Javier Milei, presidente de Argentina
Entrevista al presidente de Argentina
Javier Milei: «Yo les digo a mis amigos Abascal y Díaz Ayuso: el enemigo es la izquierda...»
En una larga conversación en la Casa Rosada, el presidente argentino habla con el director de El Debate sobre economía, sobre España y sobre la corrección política: «Prefiero decir una verdad incómoda antes que una mentira confortable»
Bieito Rubido charla con Carmen de Carlos sobre su entrevista con Milei
Entrevistar a Javier Milei, presidente de la República Argentina, no es tarea fácil. No es cuestión de convertirlo en una heroicidad, pero el periodista encuentra sus obstáculos, inevitables, por otra parte. Créanme que he estado durante meses tratando de conseguir este encuentro. Finalmente, llegó el día y el presidente me recibió en su despacho de la Casa Rosada, en plena Plaza de Mayo.
La capital argentina, Buenos Aires, pese a sus más diversos avatares, sigue siendo una de las grandes urbes del mundo. Tal vez junto con Nueva York la mejor ciudad de América. En Europa no hay muchas ciudades mejores que Buenos Aires. Siempre que me acerco a esta tierra austral me reafirmo en la belleza de la metrópoli porteña.
Javier Milei me recibe en su despacho oficial. Sobre el sillón de Rivadavia –en realidad de Roca, como observará más tarde– descansa una camiseta de Estudiantes de La Plata, un gesto de afinidad al club y de crítica implícita a la AFA (Asociación de Fútbol Argentino) que, muy a su pesar, impidió que le visitara la selección nacional.
La estancia se ha oscurecido de manera especial, ya que todas las ventanas se encuentran clausuradas a cal y canto. Supongo que son razones de seguridad, pero también porque en esa intimidad se encuentra más cómodo. Me hace un hueco en su apretada agenda. Entre un acto oficial fuera de la Casa Rosada y una intervención en televisión. La conversación, afortunadamente, se extiende por algo más de una hora.
–Mi primera pregunta, presidente, tiene que girar, inevitablemente, sobre España. En mi país usted ha levantado una oleada de esperanza en un sector de la población porque representa un aire nuevo y otra forma de gobernar. De alguna manera entre el PP y Vox se disputan su simpatía. Isabel Díaz Ayuso o Cayetana Álvarez de Toledo podrían estar más cerca de sus planteamientos liberales. Por otro lado, cada vez que viaja a España, usted se reúne siempre con Santiago Abascal. ¿Con quién se identifica más?
–Yo tengo una excelente opinión y valoración tanto de Isabel Díaz Ayuso como de Santiago Abascal. Me parecen dos personas respetables, honorables y que tienen claro lo que requiere la solución que implica salir del socialismo. Y al mismo tiempo tengo la peor de las opiniones desde lo humano de Cayetana Álvarez Toledo. De hecho, ella ha venido a la Argentina a hacer campaña en mi contra, a decir barbaridades y mentiras contra mi persona durante la campaña del 2023.
Bieito Rubido y Javier Milei, en un momento de la entrevista
–La verdad es que me ha sorprendido su comentario sobre Cayetana.
–Es la verdad. Me ha calumniado, me ha injuriado, me ha difamado. Ha dicho cualquier barbaridad sobre mi persona. Por tanto, tengo la peor de las opiniones de ella, digamos, en lo humano, y mi máximo afecto, respeto, cariño y valoración para Isabel Díaz Ayuso. Lo mismo para mi queridísimo amigo Santiago Abascal.
–Seguramente usted tendrá noticias de los desencuentros entre el PP y Vox. ¿Con quién se identifica usted más, con el PP de Díaz Ayuso o con el partido que lidera Santiago Abascal?
–Yo entiendo la naturaleza de la pelea que dan. Me refiero a la naturaleza de la pelea que ambos dan frente al enemigo que es el estatismo, el colectivismo. Cualquier expresión de izquierda es lo peor que le puede pasar a un pueblo. Lo primero que tienen que hacer es ocuparse de ese enemigo. Después de debatir, digamos, cuestiones de segundo orden. Pero insisto, lo primero que hay que hacer es identificar que el malo es el socialismo, la izquierda.
Cuando usted termine de doblegar a la izquierda desde sus versiones más suaves hasta las peores, una vez que usted termine con eso, podemos empezar a discutir otras cuestiones. Usted puede entonces analizar cómo se puede ser derecha y si puede ser liberal. Insisto, lo primero, no sea de izquierda. Y eso, Santiago lo tiene perfectamente internalizado. Para mí Isabel y Santiago son dos amigos y siendo amigos les digo: muchachos, el enemigo es la izquierda.
