Monje budista reza en el templo de Wat Phra That Lampang Luang, en Lampang.

Monje budista reza en el templo de Wat Phra That Lampang Luang, en Lampang.Getty Images/Tamas Nemeth

Chiang Mai y Lampang: la Tailandia más auténtica está en el norte

Las provincias de Chiang Mai y Lampang transmiten la verdadera alma tailandesa. Un territorio hospitalario de montañas sagradas, templos y selvas donde aldeas tradicionales y santuarios de elefantes esperan al visitante

Hay lugares que no se entienden por separado, sino en diálogo. En el norte de Tailandia, Lampang y Chiang Mai forman uno de esos relatos compartidos: dos provincias vecinas que trazan un mismo linaje. Dos formas de custodiar una misma herencia, vivida en un presente donde la tradición sigue marcando el ritmo de la vida.

Chiang Mai es la puerta de entrada más conocida al norte del país y durante siglos fue el corazón político y cultural del Reino de Lanna

Chiang Mai es la puerta de entrada más conocida al norte del país y durante siglos fue el corazón político y cultural del antiguo Reino de Lanna. Fundada en 1296, conserva el trazado de su muralla y el foso que delimitan el casco antiguo, donde se concentran templos venerados, mercados activos y una intensa vida urbana.

Identidad en la cocina

Local de comida en un pueblo de la provincia de Lampang

Local de comida en un pueblo de la provincia de LampangCarla Royo-Villanova

La identidad de la provincia se expresa también en su cocina. El khao soi, plato emblemático de la región, encuentra una de sus versiones más reconocidas en Khao Soi Lung Prakit Kad Kom, recomendado por la Guía Michelin, donde se sirve fiel a las costumbres. Para una experiencia más pausada, The Gallery Restaurant, a orillas del río Ping, propone una cocina tailandesa refinada en un entorno sereno. Quienes deseen ir un paso más allá pueden acercarse a Grandma’s Home Cooking School, donde aprender cocina tailandesa forma parte de una vivencia doméstica ligada a la tradición familiar.

Otra manera fundamental para entender el Thainess, o arte de vivir tailandés, es rendirse a sus tratamientos corporales y masajes. Divana Lana Spa reinterpreta esta cultura ancestral con terapias contemporáneas y aromas locales en una atmósfera donde solo cabe el bienestar.

Paisaje sagrado

Templos de Chiang Mai

Templos de Chiang MaiCarla Royo-Villanova

Esa búsqueda de equilibrio encuentra su expresión más elevada en el paisaje sagrado que rodea Chiang Mai. A unos 15 kilómetros del centro se alza Wat Phra That Doi Suthep, al que se accede por su célebre escalinata flanqueada por nagas, serpientes míticas protectoras en la tradición budista, en una subida envuelta por el sonido constante de la selva que culmina con vistas abiertas sobre el valle y la ciudad.

Templo Wat Phra That Doi Suthep, en Chiang Mai

Templo Wat Phra That Doi Suthep, en Chiang MaiCarla Royo-Villanova

En cuanto al alojamiento, el Meliá Chiang Mai permite mantenerse al margen del bullicio del recinto amurallado sin renunciar a una ubicación estratégica, mientras que Raya Heritage, situado a unos 10 kilómetros del centro, ofrece una estancia inmersa en plena naturaleza. La provincia se entrega a su paisaje con marcos naturales como el Parque Nacional Doi Inthanon, donde se alza el pico más alto del país y cuyos bosques y cascadas, entre nieblas y desniveles abruptos, dibujan uno de los paisajes más imponentes del norte del país.

Tailandia sin guion

Pagoda emblemática en el Parque Nacional Doi Inthanon, en Chiang Mai (Tailandia)

Pagoda emblemática en el Parque Nacional Doi Inthanon, en Chiang Mai (Tailandia)Getty Images

La celebrada Chiang Mai encuentra en su vecina Lampang el contrapunto perfecto para descubrir una Tailandia sin guion, silenciosa y a otro ritmo, marcada por la discreción y la continuidad cultural.

Lampang descoloca. No responde a las imágenes más difundidas de la región ni se ofrece como puerta de entrada evidente, pero permite aproximarse al territorio sin filtros. Sus templos centenarios reflejan la complejidad histórica y las influencias que marcaron al antiguo Reino de Lanna. La capital es una de las ciudades más antiguas del norte y fue testigo de la expansión del reino. Su posición estratégica junto al río Wang y la riqueza natural, especialmente los bosques de teca, resultaron claves para su desarrollo comercial y su singular arquitectura en madera.

Influencia de oriente y occidente

Coche de caballos en Lampang

Coche de caballos en LampangCarla Royo-Villanova

Birmanos y chinos dejaron aquí una profunda huella y, según el relato de los guías locales, también comerciantes portugueses. Esta presencia, más allá de la evidencia documental, forma parte de la memoria histórica que conserva sobre su apertura temprana a influencias extranjeras. Los coches de caballos, que aún circulan por Lampang, pudieron llegar con mercaderes portugueses o a través de la influencia británica desde Birmania. Lejos de ser un reclamo turístico, forman parte de la vida cotidiana y constituyen uno de los rasgos más reconocibles de su identidad urbana.

