio y la luz utilizando la cerámica, el hierro forjado y el vidrio como principales materiales. Está dispuesto en siete alturas y cada una de ellas tiene un estilo y ornamentación diferente a la anterior.
Palacio Güell
Casa Milá
Gaudí pretendía satisfacer las necesidades de la vida moderna sin que la naturaleza de los materiales ni sus condiciones de resistencia fuesen un obstáculo que limitara su libertad. La construcción de la Casa Milá, o La Pedrera, como se la conoce comúnmente por su condición pétrea, se olvida de las cargas arquitectónicas clásicas y apuesta por formas ondulantes con volúmenes desprovistos de rigidez. Junto a la belleza de la fachada ornamentada, destaca la azotea con sus treinta chimeneas convertidas en guerreros petrificados.
Casa Milá
Casa Vicens
Recién titulado de sus estudios de arquitectura, el artista se vio con el encargo del corredor de bolsa catalán Manuel Vicens de construir su residencia de verano en la antigua villa de Gracia. El preludio de lo que será toda su obra posterior se convirtió en un inspirador lugar donde se sirve de la naturaleza, una vez más, para diseñar las piezas decorativas más significativas o donde emplea la cerámica como elemento predominante. Los azulejos estampados en tonos verdes y amarillos con herencia mudéjar empiezan a anticipar ese gusto por los ángulos, dejando de lado la rigidez clásica.
Casa Vicens
Fachada y cripta de la Sagrada Familia
Es tan indudable la magnificencia del conjunto arquitectónico de la Sagrada Familia como que siempre la veremos acompañada de grúas. La obra por excelencia del arquitecto se quedó inacabada tras su inesperada muerte, después de ser atropellado por un tranvía. A día de hoy aún se intenta mantener su legado gracias a los planos que se conservan y al dinero obtenido a partir de las donaciones y las visitas. La fachada de la Natividad y la cripta de su interior convierten la basílica en un auténtico templo.
Sagrada Familia
Casa Batlló
Casa Batlló no fue una obra de nueva construcción. La audacia de Gaudí permitió reformar un sobrio edificio de estilo clásico en la obra cumbre del modernismo, llena de magia y valor estético. El revestimiento exterior en tonos rosáceos, azulados y terrosos combina a la perfección con las tejas que coronan el edificio. Todo ello forma un manto colorido y ondulado que recuerda el lomo de un dragón, motivo por el que se la conoce como «La Casa del Dragón».
Casa Batlló
Cripta de la Colonia Güell
Güell trasladó su negocio a las afueras de Barcelona para evitar los conflictos obreros que había a finales del siglo XIX en la Ciudad Condal. Encargó a Gaudí la construcción no solo de la fábrica textil, sino también de la colonia en la que vivían sus trabajadores. La atmósfera modernista se respira en todo el entorno, pero destaca especialmente la cripta, un ejemplo atípico de arquitectura construido con materiales de colores y texturas similares al suelo y la vegetación. Un trabajo indiscutible de autenticidad que también quedó inacabado y en donde la procedencia de materiales reutilizados como piedras o ladrillos consigue una integración magistral de la nave inferior de la iglesia con el resto del ambiente.
Cripta de la Colonia Güell