–Usted sabe que es más fácil fusionar programas que fusionar personas y equipos humanos. A usted en el 2023 también le resultó difícil convocar apoyos de otras fuerzas políticas.
–Ciertamente, esas cosas son difíciles. Yo no sé si Isabel y Santiago tienen las palancas como para generar esa situación. De hecho, nosotros estuvimos al borde del abismo porque fue imposible de cara a las elecciones de 2023 conciliar una posición con otros grupos por el cambio. Sin embargo, lo logramos dada la grandeza de la doctora Bullrich [Patricia] y de su compañero de fórmula, Luis Petri, que después fueron ministros, uno de Seguridad y otro de Defensa, respectivamente. Hoy Patricia es senadora y Luis diputado. Digo, al margen de eso, los personalismos no son un tema menor. Ellos decidieron apoyar, pero estuvimos a muy poco de que el kirchnerismo en su peor versión, que era la de Alberto Fernández, repitiese. Quizá era mucho peor que la última versión de Cristina Fernández de Kirchner. Pero de vuelta, esto es muy fácil decirlo de afuera. Estar en los zapatos es muy complicado.
–A propósito de sus aliados, no sé si le llegó la noticia de que en España se hablaba de que habían intentado, entre disidentes de Vox como Ortega Smith y aliados con Villarruel, boicotear su presencia en su última visita a España.
–A ver, a la luz del comportamiento de Victoria Villarruel no me sorprende que pudiera haber ocurrido algo así. Digo, que haya intentado boicotearme, traicionarme y que me cancelaran. Ahora, lo que sí me sorprende es que estas cosas ella ya las venía pergeñando desde el año 2021. Eso es lo que a mí me sorprende. O sea, yo creí que era algo relativamente nuevo. Creía que se había manifestado a partir de lo que pasó cuando tratamos de firmar el Pacto de Mayo. En el Senado [Villarruel es presidenta de la Cámara Alta] se retrasó la ley de Bases y el Pacto de Mayo no se pudo firmar el 25 de mayo –como estaba previsto– y hubo que hacerlo el 9 de julio. Entonces dijo que no iba [a la sesión] porque se sentía mal, pero al día siguiente estaba espléndida en el desfile [nacional]. Después se empezó a juntar con gente verdaderamente complicada, a rendir tributo a Isabel Perón y a rodearse de personas de su entorno que no dejan de decir insultos y aberraciones sobre el Gobierno. Lo que me sorprende es que ya lo estuviera pergeñando desde hace tantos años. Es más, me sorprenden las reflexiones que hace sobre que yo le hacía daño a la libertad.
El presidente de Argentina, Javier Milei
–¿Qué balance hace de estos dos años de gobierno? ¿Es decir, cuando usted hacía la campaña para las presidenciales, y todos los años previos en que usted intervenía en televisión o en universidades, creía que iba a ser tan fácil gobernar? ¿Ha encontrado más dificultades de lo que esperaba?
–En este apartado suelo narrar los diálogos que yo tuve y tengo con un profesor muy prestigioso en Argentina que es Juan Carlos de Pablo. Es una persona que lleva 60 años analizando la política económica en este país. Es, verdaderamente, un sabio, pero además cuenta con una formación técnica enorme. Conoce todos los costados de la biblioteca y uno de los motivos por los cuales yo solía tener peleas muy fuertes con él era porque lo veía muy condescendiente con los políticos en activo. Tenga en cuenta que yo empecé a leer a Rothbard, y como cualquiera que lea a Rothbard, al poco tiempo, ya era anarcocapitalista. Y aun cuando mis opiniones y mis análisis pudieran ser de laboratorio, siempre traté de ponerme en los zapatos de los que tomaban decisiones.
Hay muchas muchísimas más dificultades de las que uno se imagina [para gobernar]
Aun así, la realidad es en ocasiones más dura. Por eso le pedí disculpas públicamente frente a mis amigos y en televisión y hasta en discursos. Hasta lo repetí en el aniversario de Adam Smith, hace poco. Lo que me di cuenta es que cuando uno está en la «silla eléctrica», esa que tengo ahí atrás que se llama el Sillón de Rivadavia, que en realidad el que lo puso fue Roca [Julio Argentino], todo es más duro. Pero bueno, son estas cosas que tenemos los argentinos. Entonces, yo le pedí disculpas públicamente, porque si bien yo era alguien que trataba de internalizar y de tener en cuenta las restricciones que aparecen cuando se gobierna, la verdad es que descubrí que hay muchísimas más restricciones y dificultades de las que uno se imagina.
