Turistas en el pueblo de Óbidos (Portugal).
El pueblo medieval con casas blancas y uno de los castillos más bellos de Portugal
Es uno de los lugares más bonitos de la región Centro. La llamada «villa de las reinas» deslumbra con sus casas blancas y ventanas floridas bajo su castillo declarado como una de Las 7 Maravillas de Portugal
Rodeado por un cinturón de bien conservadas murallas medievales y coronado por un precioso castillo en el que además es posible alojarse, el pueblo de Óbidos, situado a unos 80 kilómetros al norte de Lisboa, es una más de las gratas sorpresas que para el viajero esconde Portugal.
Este pueblo es una escapada perfecta tanto para los amantes de la belleza como de la historia, y por supuesto para quienes gustan de combinar ambas. Se puede decir que Óbidos lo tiene prácticamente todo, incluso la cercanía de playas como Peniche, Areia Branca y Foz do Arelho, ideales para la práctica de deportes acuáticos.
Dormir en el castillo
Feria medieval en el castillo de Óbidos.
Las calles medievales de Óbidos ofrecen un recorrido realmente singular, ya que conservan capillas, iglesias y ventanas de postal. Pero la joya del pueblo es sin duda su castillo, hoy integrado en la red de Pousadas de Portugal, el equivalente a nuestra red de Paradores. Este promontorio sobre la llanura circundante y el río Arnoya ya fue fortificado por los romanos, posteriormente reconstruido por los árabes y finalmente ampliado por los reyes portugueses. Con planta en forma rectangular irregular, combina elementos románicos, góticos, manuelinos y barrocos.
Centro de Óbidos en verano.
El castillo fue declarado Monumento Nacional en el año 2007 y posteriormente elegido como una de Las 7 Maravillas de Portugal. Su aspecto actual, con torreones almenados y un perímetro amurallado que puede recorrerse a pie, lo convierte en una de las fortalezas medievales mejor conservadas del país. Entre sus puertas de acceso destaca la de Nuestra Señora de la Piedad, con una inscripción del siglo XVII colocada por el rey Don Juan que reza: «A la Virgen Nuestra Señora, que fue concebida sin pecado original».
«Regalo de reinas»
La villa medieval de Óbidos al atardecer.
Óbidos es conocido como «regalo de reinas» por su pasado ligado a la realeza portuguesa. En el año 1282, el rey Dionisio ofreció la villa a su esposa, la reina Isabel de Aragón, como regalo de bodas. El pueblo pasó a pertenecer a la llamada Casa das Rainhas, que era el conjunto de bienes que otorgaban los monarcas portugueses a sus esposas. Desde entonces y durante siglos las distintas monarcas fueron mejorando, enriqueciendo y embelleciendo la «villa de las reinas». Esta es una de las principales razones por la que encontramos tantas iglesias y conventos en esta pequeña localidad, así como fuentes y plazas.
Flores y arte en cada esquina
Calle típica del pueblo medieval de Óbidos.
La arquitectura civil y religiosa es otro de los puntos fuertes de este pueblo, con ejemplos como la Iglesia Principal de Santa María, la Iglesia de la Misericordia, la Iglesia de San Pedro y, extramuros, el acueducto y el Santuario del Señor Jesús da Pedra. Su arquitectura popular de casas blancas de una o dos plantas, con marcos de color azul o amarillo, y macetas rebosantes de buganvillas, geranios y claveles, es una alegría para la vista.
Tiendas en una calle de Óbidos.
Muchas de estas viviendas albergan hoy tiendas de artesanía, librerías, tabernas o pequeños hoteles con encanto. En su calle principal, la Rua Direita, se concentran las mejores panaderías, tiendas de productos típicos y bares donde degustar la famosa ginjinha de Óbidos, un licor de cereza que tradicionalmente se sirve en vasitos de chocolate, otra de las especialidades del pueblo.