Paisaje urbano de la ciudad que vio nacer a Carlos I de España y V de Alemania.
Escapada a la elegante y romántica ciudad de Europa donde nació el emperador Carlos V
Es «el secreto mejor guardado de Europa», según sus lugareños, una preciosa urbe que ofrece todo lo que se puede esperar para una escapada corta y perfecta
La vista desde el Puente de San Miguel de los muelles medievales sobre el río Lys, en el que se relejan las fachadas de las casas y donde los barcos han desembarcado sus mercancías desde el siglo XI, es una de las postales más bonitas y románticas de Flandes. Los belgas no se cansan de repetir que esta ciudad es «el secreto mejor guardado de Europa» que vale la pena descubrir.
El vínculo de España con esta capital flamenca refuerza el interés por visitarla y seguir las huellas de nuestra historia
Y para los españoles esta ciudad flamenca tiene un significado y un motivo especial porque aquí, en Gante, nació el emperador Carlos V, el monarca que gobernó un imperio donde nunca se ponía el sol. Un vínculo que refuerza el interés por visitarla y seguir las huellas de nuestra historia. En este caso, poner una pica en Flandes será más sencillo que en los siglos XVI y XVII y la ciudad será conquistada sin esfuerzo por quien la visita.
Canales y torres
Fachadas medievales del muelle Graslei reflejadas en el río Lys.
Gante ofrece todo lo que se puede esperar para una escapada corta perfecta: elegancia, historia, belleza y vida cultural, con canales que reflejan fachadas medievales, torres que dibujan un perfil casi de cuento y un ambiente universitario que la mantiene siempre despierta.
Carlos V nació en Gante el 24 de febrero de 1500, en el desaparecido Palacio de los Príncipes, dentro del antiguo recinto de la abadía de San Bavón. La ciudad, entonces una de las más prósperas de Europa, era un centro económico y político clave del Ducado de Borgoña. Pasear hoy por su casco histórico perfectamente conservado es evocar un escenario de riqueza, poder y vida urbana sofisticada de aquella época.
Estatua del emperador Carlos en Gante.
La figura del emperador Carlos sigue muy presente en la ciudad, por algo es su hijo más poderoso. El viajero puede descubrir lugares asociados a él, como la catedral donde fue bautizado, los restos de la antigua abadía o las referencias monumentales que evocan su legado, como la estatua de la plaza Prinsenhofplein, donde se ubicaba el antiguo Palacio de los Príncipes. Esta estatua de bronce fue un regalo de la ciudad de Toledo a Gante en 1966.
Tras las huellas de Carlos V
Catedral de San Bavón.
El punto de partida para seguir las huellas de Carlos V es la catedral de San Bavón, un templo gótico fascinante que guarda una de las joyas del arte universal: La Adoración del Cordero Místico, de los hermanos Van Eyck. Carlos V fue bautizado aquí, en un espacio donde aún se percibe la solemnidad de aquel pasado borgoñón.
Interior de la Catedral de San Bavón.
Muy cerca se levanta uno de los iconos de Gante, el castillo de los Condes de Flandes (Gravensteen). Aunque no está directamente vinculado a Carlos V, sí refleja el poder de las grandes familias flamencas. Sus murallas, torres y salas medievales son una inmersión perfecta en la época.
El imponente castillo medieval de Gravensteen a lo largo del río Lys.
La ruta puede continuar por el Campanario (Belfort), declarado Patrimonio de la Humanidad, y llegar después a la zona más fotogénica de la ciudad: Graslei y Korenlei, dos muelles medievales que reflejan en el agua del canal algunos de los edificios más espectaculares de Flandes. Al caer la tarde, cuando las fachadas se iluminan, el viajero comprende por qué Gante enamora a primera vista.
Iglesia de San Nicolás y el Campanario de Gante.
Gante tiene algo que muchas ciudades europeas envidiarían: logra ser monumental sin dejar de ser auténtica. Es más grande que Brujas y más tranquila que Bruselas y su casco histórico es perfecto para recorrerlo a pie o en bicicleta. Además, su oferta cultural es una de las más pujantes de Bélgica.
El Ayuntamiento, mezcla de estilos gótico y renacentista, y la iglesia de San Nicolás, una de las más antiguas de la ciudad, completan una visita que puede alargarse fácilmente dos o tres días. Y, por supuesto, no falta la gastronomía flamenca, desde los clásicos waterzooi y stoofvlees hasta los famosos gofres, chocolates y cervezas trapenses que hacen las delicias de cualquier viajero.
Cómo organizar la escapada
La ciudad histórica de Gante al anochecer.
Llegar a Gante es sencillo: está a solo 30 minutos en tren desde Bruselas, lo que la convierte en una base ideal para explorar Flandes y sus otras ciudades históricas, como Amberes, Brujas, Malinas y Lovaina. Muchas zonas del centro son peatonales, así que lo más cómodo es moverse a pie o usar el eficiente sistema de tranvías. La oferta hotelera es amplia, desde alojamientos boutique con vistas a los canales hasta opciones asequibles cerca de la estación.