Miradouro Terra Grande

Miradouro da Terra Grande, en MadeiraNuno Andrade

La isla europea de naturaleza exuberante que hay que visitar al menos una vez en la vida: senderismo sobre al abismo y piscinas naturales

Madeira combina las características tropicales con las mediterráneas, originando un mosaico vegetal rico en formas mágicas y lleno de color

una imagen del rostro de Cristiano Ronaldo asoma por la ventanilla al aterrizar en el aeropuerto de Madeira construido sobre el océano Atlántico, donde da la sensación de que en cualquier momento uno puede acabar en el agua. En 2017 lo bautizaron con el nombre de su vecino más ilustre, el futbolista nacido en Funchal que durante nueve temporadas jugó en el Real Madrid. No son pocos los que bajan del avión preguntando dónde está el busto del astro que generó cierta controversia por su escaso parecido. Los lugareños acostumbran a decir que Madeira es mucho más que Cristiano, quien también cuenta con su propio museo y una escultura gigante.

El archipiélago lo componen cuatro islas aunque solo dos están habitadas con un total de 265.000 habitantes, de los que 120.000 viven en Funchal y unos 5.500 en la isla de Porto Santo. Con un turismo creciente, el destino es conocido por su exuberante y variada naturaleza, que combina las características tropicales con las mediterráneas, originando un mosaico vegetal rico en formas mágicas y lleno de color. Eso sí, el que quiera playas de arena fina y dorada debe viajar a Porto Santo, a dos horas y media en barco desde Madeira, pues aquí son mayoritariamente de piedras y arena negra volcánica. A cambio será recompensado con unas piscinas naturales que quitan el aliento.

Teleférico sobre Funchal, la capital de Madeira.

Teleférico sobre Funchal, la capital de MadeiraGetty Images/TOM COFFEY

Para hacerse una idea de sus raíces lo mejor es comenzar explorando el casco antiguo de Funchal, con calles peatonales llenas de terrazas y restaurantes, en especial la rúa Santa María y la placita de la iglesia. El trajín diario se vive en el mercado de Labradores, decorado con azulejos portugueses, y lleno de color con cientos de ristras de pimientos secos, flores tropicales, como aves del paraíso y orquídeas, frutas como piñas tropicales, aguacates, chirimoyas o su parte de pescadería donde venden su famoso pez espada. Bordal, en la Rua Dr. Fernao de Ornela, fundada en 1962, es uno de los principales fabricantes del famoso bordado de Madeira y el mejor lugar para encontrar manteles y fundas de almohada. Fundamental entrar en la catedral, uno de los pocos edificios que sobrevivieron virtualmente intactos desde los tiempos de la colonización portuguesa, y contemplar la fachada del Banco de Portugal. Para sentirse como un auténtico madeirense debe probar la poncha, aguardiente de caña de azúcar, zumo de limón y miel de abeja o una copita de vino fortificado, similar al Oporto.

Mercado de Lavradores

Mercado de LabradoresA.M.

Para visualizar el tremendo desnivel de esta isla volcánica hay que subir en el teleférico, que acaba de ser renovado, y parte del barrio viejo de Funchal y sube hasta el mirador de Monte. Para descender se recomienda un paseo en los populares y divertidos Carreiros do Monte, grandes cestos de mimbre y madera manejados por dos lugareños que usan sus botas como frenos colina abajo. Se inventó como una forma de transporte de pasajeros alrededor de 1850 y hoy es una de las atracciones más turísticas.

Madeira es, ante todo, un paraíso para los amantes de las caminatas, el barranquismo y la adrenalina. Una de las actividades más populares es el senderismo por levadas: 2.500 kilómetros de canales de riego que permiten seguir senderos suaves por la naturaleza en el que uno acaba caminando por las nubes. Impresionan las levadas de Caldeirao Verde, Risco o Barreiros. Antes de calzarse las botas hay que elegir las rutas más adecuadas en función del nivel de experiencia y condición física.

Levada do Caldeirão Verde

Levada do Caldeirão VerdeFrancisco Correia

Canyon Ribeiro da Água do Queijo

Canyon Ribeiro da Água do QueijoLuis Freitas

Seixal village nestled on Madeira's dramatic coastline, revealing whitewashed houses, terraced landscapes cascading toward sparkling Atlantic waters under golden sunlight

Seixal es famoso por sus piscinas naturalesGetty Images

Con un clima agradable que oscila entre los 25 grados en verano y 17 en invierno, nada mejor que un chapuzón en las piscinas naturales entre las rocas volcánicas con agua que se renueva constantemente por la marea. Destacan las de Porto Moniz, con una magnífica vista sobre el océano Atlántico y una zona de baño de 3.800 m², o las de Seixal, con un impresionante túnel de piedra que se asemeja a una cueva.

Madeira es también conocida por sus parques y jardines, muy apreciados por el visitante, que pueden mantenerse llenos de flores, plantas y color gracias al clima subtropical; el Jardín Botánico, Jardín Municipal, los Jardines de Palheiro, el Jardín de la Quinta Boa Vista y el Parque de Santa Catarina son algunos de los imprescindibles.

Al sur de la isla enamora Cámara de Lobos, un pequeño pueblo pesquero que conserva su esencia tradicional. Sus barcas de colores reposan en las playas de guijarros grises, custodiadas por algunos de los acantilados más altos de Europa. Estas maravillosas vistas inspiraron a su residente más famoso, Winston Churchill, para pintar su admirada serie de cuadros de la región, una anécdota que todos los habitantes del pueblo recuerdan con cariño.

El carnaval

Festa de Carnaval-2026

Festa de Carnaval-2026Francisco Correia

El carnaval de Madeira está considerado uno de los mejores de toda Europa. Su historia se remonta siglos atrás. Algunos historiadores y estudiosos sostienen incluso que el popular carnaval de Brasil pudo haber evolucionado a partir del primitivo carnaval de Madeira, nacido en el siglo XVI al calor de la expansión azucarera y fruto del encuentro de tradiciones europeas, africanas y paganas. La máxima expresión del carnaval se vive el sábado por la noche, con el exuberante Desfile Alegórico, donde grupos de samba disfrazados con coloridos vestidos recorren la Avenida do Mar al ritmo de la música.

En abril y mayo, la isla celebra la primavera con la Fiesta de la Flor, con exposiciones, esculturas y desfiles donde se exhibe la diversidad de especies florales típicas de la isla.

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