España, motor inversor global: liderazgo, sostenibilidad y oportunidad en el exterior

En cinco años, las empresas españoles han invertido 158.021 millones de dólares en el extranjero

Estas son las regiones de Europa que más atraen a los turistas

Estas son las regiones de Europa que más atraen a los turistasPaula Andrade

En los últimos cinco años, España se ha consolidado como uno de los inversores internacionales más activos y estratégicos. Las cifras hablan por sí solas: en ese periodo las empresas españolas de todos los sectores han invertido USD 158.021 millones en el extranjero, que se han repartido en 2.409 proyectos de inversión directa. Esto supone una media de USD 65,6 millones por proyecto y, además, la generación de más de 246.000 empleos directos en todo el mundo.

Esta apuesta por la internacionalización no solo coloca a España como un actor clave en el capital a nivel mundial, sino que refleja una visión moderna y global sobre dónde y cómo invertir. Si lo situamos sobre el mapa, los principales destinos de la inversión española son Italia (USD 22.041 millones), Alemania (USD 19.047 millones), Estados Unidos (USD 15.437 millones), Reino Unido (USD 13.710 millones) y Australia (USD 11.208 millones). La elección de destinos muestra una estrategia orientada a mercados maduros que está empezando también a incluir economías con alto potencial de crecimiento.

La inversión española en turismo: del Caribe a Oriente Medio

Pero si hay un sector donde España ha venido dejando huella en las últimas décadas ese es, sin duda, el turismo. Entre 2019 y 2024, las inversiones españolas en turismo sumaron USD 14.043 millones repartidos en 195 proyectos internacionales. La media es de USD 72 millones por iniciativa, con una expectativa de creación de trabajo que ronda 40.000 empleos directos.

En cuanto a los lugares a los que España apunta con sus inversiones turísticas, el foco parece global. Cuba, con USD 4.518 millones, República Dominicana con USD 2.341 millones y México, con USD 1.355 millones, se presentan como los destinos más relevantes para la Inversión Extranjera Directa (IED) española. Los siguen Jamaica (USD 1.066 millones) y un poco más lejos Portugal (USD 600 millones). La lista la continúan otros destinos como la vecina Francia y nuevos mercados como Montenegro y Emiratos Árabes Unidos además de destinos geográficamente dispares como Vietnam o Túnez.

La inversión hotelera, que concentra un 62 % del esfuerzo inversor, sigue siendo la piedra angular. Ahora bien, está empezando a producirse un giro en las inversiones. Estas están virando hacia no solo buscar la rentabilidad económica, también apostar por la innovación y generar un impacto positivo en el destino y el entorno y por supuesto, a diversificar en muchos de los otros subsectores que componen el turismo.

Innovación y desarrollo sostenible, la clave para el cambio

En esa diversificación hay espacio para proyectos novedosos, que muestran los nuevos caminos que se pueden recorrer en el sector. En este segmento podría enmarcarse la propuesta de uno de los tenistas más famosos el mundo, el mallorquín Rafael Nadal, que ha apostado por llevar la marca Rafa Nadal Academy a otros lugares del mundo. Su nueva sede, en Al Zahra, Kuwait, está centrada en la enseñanza y el entrenamiento, pero se convierte en un polo de atracción tanto para los propios deportistas como para los visitantes que amen disfrutar de ellos.

En ese cambio, además de la educación hay quien apuesta por la innovación tecnológica. Y lo hacen, como Amadeus, trabajando en digitalización en mercados como el búlgaro o el indio y apoyando proyectos vinculados a las nuevas tecnologías como la Inteligencia Artificial. Con ello pretenden explorar las nuevas capacidades de IA generativa, que permitan optimizar costes operativos y mejorar la experiencia del viajero en todo el ecosistema global de viajes.

En esa transición hacia un nuevo marco, también algunas cadenas hoteleras españolas, como Meliá, ya están ampliando las miras más allá de los planteamientos tradicionales. Ahora buscan la eficiencia energética mediante paneles solares, sistemas de recogida de lluvia y atención a la gestión de los recursos hídricos y la reducción de plásticos. Aunque para otros, como Ilunion, la clave de esa transición está en la apuesta por el capital humano y en la inclusión como bandera.

En otros casos, la creación de programas de apoyo a pequeños productores agroalimentarios locales para abastecer a los restaurantes y contratar locales atendiendo a la integración es parte de esa nueva estrategia para contribuir al desarrollo rural y a la diversificación económica más allá del turismo tradicional de sol y playa. Estos modelo demuestra que invertir en turismo no es solo construir infraestructuras: es generar oportunidades allí donde más se necesitan, impulsar la cohesión social y proteger el entorno. Es, en definitiva, una apuesta por el futuro.

Si sigue en ese camino. España puede reafirmarse como referente internacional no solo en términos cuantitativos, sino por la calidad e impacto de su inversión. Liderar desde la responsabilidad y la innovación: ese es el camino para seguir siendo protagonistas del desarrollo global.

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