Según la tradición, fue un gallo quien cantó al amanecer tras la visita del Buda para despertar a la población y permitirle escuchar sus enseñanzas

Otro de sus emblemas es la cerámica del gallo. Su origen se vincula a la leyenda budista local que atribuye al gallo valores de vigilancia, virtud y devoción: según la tradición, fue un gallo quien cantó al amanecer tras la visita del Buda para despertar a la población y permitirle escuchar sus enseñanzas. Las primeras piezas cerámicas comenzaron a producirse gracias a inmigrantes chinos. Hoy, el gallo es omnipresente en la ciudad, cuenta incluso con su propia torre del reloj y se ha consolidado como símbolo institucional.

Una visita fundamental

Templo Wat Phra que Lampang Luang

Templo Wat Phra que Lampang LuangGetty Images/iStockphoto

Como en cualquier rincón de Tailandia, por alejado que sea, la visita a los templos resulta fundamental para comprender la espiritualidad del país. Destaca Wat Phra That Lampang Luang, uno de los santuarios más venerados del norte, donde se conservan reliquias del Buda. Las edificaciones que hoy se recorren datan del siglo XV, levantadas en pleno apogeo del Reino de Lanna. Su notable estado de conservación permite leer ese pasado floreciente y profundamente espiritual. El santuario se eleva sobre una suave colina y, rodeado de árboles sagrados, ordena la horizontalidad de los arrozales.

Wat Phra That Lampang Luang es uno de los santuarios más venerados del norte, donde se conservan reliquias del Buda

Ya en la capital, la lectura templaria se completa con Wat Phra Kaeo Don Tao y Wat Sri Chum. En el primero se custodió durante el siglo XV la célebre estatua del Buda Esmeralda, hoy en Bangkok, y su complejo combina influencias birmanas, Lanna y Shan. Wat Sri Chum, por su parte, alberga reliquias del Buda llegadas desde Birmania a comienzos del siglo XX y destaca por su pagoda dorada, la puerta arqueada, la ornamentación de la escalinata principal y las pequeñas casas de los monjes.

Agua y senderos

Aguas termales en el Parque Nacional Chae Son, en Lampang

Aguas termales en el Parque Nacional Chae Son, en LampangGetty Images

Si los templos de Lampang anclan la mirada, sus parques abren el horizonte. El Parque Nacional de Chae Son es uno de los mejores ejemplos: una joya ecológica conocida por sus manantiales de agua mineral a altas temperaturas, senderos, bosques y cascadas que permiten una experiencia serena y pausada.

En la cordillera de Doi Khun Than, el parque nacional del mismo nombre ofrece rutas de senderismo a través de una jungla bien conservada. Este relieve es atravesado por la línea ferroviaria del norte que conecta Bangkok con Chiang Mai y alberga uno de los hitos de ingeniería más singulares del país: el túnel de Khun Tan, el más largo de Tailandia, con más de 1.350 metros de longitud.

Entrada al túnel ferroviario de Khun Tan, el más largo de Tailandia

Entrada al túnel ferroviario de Khun Tan, el más largo de TailandiaGetty Images

Otras infraestructuras reflejan la modernización de la región sin alterar su paisaje. La presa de Kiu Lom ha generado un entorno inesperado de agua y relieve que ofrece una lectura del territorio más activa, pero siempre alejada del turismo convencional. En la capital, el puente metálico de Ratchadapisek, sobre el río Wang, simboliza una mirada al futuro sin romper con la escala humana.

Amor por los elefantes

Centro para el cuidado de elefantes en Lampang

Centro para el cuidado de elefantes en LampangGetty Images/Korn Vitthayanukarun

Una mirada solidaria conduce hasta el Thai Elephant Conservation Center, sede del primer hospital de elefantes de Tailandia. Lejos de cualquier lógica de espectáculo, el centro permite observar el trabajo veterinario, las prótesis y los programas de conservación que explican el vínculo histórico entre estos animales y el norte del país. Más de doscientos elefantes han sido atendidos gratuitamente, muchos de ellos víctimas de accidentes o de minas soterradas.

Ubicación extrema

El singular templo Wat Chaloem Phra Kiat Phrachomklao Rachanusorn

El singular templo Wat Chaloem Phra Kiat Phrachomklao RachanusornGetty Images/iStockphoto

Más allá de ese Lampang discreto y horizontal, la provincia reserva otra imagen sobrecogedora. En las montañas de Chae Hom, el templo de Wat Chaloem Phra Kiat Phrachomklao Rachanusorn emerge sobre crestas de roca caliza coronadas por estupas blancas que parecen elevarse al cielo. El ascenso entre bambúes, selva y miradores convierte la visita en una auténtica peregrinación. Su ubicación extrema, las tradiciones que lo vinculan al paso de Buda y su diálogo constante con el entorno lo sitúan fuera de cualquier circuito convencional.

Como si Lampang, después de mostrarse desde la calma y la discreción, eligiera despedirse desde lo alto: «Soy Lampang, con mis secretos fuiste recompensado».

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