El nuevo Four Seasons Hotel Sevilla

El nuevo Four Seasons Hotel Sevilla

Los nuevos proyectos que sitúan a Sevilla en el mapa del gran lujo hotelero internacional

La futura llegada de Four Seasons y el proyecto de la antigua fábrica de tabacos, atribuido por fuentes del sector a Ritz-Carlton, marcan un salto de escala en la capital andaluza

Plaza Nueva, uno de los centros neurálgicos de Sevilla, lleva tiempo con las tripas abiertas. Pegada al Ayuntamiento y a pocos pasos de la Catedral, este espacio simbólico de la capital andaluza presenta ahora un paisaje provisional de vallas, grúas, paneles y pavimentos levantados. Entre ese desorden de obra casi pasan desapercibidos los carteles que probablemente más van a transformar el futuro: los discretos paneles blancos que cubren los cristales del antiguo edificio de Seguros Generali, con el logotipo del árbol que cambia de hojas y cuatro palabras de enorme peso en el mundo del lujo: Four Seasons Hotel Sevilla.

Aunque la obra lleva ya un tiempo a la vista de los transeúntes, la novedad ahora es que la cadena canadiense acaba de anunciar internacionalmente el proyecto y ha dado los primeros detalles. La noticia ha colocado el nombre de Sevilla en la prensa especializada y hará que muchos clientes de alto nivel pongan la capital andaluza en su radar. Four Seasons, en manos de Bill Gates y el príncipe saudí Alwaleed bin Talal, tiene la capacidad de situar un destino en la hoja de ruta de sus fieles. Ya ocurrió en Madrid.

El hotel abrirá sus puertas dentro de dos años en el antiguo edificio de Seguros Generali, un inmueble de 1957 reconocible por sus columnas salomónicas pintadas, sus cortinajes y sus motivos barrocos sobre fondo rojizo. Tendrá unas 55 habitaciones y suites, restaurantes, spa, gimnasio y piscina en cubierta. El proyecto corre a cargo de Estudio Lamela, viejo conocido de la marca tras su trabajo en el Four Seasons de Madrid, y los interiores los firmará Belén Domecq. Será el tercer hotel de Four Seasons en España, después del Palacio de La Equitativa en Madrid y del legendario Formentor de Mallorca.

La llegada de Four Seasons se interpreta en la ciudad como el fin del largo reinado en solitario del hotel Alfonso XIII, construido para la Exposición Iberoamericana de 1929 y convertido desde entonces en algo más que un hotel. La gran dama de la hostelería sevillana tiene casi rango de institución, pero también hay quien lee este nuevo movimiento como un revulsivo necesario. Como ocurrió antes en Madrid y Barcelona, la llegada de marcas internacionales muy potentes suele elevar la exigencia del destino, atraer nuevos mercados y obligar a revisar cuestiones de servicio, inversión y puesta al día de sus viejas damas.

El Hotel Alfonso XIII de Sevilla

El Hotel Alfonso XIII de Sevilla

El otro gran competidor del icónico «Alfonso» llegará del otro lado del río, en los terrenos de la antigua fábrica de tabacos de Los Remedios. Allí, el proyecto VERA Sevilla prepara desde hace años una de las transformaciones urbanas más importantes de la ciudad, con la intervención del arquitecto japonés Kengo Kuma en una parte clave del conjunto. La operación incluye hotel de lujo, oficinas, comercio, espacios culturales, zonas verdes y una nueva relación con la orilla del Guadalquivir. Aunque oficialmente el operador hotelero todavía no se ha anunciado, fuentes del sector consultadas por El Debate dan prácticamente por seguro que será un Ritz-Carlton, que ya opera en España los emblemáticos Arts de Barcelona y Abama de Tenerife.

Pero las grandes marcas no llegan a una ciudad vacía de competencia. Sevilla ha visto en los últimos años la entrada de nombres internacionales como Querencia de Sevilla, de Autograph Collection, junto a la Catedral, y Radisson Collection, en la plaza de la Magdalena. También lo intentó Nobu en la plaza de San Francisco, con el tirón global de la marca vinculada a Robert de Niro y al chef Nobu Matsuhisa, aunque su presencia en la ciudad fue breve. Hoy aquel hotel funciona como Mercer Plaza Sevilla, una firma que ya contaba en la ciudad con Mercer Sevilla, en la antigua Casa Palacio Castelar, y con EME Catedral Mercer, uno de los hoteles con vistas más conocidas a la Giralda.

Precisamente los grupos españoles más pequeños, centrados en el lujo y en hoteles boutique situados en edificios de carácter, históricos o no, han encontrado en Sevilla un terreno especialmente fértil. Frente a los grandes cinco estrellas urbanos de Madrid o Barcelona, con cientos de habitaciones y operaciones de mayor escala, Sevilla ofrece una posibilidad muy apreciada por el viajero extranjero: alojarse en una pequeña pieza de la ciudad, en un fragmento de historia hecho de patios, galerías, artesonados, escaleras antiguas, azoteas y rincones con azulejos.

El Hotel Four Seasons de Sevilla

El Hotel Four Seasons de Sevilla

A los mencionados Mercer se suman CoolRooms Palacio Villapanés, instalado en un palacio del siglo XVIII; Cristine Bedfor Sevilla, en un antiguo cine reformado por Aníbal González; Casa Palacio Don Ramón, de Kaizen Hoteles, que prepara además el futuro Hotel Felipe V en Triana; y el inminente desembarco del grupo catalán Serras junto a la Catedral, en un edificio regionalista de principios del siglo XX vinculado también a Aníbal González.

En este panorama destacan además proyectos más personales, de muy pocas habitaciones, que demuestran una paradoja muy de nuestro tiempo: alguien con presupuesto ilimitado puede preferir alojarse en un pequeño hotel de dos estrellas antes que en un gran cinco estrellas internacional. Triana House y Casa del Limonero juegan en esa otra liga, más pequeña, más local y más difícil de replicar. Ninguno de los dos compite por tamaño, restaurante, spa o marca global. Su fuerza está precisamente en el carácter, en la artesanía y en la posibilidad de ofrecer una experiencia que ni siquiera una cadena participada por Bill Gates puede comprar tan fácilmente.

comentarios
tracking

Compartir

Herramientas