Salón con chimenea del Parador de Gredos
Los mejores Paradores para una perfecta escapada invernal: chimeneas, nieve y castillos
Desde Canarias hasta Cataluña, algunos Paradores incrementan su encanto con la llegada del frío y se convierten en refugios maravillosos para disfrutar del paisaje invernal y de sabrosas recetas
Un buen alojamiento en invierno es clave para obtener una buena experiencia. La red de Paradores cuenta con algunos establecimientos que en estas fechas se convierten en refugios ideales. Rodeados de nieve, crean la atmósfera perfecta para desconectar y disfrutar de su gastronomía entre paredes cargadas de historia y al calor de una buena chimenea. Estos cinco Paradores brindan una experiencia invernal definitiva.
Parador de Vielha (Lérida)
Parador de Vielha
En el corazón del Valle de Arán, este Parador es un templo para los amantes del invierno alpino. Su estructura circular ofrece vistas de 360 grados a las montañas más espectaculares de los Pirineos. El gran atractivo invernal es su spa, donde puedes bañarte en su piscina climatizada exterior mientras nieva. Para entrar en calor tras el esquí, nada como su olla aranesa, un tesoro de la cocina local que combina carnes, legumbres y fideos en un caldo reconfortante.
Parador de Cardona (Barcelona)
Parador de Cardona
Dormir en una fortaleza del siglo IX es especial en cualquier época, pero bajo la bruma invernal Cardona se vuelve cinematográfica. Este castillo medieval ofrece habitaciones con camas de dosel y muros que invitan al recogimiento. Es un lugar perfecto para una escapada romántica donde la historia es protagonista, especialmente si se degusta su espalda de cordero lechal asada, cocinada a fuego lento para que la carne se deshaga, maridando a la perfección con el ambiente sosegado del castillo.
Parador de Gredos (Ávila)
Terraza del Parador de Gredos
Fue el primer Parador de la red y sigue siendo el ejemplo perfecto de refugio de montaña. Construido sobre un altozano rodeado de pinos y cumbres nevadas, su gran salón con chimenea de piedra es el corazón del edificio. Es el destino ideal para quienes buscan el invierno castellano clásico, completando la experiencia con su plato estrella: las judías de El Barco de Ávila, un guiso contundente con Denominación de Origen que es el mejor aliado contra las bajas temperaturas de la sierra.
Parador de Cangas de Onís (Asturias)
Parador de Cangas de Onís
Ubicado en el antiguo Monasterio de San Pedro de Villanueva, este Parador combina la elegancia de su claustro con la fuerza del paisaje asturiano. En invierno, el verde intenso de los alrededores y la cercanía a los Picos de Europa invitan al descanso absoluto. Su propuesta culinaria es una oda al Cantábrico y a la montaña, siendo imprescindible su fabada asturiana, elaborada con faba de la granja y un compango de matanza que justifica por sí sola el viaje al norte.
Parador de Segovia (Castilla y León)
Zona común en el Parador de Segovia
El Parador de Segovia es el lugar perfecto para una escapada de fin de semana a una de las ciudades más monumentales de España. Es un edificio moderno, amplio y acogedor, con la mejor panorámica de la ciudad Patrimonio de la Humanidad. Con el frío segoviano, no hay mejor lugar para entrar en calor que sus salones con chimenea, en los que podrás tomar algo mientras admiras el alcázar, el acueducto y la catedral con la sierra de fondo. Y puedes terminar el día dándote un baño en su preciosa piscina interior climatizada.
Parador de las Cañadas del Teide (Tenerife)
Salón con chimenea en el Parador de las Cañadas del Teide
Para quienes buscan un invierno diferente, a más de 2.000 metros de altitud. Es el único hotel dentro del Parque Nacional y ofrece el privilegio de ver el Teide nevado desde la ventana. Por la noche, la ausencia de contaminación lumínica permite observar las estrellas junto al calor de su chimenea. El broche de oro gastronómico lo pone el conejo en salmorejo con papas arrugás, un plato de sabor intenso y tradicional que representa la esencia más pura de la cocina de cumbre tinerfeña.
Parador de Sigüenza (Guadalajara)
Salón con chimenea del Parador de Sigüenza
El Parador de Sigüenza es un edificio que impresiona desde lejos, antes incluso de entrar en la ciudad. Es un imponente castillo medieval del siglo XII que fue construido sobre una alcazaba árabe y en el que han residido reyes, cardenales y obispos. Entre sus rincones más especiales están la capilla románica del siglo XIII, el comedor abovedado y el salón chimenea, en el que podrás descansar entre lámparas de época, enormes columnas de piedra y un precioso techo con vigas de madera.
Parador de Santillana Gil Blas (Cantabria)
Parador de Santillana Gil Blas
El Parador de Santillana Gil Blas toma su nombre del famoso personaje literario nacido en esta localidad. Está situado en la que fuera casa de los Barreda-Bracho, un edificio barroco de finales del siglo XVII, fiel al estilo de las casonas de la villa, con techo a dos aguas y el escudo familiar en la fachada. En su interior, los salones con chimenea son el lugar ideal para terminar una jornada de turismo.
Parador de Mérida (Badajoz)
Salón con chimenea en el Parador de Mérida
El Parador de Mérida se encuentra en el que fuera el antiguo convento-hospital de Jesús Nazareno. Un edificio del siglo XVIII que fue construido conservando gran parte de los elementos arquitectónicos como los amplios corredores, el claustro y el huerto, hoy transformado en el Jardín de Antigüedades, donde pueden contemplarse algunas piezas arqueológicas de gran valor. Cuenta con restos de construcciones romanas, partes de una antigua basílica visigoda y unos baños mudéjares, que fueron conservados e integrados en las obras de rehabilitación y aún hoy conviven en el Parador.