–¿Es difícil gobernar Argentina?
–Insisto en lo que me decía mi admirado profesor. Mientras yo le pedía disculpas, él me dijo: «el que te tiene que pedir disculpas soy yo, porque creía que estar sentado en esa «silla eléctrica» debería infartar una vez al mes y ahora reconozco que con las situaciones que tienes que enfrentar, no sé cómo no te da una ataque al corazón cada día».
Soy el primer presidente liberal-libertario en la historia de la humanidad, no solo de Argentina, sino de la humanidad.
–Explíquenos esto mejor.
–Tenga en cuenta que yo soy el primer presidente liberal-libertario en la historia de la humanidad, no solo de Argentina, sino de la humanidad. Eso significa que una persona con mis ideas para que llegue a un lugar como el que llegué, no lo puede hacer en condiciones normales. Argentina no contaba con la presión y temperatura de un país normal, digamos. La situación en la que asumo la Presidencia era una situación límite. Tenga en cuenta que mi nación, Argentina, llegó a ser el país más rico del mundo en siglo XIX y caminaba hace tres años hacia la conversión de Cuba con escala en Venezuela.
–¿Tan mala era la herencia que le dejo el kirchnerismo?
–Le voy a dar una serie de datos para que usted y sus lectores entienda como era la Argentina que heredé. Padecíamos el doble del desequilibrio monetario de la previa al Rodrigazo, que fue una crisis muy importante que se dio. Fue la primer gran crisis que tuvo Argentina en su historia, en el año 1975, durante el gobierno de Estela Martínez de Perón, más conocida como Isabel Perón. Añádale a eso que combinamos una quiebra del Banco Central, más grande que la que tenía Alfonsín en el año 1989, previo a la hiperinflación. Y teníamos indicadores sociales, ya sea de pobreza o indigencia, que eran peores que los que había antes de la salida de la convertibilidad en el 2001 [la ley que equiparaba un dólar a un peso].
Argentina desde el siglo XX hasta ahora ha sufrido 22 crisis. Somos el país que más crisis económicas ha padecido
Esto quiere decir que nos encontramos con la suma de todos los males. La inflación corría al uno y medio por 100 diario. Teníamos cuatro bases monetarias en el Banco Central, o sea que al día podríamos haber quintuplicado la cantidad de dinero que teníamos cerca del equivalente de deuda en pesos por nueve o diez bases monetarias en un mes. Teníamos las deudas con importadores por cerca de cincuenta mil millones de dólares. Teníamos reservas internacionales netas negativas. Teníamos caído el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional. Estábamos en una condición muy, muy precaria como para poder enfrentar el pago de deuda que teníamos. Yo me comprometí a cambiar todo eso, y en ello estamos. Tenga en cuenta que somos el país que más crisis económicas hemos padecido. Argentina desde el siglo XX hasta ahora ha sufrido 22 crisis.
–Me asombra este último dato.
–De hecho, Argentina es el país que más veces estuvo en recesión y crisis económica, de lejos, en los últimos cincuenta años. Pero al margen de eso, de las veintidós crisis, veinte tienen origen fiscal. Nosotros lo teníamos claro, éramos el máximo de goleador serial de la historia en esta materia. Tuvimos dos hiperinflaciones sin guerra. Bueno, todas esas cosas son derivadas del desequilibrio fiscal.
Javier Milei, con su icónica motosierra
–Me imagino que eso no tiene fácil solución.
–Nosotros nos habíamos planteado la política de déficit cero, es decir, que el resultado operativo alcanzara para pagar los intereses. Teníamos un déficit del Tesoro de cinco puntos del PIB. Anunciamos que lo íbamos a hacer en un año. Todo el mundo decía que era imposible hacerlo en cuatro, que difícilmente iba a poder terminar el gobierno en equilibrio. Lo logramos en un mes. Como esto otras muchas acciones orientadas a equilibrar la economía.
También dijeron cosas que nunca hicimos. Era una forma de meter miedo sobre nosotros. Todo el mundo hablaba de que íbamos a expropiar, que íbamos a hacer un Plan Bonex, como se hizo previo a la convertibilidad, o sea, una expropiación furiosa donde se expropió el 70 % de la riqueza de los argentinos. Y nosotros dijimos que no, los derechos de propiedad no se tocan y por lo tanto fuimos arreglando la situación del balance del Banco Central y en seis meses terminamos con el déficit fiscal. Es decir, que en el lapso de seis meses nosotros hicimos un ajuste fiscal de quince puntos del PIB.
