Cala del Plomo, uno de los lugares más bellos del Parque Natural de Cabo de Gata-Níjar.
La bonita playa de aguas turquesas que los almerienses prefieren guardar en secreto
Los locales igual se enfadan por revelar la ubicación de esta playa virgen de Almería alejada de cualquier núcleo urbano y ubicada dentro del singular Parque Natural de Cabo de Gata-Níjar
Tiene más de doscientos metros de longitud, por lo que está en el límite entre playa o cala grande, y la limpieza y calidad de su agua es excepcional. La población más cercana, a tres kilómetros de distancia, es Las Negras, un pueblo de pescadores en el Parque Natural de Cabo de Gata-Níjar, donde pocos conocen la existencia de la Cala del Plomo, uno de los secretos mejor guardados de Almería.
Esta cala primero de piedras y luego de arena fina y agradable no aparece en la mayoría de las guías turísticas
Esta playa virgen y muy poco frecuentada está llena de piedras al principio, pero a medida que te acercas a la orilla se convierte en un arenal de arena fina y agradable que no aparece en la mayoría de las guías turísticas. Su aislamiento es tal que no hay rastro de urbanizaciones ni bares de moda. En esta costa árida y luminosa del Mediterráneo almeriense el desierto se funde con el mar y el silencio se convierte en parte del paisaje y la experiencia.
Al final de un camino de tierra
En este rincón el Mediterráneo se muestra en su forma más pura.
Para llegar a la Cala del Plomo hay que desviarse de la carretera que une Agua Amarga con Las Negras y aventurarse por una pista de tierra que durante varios kilómetros atraviesa un paisaje seco, casi lunar. No hay carteles, ni señales evidentes, ni servicios. Solo el visitante que sabe lo que busca llega al final del camino y encuentra, tras una curva descendente, este rincón donde el Mediterráneo se muestra en su forma más pura.
Tranquilidad (y silencio)
Con una entrada al mar suave y aguas cristalinas de un color azul verdoso, rodeada de formaciones rocosas y pequeñas lomas cubiertas de matorral, la Cala del Plomo es un ejemplo perfecto de la belleza salvaje del Cabo de Gata. Porque uno de sus grandes atractivos es precisamente lo que no tiene: no hay hamacas, ni música, ni duchas. Solo naturaleza en estado puro. Aquí se viene a desconectar, a leer un buen libro, a nadar y bucear entre peces o simplemente a dejarse llevar por el dolce far niente, dejar que el tiempo pase sin urgencias.
Aunque en temporada alta puede recibir algo más de afluencia, sigue siendo una playa poco frecuentada, especialmente si se compara con las cercanas Cala de San Pedro o la famosa Playa de los Muertos. Muchos almerienses la visitan fuera de los fines de semana o al atardecer, para estar aún más en soledad, solo con la compañía del mar.
Ideal para esnórquel
Biodiversidad marina en las aguas del Cabo de Gata.
Sus aguas claras y su fondo rocoso la convierten en un lugar excelente para practicar el esnórquel, esto es, el buceo a pulmón o con tubo para observar el mundo submarino sin necesidad de sumergirse completamente. Bancos de peces, erizos, pequeños pulpos y una vegetación marina que sorprende por su diversidad estarán al alcance. La luz del sol, al atravesar el agua en las primeras horas del día, crea un efecto óptico que parece sacado de una postal del National Geographic.
Cómo llegar a la Cala del Plomo
Quienes lleguen hasta aquí conviene que lleven todo lo necesario: agua, comida, sombrilla y protección solar, porque no hay servicios de ningún tipo, lo que ya se ha señalado como parte de su encanto. Y, como en toda playa virgen, es fundamental no dejar rastro ni residuos: todo lo que se lleve debe regresar y dejar todo como se encontró.