Paseo por la costa de la isla que se ha convertido en el paraíso de los jubilados.
La isla que se ha convertido en un paraíso para los jubilados de España y Europa
Conocida como “el Caribe europeo", atrae a pensionistas, sobre todo franceses, que buscan una vida asequible, un clima agradable y ventajas fiscales
A unas tres horas de vuelo desde la Península Ibérica, esta bonita isla se ha convertido en un destino popular para los jubilados del Viejo Continente, sobre todo para los galos, debido a su clima agradable, precios económicos, ventajas fiscales y alta calidad de vida. La isla portuguesa de Madeira, la principal del archipiélago de la Macaronesia perteneciente a Portugal, ofrece impresionantes paisajes naturales, una comunidad de expatriados acogedora y una tasa de criminalidad excepcionalmente baja que compensa el aumento en el coste de la vivienda en los últimos años.
Razones para irse hasta allí
Festival de las Flores en Madeira.
En comparación con muchos lugares de Europa, Madeira y su capital, Funchal, ofrecen un costo de vida significativamente menor. Se estima que se puede vivir cómodamente con un presupuesto mensual de entre 900 y 1.200 euros. El clima es otro de sus imanes. Conocida como el Caribe europeo o la isla de la eterna primavera, goza de temperaturas templadas durante todo el año, con una naturaleza exuberante y unos jardines botánicos especialmente bellos, así como de sus famosas rutas de senderismo por las levadas (antiguos canales de agua) y piscinas naturales durante todo el año. ¿Busca un estilo de vida tranquilo? Aquí lo tiene.
Madeira ofrece una calidad de vida superior a un precio más bajo que muchos otros destinos europeos, en un entorno seguro y natural
En lo que respecta a seguridad y estabilidad, al ser parte de Portugal y de la Unión Europea goza de los niveles estándar del continente, de un bajo índice de criminalidad y de un buen sistema de salud y servicios de calidad. Además, históricamente Portugal ofrecía un atractivo régimen fiscal para Residentes No Habituales (NHR, por sus siglas en inglés), que proporcionaba exenciones o tipos impositivos reducidos sobre las pensiones extranjeras. Aunque el gobierno portugués ha planeado cambios, Madeira sigue siendo atractiva en el apartado fiscal dentro del marco portugués y por convenios de doble imposición con otros países, como Francia.
Subida en vivienda
Costa de Machico, en la isla de Madeira.
Sólo se le puede poner un pequeño pero, y es que, aunque históricamente el precio de la vivienda ha sido asequible, el alquiler medio en Funchal ha aumentado considerablemente en los últimos años, por lo que los futuros jubilados que quieran establecerse aquí deben estar atentos a este dato. En la capital, Funchal, el precio medio de tasación ronda los 2.000 euros el metro cuadrado. El precio medio de venta real para un apartamento turístico suele moverse en torno a los 3.000 euros el metro cuadrado, 230 €/m², aunque barrios más periféricos o municipios exteriores a Funchal ofrecen viviendas más económicas. En otras zonas del archipiélago, como Santa Cruz o municipios menos céntricos, los precios por metro cuadrado bajan respecto al centro.
Teleférico sobre Funchal, la capital de Madeira.
En cuanto al alquiler, un piso de dos habitaciones en Funchal ronda los 1.600–1.700 euros al mes si se sitúa en el centro, aunque según la zona, el tamaño y antigüedad, los precios son variables. Para apartamentos más pequeños o fuera del casco urbano, los alquileres pueden bajar considerablemente y muchos contratos se mueven entre 600 y 900 euros al mes. La pensión media en Francia ronda los 1.600 euros mensuales, mientras que en España se sitúa alrededor de los 1.300 euros.
Hospitalidad demostrada
Sendero por un bosque de Madeira.
La isla cuenta con una larga tradición de acogida tanto de turistas extranjeros como de expatriados, aquellas personas que viven y trabajan en un país diferente al de origen por un período de tiempo determinado. En el siglo XVIII era uno de los destinos favoritos de los turistas adinerados y de mayor edad.
Esta experiencia ha fomentado el desarrollo de servicios adaptados a los residentes extranjeros y la isla cuenta con una comunidad expatriada bien establecida, con muchos clubes sociales y grupos de voluntarios que ayudan a los recién llegados a integrarse. La cultura local es acogedora y la integración es relativamente sencilla, especialmente con el amplio uso del inglés por parte de los madeirenses.
Gastronomía de Madeira.
Pero quizás lo que más enamora a quienes llegan hasta aquí es que Madeira no es un lugar masificado ni marcado por la prisa. Tiene un ritmo de vida sereno, casi antiguo, pero a la vez moderno y acogedor. Es también perfecta para quienes buscan un retiro activo: se puede caminar por montañas, bosques y acantilados por la mañana, tomar un café o una cerveza frente al mar al mediodía y terminar la jornada cenando un rico pescado en una terraza escuchando el rumor del océano. Poco estrés y mucho mar y naturaleza, bienvenidos a Madeira.