Vista de Alhama de Aragón, en la provincia de Zaragoza.
El pueblo-balneario de España con uno de los lagos termales más grandes de Europa
Las aguas termales de esta localidad aragonesa llevan proporcionando salud a quienes se sumergen en ellas desde el tiempo de los celtas y los romanos
Cuentan en este pueblo que desde los tiempos más remotos fueron los druidas celtas los primeros que detectaron los poderes sanadores de las aguas calientes que manaban en este lugar. Posteriormente, los romanos tomaron buena nota y se asentaron cerca de estas aguas, y finalmente el nombre del pueblo se deriva de cómo los árabes denominan a «los baños», Al-Hamman.
Los romanos aprovecharon las aguas que brotan aquí a más de 32ºC de forma natural, ricas en minerales y con propiedades terapéuticas
Porque hablamos de Alhama, Alhama de Aragón, uno de los pueblos más singulares de España, ubicado en el corazón de la provincia de Zaragoza, a poco más de 200 kilómetros de Madrid y a tan solo una hora en tren desde la capital aragonesa. Su gran atractivo y por lo que es conocida no solo en España sino también internacionalmente son sus aguas termales, un reclamo para quienes buscan desconexión, salud y bienestar.
Aguas que sanan desde la Antigüedad
Lago termal de Alhama de Aragón.
Como se ha mencionado, ya los romanos aprovecharon las aguas que brotan aquí a más de 32 °C de forma natural, ricas en minerales y con propiedades terapéuticas. En el siglo XIX fue cuando empezaron a crearse las instituciones asociadas a estas aguas, primero una primitiva casa de baño denominada Baños Viejos de San Roque, con dos pilas, una para hombres y otra para mujeres (Baños del Moro y de la Mora), después los Baños de San Fermín, impulsados por una vecina de Alhama, Fermina Estirripa, y más adelante, sobre 1860, con la llegada de Manuel Matheu, a quien luego, en 1911, compró sus baños Ramón Pallarés y construye el Hotel Cascada.
En el siglo XIX ya existían los Baños Viejos de San Roque, con dos pilas, una para hombres y otra para mujeres
La fama de sus baños impulsó la llegada del ferrocarril al pueblo y le proporcionó prosperidad y bienestar (nunca mejor dicho). A finales del siglo XX en Alhama de Aragón se encontraban en funcionamiento el Balneario de Cantarero, los Baños de San Roque, los Baños de San Fermín, el Hotel del Parque, el Hotel Termas y el Balneario Guajardo. En la actualidad hay dos complejos termales: Hotel Balneario Alhama de Aragón, (antiguos San Roque y Cantarero) y el complejo de Termas Pallarés, con sus hoteles del El Parque, Termas y Gran Hotel Cascada.
Complejos termales
Balneario Termas Pallarés.
El primero es un confortable y moderno hotel de 4 estrellas totalmente renovado, con 120 habitaciones y una amplia Carta Termal de Tratamientos Termales, de Estética, Belleza, Masajes terapéuticos de relax, y muchas cosas más. A destacar asimismo la labor de rehabilitación de los edificios de los antiguos Baños de San Roque y Cantarero. Ah, y aquí es donde puede visitar los históricos Baños del Moro y la Mora.
Por su parte, la elegante arquitectura y los salones de época del Balneario Termas Pallarés evocan todo el glamour de los balnearios del siglo XIX mientras ofrece el confort propio de nuestros días. Y está su gran lago termal al aire libre, único en Europa, que con sus 140 metros de diámetro mayor y 80 metros de menor es uno de los más grandes del continente.
Qué ver (además de relajarse)
Pese a su pequeño tamaño, Alhama invita al visitante a pasearlo con calma. El casco antiguo conserva casas nobles, callejuelas con encanto y miradores naturales. Hay que pasar por la iglesia de la Natividad, con su torre mudéjar, y contemplar los restos del castillo medieval que coronaba el cerro. Muy cerca de Alhama, a unos 25 minutos en coche, está el Monasterio de Piedra, uno de los lugares más sorprendentes de Aragón, con senderos entre cascadas, grutas y un antiguo convento cisterciense.
Cómo llegar y cuándo ir
Indicación para ir a Zaragoza o al Monasterio de Piedra.
Alhama de Aragón está muy bien comunicada por la línea de tren Madrid-Zaragoza y por carretera a través de la A-2. Es un destino ideal todo el año, aunque la primavera y el otoño son las estaciones más agradables para disfrutar tanto del entorno natural como de los baños termales al aire libre.