Hicimos el ajuste fiscal más grande de la historia de la humanidad, bajando un 30% el gasto público
–Supongo que esas políticas generan daños colaterales.
–La teoría económica dice que un proceso como ese suele ser híper recesivo. De hecho, nos auguraban algo peor que la Gran Depresión. Cuando llegamos, el PIB traía una caída por arrastre estadístico de 3,5 y cerramos con una caída del 1,8. Eso quiere decir que en realidad el PIB subió y eso se nota en un estimador que se llama estimador mensual de la actividad económica, que es una aproximación del PIB, pero en frecuencia mensual. Si tomamos los datos de diciembre de 2024 contra el mismo mes del año anterior, crecimos 6,6 %. Es decir, hicimos el ajuste fiscal más grande de la historia de la humanidad, bajando un 30 % el gasto público en términos reales. En términos de dinero, le devolvimos a los argentinos 90 mil millones de dólares. Pero no solo eso, sino que la economía de ese año creció 6,6 % con el mismo indicador.
–¿Y la inflación, presidente, que es la maldición de la economía doméstica de los argentinos?
–Veníamos padeciendo un alza de los precios del 1,5 diario. En diciembre de 2023 estaba en 54 % mensual. Hoy la inflación mayorista viaja por debajo del 1 % mensual. Es decir, pasó a viajar al 13 ó 12 % anual. Usted lo puede medir en la inflación al consumidor que esa tiene más retrasos, ya que sufre ajustes de tarifas y demás, con lo cual es mucho más difícil perforar esa línea. Queda pendiente una gran corrección de precios regulados que hace que vaya a tardar más en verse el efecto sobre la inflación. El año pasado la minorista terminó con un 32 % de aumento y la mayorista en un 24 %. Esta va camino de estar en torno al 10 % y la del consumidor, en torno al 20 por ciento. Tenga en cuenta que todavía quedan las correcciones de precios regulados, los relativos a materias primas y el salto en el precio del petróleo.
– Con los antecedentes de crisis, la herencia y los logros, ¿cree que está haciendo historia?
–Yo me atrevo a decir que en el contexto en el que estamos inmersos somos perfectamente conscientes de que estamos haciendo historia y de que todo el mundo está mirando lo que se ha hecho en Argentina. Lo manifiesta muy bien en algunas conferencias nuestro ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger. Suele decir que nosotros vinimos a derribar varios mitos. El primero es el tamaño del ajuste. Todo el mundo decía que ese tamaño de ajuste no se podía hacer. El segundo es que ese ajuste no se podía llevar a cabo en el tiempo que lo hicimos, y que además arrastraba impopularidad. Nosotros, a pesar de eso y todos los contratiempos que nos generó la oposición, anulamos hasta cuarenta leyes el año pasado. Aplicamos la motosierra.
La verdadera presión fiscal es el tamaño del gasto público
–A propósito de motosierra, ¿cómo es posible que le voten cuando usted no promete el paraíso sino ajustes en la economía?
–Yo no prometo el paraíso, pero el camino al verdadero paraíso no tiene atajos, yo prometo un camino que nos acerca al paraíso. Cuando yo digo que voy a bajar el gasto público y voy a bajar los impuestos porque la verdadera presión fiscal es el tamaño del gasto público y cuando usted baja el gasto público acerca a los ciudadanos a un mundo mejor.
Si bajo los impuestos, yo le estoy devolviendo el dinero a usted. Es decir, cuando el ajuste es vía la reducción de gasto es popular y expansivo porque le está devolviendo el dinero a sus legítimos usuarios. El ajuste es recesivo cuando usted aumenta la presión fiscal, pero no cuando usted achica al ente opresor y destructor que es el Estado. Nosotros lo que hicimos es achicar el Estado.
Prefiero decir una verdad incómoda antes que una mentira confortable
De hecho, fue tan fuerte el ajuste que hicimos que además bajamos más de 20 impuestos, quitamos aranceles y le devolvimos en términos de menor carga tributaria a los argentinos dos puntos y medio del PIB. Al margen de que dejamos de estafarlo con el impuesto inflacionario en vigor. Para que quede claro, mi promesa era: prefiero decir una verdad incómoda antes que una mentira confortable. Lo que pasa es que el análisis económico está de mi lado.
