Pueblo de Baiersbronn, en la Selva Negra de Alemania.
El pequeño pueblo de la Selva Negra con más estrellas Michelin que muchas capitales europeas
Rodeado de algunos de los paisajes más singulares del Parque Nacional de la Selva Negra de Alemania, este municipio es uno de los destinos gastronómicos más sorprendentes de Europa
Con una población de unos 15.000 habitantes, este municipio situado en la región alemana de la Selva Negra, en el estado federado de Baden-Wurtemberg, es un paraíso del senderismo y, sobre todo, de la gastronomía. Baiersbronn se ha situado por méritos propios en una posición de privilegio en el mapa mundial de los gourmets por su alta cocina, ya que alberga varios restaurantes galardonados con estrellas Michelin.
Baiersbronn se ha situado por méritos propios en una posición de privilegio en el mapa mundial de los gourmets por su alta cocina
Tres restaurantes de este municipio alemán suman siete estrellas Michelin (que llegaron a ser ocho hace unos años), dos de ellos con la máxima distinción de tres estrellas y otro con una, un número de estrellas que supera al de muchas ciudades europeas de mayor tamaño.
Templos gastronómicos
El Hotel Bareiss aloja un restaurante con tres estrellas Michelin.
En Baiersbronn la cocina se entiende como un patrimonio propio y estos tres restaurantes concentran un nivel de reconocimiento difícil de encontrar en el resto de Europa. El Restaurant Bareiss, ubicado dentro del hotel Bareiss, ostenta tres estrellas Michelin gracias a una propuesta que combina técnica, respeto por el producto y una lectura refinada del recetario tradicional. Es uno de esos espacios donde la cocina alemana se muestra sin complejos: poderosa, precisa, profundamente ligada al territorio.
Restaurante Schwarzwaldstube.
A pocos kilómetros se encuentra Schwarzwaldstube, otro tres estrellas histórico, instalado en el complejo de Traube Tonbach, un hotel casi tan emblemático como el propio restaurante. Su cocina ha marcado generaciones, con un estilo que mezcla elegancia francesa y sensibilidad centroeuropea. Su renacimiento tras el incendio de 2020, con nueva ubicación, pero mismo espíritu, solo reforzó su aura de templo gastronómico.
Gourmetrestaurant Schlossberg.
La séptima estrella de Baiersbronn pertenece a Gourmetrestaurant Schlossberg, un espacio más pequeño, creativo y personal, que actúa como contrapunto y completa la constelación culinaria del municipio. Con su estrella Michelin, certifica que el nivel no es una excepción, sino una tradición consolidada en el tiempo.
Rutas de senderismo
Senderismo por la Selva Negra.
Y Baiersbronn no es sólo un destino para gourmets. Está rodeado de algunos de los paisajes más singulares del Parque Nacional de la Selva Negra, un territorio de bosques densos, valles profundos y rutas panorámicas que seducen a senderistas y ciclistas, que pueden elegir entre más de 550 kilómetros de rutas señalizadas. Uno de los grandes atractivos es el Murgleiter, un recorrido de varias etapas considerado entre los mejores senderos premium de Alemania, que avanza entre laderas cubiertas de abetos, miradores naturales y aldeas restauradas. Otro punto imprescindible es el Lago de Ellbachsee, un mirador natural accesible por una caminata sencilla, especialmente hermoso en las primeras horas de la mañana.
Cicloturismo cerca de Baiersbronn.
En la parte alta del municipio se abre el Lotharpfad, un sendero interpretativo que muestra cómo se regenera de manera natural un bosque tras una tormenta devastadora. Es uno de los ejemplos más didácticos del parque nacional y un paseo que ayuda a entender por qué el turismo de naturaleza aquí no es decorativo: forma parte del carácter local y de su forma de relacionarse con el entorno.
Miradores y museos
Vista del lago Ellbachsee desde el mirador Ellbachseeblick
Desde aquí también se pueden visitar las cascadas de Sankenbach (Sankenbachwasserfälle) y el lago Sankenbachsee, perfectos para caminatas familiares. El mirador de Ellbachseeblick ofrece vistas panorámicas impresionantes. Los visitantes asimismo pueden explorar el Parque Cultural Glashütte Buhlbach, que revive el antiguo oficio de la fabricación de vidrio, y el Museo de Cuentos de Hadas de Hauff. También se pueden visitar las ruinas del castillo de Rinkenberg y la antigua iglesia del monasterio de Reichenbach.