La villa asoma entre los viñedos de La Rioja Alta
La poco conocida villa medieval de La Rioja que alberga un impecable castillo-palacio del siglo XV
Apenas a diez minutos de Haro se encuentra un lugar especial, con poco más de un centenar de habitantes, una de las villas más bonitas de La Rioja Alta y de España
Su nombre se puede traducir como «laguna de las flores» si se atiende a su etimología árabe, que se remonta al siglo XI, a un cartulario (libro manuscrito medieval) de San Millán de la Cogolla donde aparece Saggazahar. Su nombre actual, Sajazarra, no se menciona hasta un siglo después, cuando le fue concedido Fuero a la villa y Alfonso VIII la donó al monasterio de Valdefuentes.
Es esta una de las sorpresas (otra más) que esconde La Rioja para sus visitantes. Una villa medieval excepcionalmente conservada, la primera de La Rioja en integrarse en la asociación de Los Pueblos Más Bonitos de España, un escenario de piedra, vino y sorpresas visuales que se recorre con una sonrisa en la cara.
El nombre de la villa se puede traducir como «laguna de las flores» si se atiende a su etimología árabe, que se remonta al siglo XI
Sajazarra está situado en La Rioja Alta, en la comarca de Haro, en torno a la confluencia de los ríos Aguanal y Ea. Envuelto en un paisaje de extensos viñedos y otros cultivos se entremezclan edificios de un alto valor arquitectónico y cultural, que sorprenderán con sus secretos a todo aquel que se acerque a conocerlos. Al llegar a Sajazarra (fácilmente por la A-68), lo primero que debes hacer es dejar el coche fuera del casco histórico. Este pueblo a poco más de cien habitantes se camina y se disfruta sin prisa entre calles estrechas que huelen a historia y a bodega.
Un castillo impecable
Castillo de Sajazarra
El gran protagonista de Sajazarra es su castillo-palacio del siglo XV. No esperes una ruina olvidada: es una fortaleza impecable, de esas que parecen sacadas de una película. Fue el hogar del señorío de los Velasco y, aunque hoy es propiedad privada y no podemos entrar a cotillear sus salones, su exterior es un espectáculo. Fíjate en sus torreones octogonales y en la Torre del Homenaje; rodearlo por el paseo perimetral es la mejor forma de sacar la foto perfecta (y, de paso, sentirte un caballero o una dama del medievo).
Puertas al pasado
Centro histórico de Sajazarra
Para entrar en el corazón del pueblo, lo harás por El Arco. Es la única de las cuatro puertas originales de la muralla que queda en pie y es como un portal a otra época. Justo al lado del castillo encontrarás la iglesia de Santa María de la Asunción. Curiosamente, está pegada a la muralla, como si buscara protección, guardando dentro ese aire románico del siglo XII que tanto nos gusta descubrir en los pueblos castellanos.
Hay más arte en la ermita de Santa María de Cillas, de donde procede la patrona de Sajazarra, la Virgen de Cillas. La ermita es de estructura románica y alberga un retablo neoclásico de Leonardo Gurrea y un púlpito barroco. En el pueblo se pueden admirar la barroca Casa de los Loma Osorio, del siglo XVII, y la Casa de los Ruiz de Loizaga, del siglo XVIII, también barroca y situada en la Plaza Mayor.
Arte urbano y antigüedades
Escultura «Paredes Amantes»
Pero además Sajazarra tiene un as bajo la manga. Cuando crees que ya has visto todo el «kit medieval», te topas con su ruta de arte urbano. Son poco más de dos kilómetros de paseo donde encontrarás esculturas y piezas modernas mimetizadas con el entorno. La joya de la corona es Paredes amantes: dos manos gigantes que parecen querer tocarse desde muros enfrentados. Es un toque de frescura que hace que este pueblo medieval sea diferente a todos los demás.
Otra de las particularidades de este pueblo es su feria de Desembalaje de Antigüedades que tiene lugar la última semana de julio, un certamen único en el mundo donde se exhiben y venden antigüedades no habituales, difíciles de encontrar, mezcla de arquitectura y naturaleza. Sin duda, una villa llena de sorpresas.