–¿Cuánto tiempo estima usted que la Argentina va a necesitar para para dar una imagen de estabilidad? ¿Cuánto tiempo se necesita para trasladarle al inversor, tanto al extranjero como al interno, la sensación de que aquí hay estabilidad y futuro? En España todavía suenan los ecos de la expropiación de YPF a Repsol.
–Sobre esta última cuestión tenemos últimas y buenas noticias para los argentinos. Hoy mismo hemos ganado el juicio en Estados Unidos. Le acabamos de ahorrar al fisco argentino dieciocho mil millones de dólares, porque eran dieciséis mil en capital, dos mil millones de intereses. Con lo cual estamos reparando la estupidez que hizo el imbécil, inútil e incompetente de Kicillof [Axel] bajo las instrucciones de la corrupta presidiaria Cristina Fernández de Kirchner.
–Los perjudicados son los inversores extranjeros.
–No, los perjudicados siempre son argentinos. Mire, le voy a decir algo, la historia de Argentina de los últimos 123 años hasta que llegamos nosotros, fue una historia de expropiación. Se expropió a los argentinos de bien vía inflación, con una moneda a la que se sacó trece ceros y se podían sacar tres más. Se expropió a los acreedores vía default [cesación de pagos]. Se expropió a los argentinos de bien con impuestos. Los impuestos son un robo. Se expropió a las generaciones futuras, porque la deuda que se haya reestructurada y que quedó como sea, son impuestos futuros que van a pagar nuestros hijos, nuestros nietos, hasta gente que todavía no ha nacido y que ni siquiera se podía defender con el voto. Y no sólo eso, obviamente las regulaciones también expropian, el exceso de leyes expropia la libertad.
– ¿Y todo eso lo está corrigiendo usted?
–Claro, es lo que nosotros definimos como el Pacto de Mayo, que es donde está todo el conjunto de reformas. Nosotros estamos lanzando el primer punto en el cual hacemos énfasis en el respeto del derecho de propiedad. Porque todas estas cosas que estamos mencionando, la inflación, el default, la confiscación, la regulación, la expropiación, son todas formas de vulnerar el derecho de propiedad.
Si usted defiende la propiedad, defiende la libertad, defiende la vida y usted va a progresar
Cuando usted vulnera el derecho de propiedad, el sistema de precios no funciona. La economía asigna mal y se derrumba. Y además, usted destruye el sistema de incentivos. Por lo tanto, la única forma en que Argentina pueda volver a ser grande nuevamente es abrazando la libertad, que es el respeto irrestricto del proyecto de vida del prójimo, basado en el principio de no agresión y en defensa del derecho a la vida, a la libertad y a la propiedad. Entonces, si usted defiende la propiedad, defiende la libertad, defiende la vida y usted va a progresar. No lo inventé yo, ya estaba en Adam Smith, cuando determinó las causas en La riqueza de las naciones.
Donald Trump es el mejor presidente de la historia de los Estados Unidos
–Tal vez el país en donde están más consagrados esos valores sea en los Estados Unidos de América. ¿Qué tal es su relación con Donald Trump? Ha estado usted con él en Miami.
–Le voy a decir algo, Donald Trump es el mejor presidente de la historia de los Estados Unidos. Tengo una admiración enorme por él, además de afecto personal. Usted tomó conciencia de que se encargó de cerrar ocho conflictos bélicos. Con todo lo que implica en términos de salvar vidas humanas y mejorar el bienestar del mundo. Debería ganar varias veces el Premio Nobel de la Paz por muchas razones, pero especialmente por, entre otras cosas, la pelea, que está dando junto a Israel, contra el estado terrorista de Irán. O por lo que ha hecho en Venezuela.
El mundo debería estar agradecido infinitamente por la contribución que está haciendo Trump, junto con Marco Rubio, por salvar Occidente. Y qué decir de la tarea enorme de mi queridísimo amigo Bibi Netanyahu, que debe ser una de las personas más inteligentes que conocí en mi vida. Además, encima tengo un gran afecto por ambos.
–No conozco a Trump y a Netanyahu como los conoce usted.
–Le puedo asegurar que yo me siento profundamente agradecido a la vida por conocer a esos dos gigantes. También he tenido el privilegio de conocer a otro gigante como es Viktor Orbán. Y obviamente no le voy a negar que además soy un profundo amigo de Giorgia Meloni, a la que también tengo una gran admiración.