Paisaje invernal del pueblo de Oymyakon, en Siberia.

Paisaje invernal del pueblo de Oymyakon, en Siberia.Getty Images

El pueblo más frío del mundo, con temperaturas por debajo de 40 bajo cero (y recibe turistas)

Este asentamiento de Siberia registró en 1933 una temperatura mínima histórica de 67,7 grados bajo cero, considerada la más baja en una zona habitada del planeta

Parece imposible que se pueda vivir en determinados lugares del planeta por sus condiciones de frío extremo, pero el ser humano ha sido capaz de establecerse en entornos realmente inhóspitos. Uno de ellos es la vastísima región de Siberia, en la Rusia oriental, cuyos largos inviernos alcanzan temperaturas extremadamente bajas, llegando a los -40 °C y pudiendo alcanzar los -60 °C o incluso los -70 °C en las regiones más frías.

Algunas agencias especializadas organizan en Siberia experiencias para vivir lo que significa enfrentarse a temperaturas imposibles

Cuando la temperatura baja hasta 15 y 20 grados bajo cero, hay riesgo de morir congelado en menos de treinta minutos si no se está bien abrigado y protegido; este cronómetro vital baja a 10 minutos cuando se llega a 28 grados bajo cero y a menos de cinco minutos cuando se llega a 40 grados bajo cero.

Algo que deben conocer bien los habitantes de Oymyakon, un asentamiento ubicado en uno de los rincones más remotos de Siberia, entre montañas nevadas y paisajes que parecen sacados de otro planeta, que está considerado el pueblo más frío del mundo. Aquí el invierno no es una estación; es una prueba extrema de supervivencia. Y lo más sorprendente de todo es que hay turistas dispuestos a visitarlo.

«El polo del frío»

Habitante de Oymyakon calienta su casa.

Habitante de Oymyakon calienta su casa.Getty Images

Con poco más de 500 habitantes, Oymyakon está situado en la región de Yakutia, en la esquina noreste de Rusia. Sus inviernos alcanzan temperaturas habituales de –50 °C y en 1933 registró un mínimo histórico de –67,7 °C, considerado el más bajo en una zona habitada del planeta. Ese dato convirtió al pueblo en leyenda, hasta el punto de que en su entrada hay un monumento conmemorativo que lo proclama como «el polo del frío».

Donde la vida desafía a la lógica

En Oymyakon, las condiciones son tan extremas que la vida cotidiana se adapta con estrategias insólitas. El uso de los coches, por ejemplo, es complicado porque, una vez que se apaga el motor, luego no hay forma de volverlo a arrancar sin calentar el vehículo durante horas con estufas o sopletes. La fontanería convencional es imposible porque las tuberías se hielan, así que muchas casas dependen de letrinas exteriores y de estufas.

La ropa tampoco se elige por estética, sino por supervivencia: varias capas de pieles, botas forradas y gorros que apenas dejan el rostro al descubierto. El aliento se congela al instante y hasta pestañear puede resultar doloroso.

Dieta de supervivencia

Caballo de Oymyakon.

Caballo de Oymyakon.Spiridon Sleptsov (sachaja)

En un lugar donde cultivar la tierra resulta inviable, la dieta de los habitantes se basa en carne de reno, caballo y pescado que muchas veces se consume congelado, casi como un sashimi natural. El esturión del río Indiguirka, ahumado o crudo, es uno de los manjares locales. También es común la leche fermentada y otros productos que aportan calorías suficientes para resistir las jornadas heladas.

Un desafío para los viajeros

Los renos son parte fundamental de la dieta en estas regiones.

Trineo de renos.Getty Images/iStockphoto

Llegar a Oymyakon no es sencillo. El aeropuerto más cercano está en Yakutsk, la capital de la región, y desde allí se viaja durante horas por carreteras heladas hasta adentrarse en un paisaje blanco y silencioso. Pese a la dureza del camino, el pueblo se ha convertido en un destino de aventura para viajeros extremos que buscan la experiencia de pisar el lugar habitado más frío de la Tierra.

Algunas agencias especializadas organizan rutas en las que se combinan paseos en trineo tirado por renos o perros, visitas a aldeas nómadas y la posibilidad de vivir en primera persona lo que significa enfrentarse a temperaturas imposibles.

Testimonio de resistencia

Oymyakon no es solo frío, también es un testimonio de resistencia humana. Sus habitantes, en su mayoría yakutos, han desarrollado un modo de vida que conecta con tradiciones ancestrales. La ganadería de renos, la caza y la pesca siguen siendo actividades fundamentales, mientras que las celebraciones locales mantienen viva una identidad cultural única en el mundo.

comentarios
tracking

Compartir

Herramientas