Vista aérea de Alcalá del Júcar (Albacete)
El bonito pueblo de España para visitar un castillo del siglo XIII y una Cueva del Diablo
Colgado sobre un meandro del río Júcar, este pueblo de Albacete reúne casas cueva excavadas en la roca, un castillo medieval y un patrimonio declarado Conjunto Histórico Artístico
Es uno de los pueblos más pintorescos de la provincia de Albacete, de ineludible visita para los amantes del turismo rural, de aventura o de quien quiera dejarse impresionar por el riquísimo patrimonio de un municipio único, declarado Conjunto Histórico Artístico.
El río traza una garganta que dibuja un sinuoso paso que constituye uno de los principales atractivos de Alcalá de Júcar
Alcalá del Júcar, tal y como su nombre indica, se emplaza a orillas del río Júcar, en su tramo final en la Comunidad castellano-manchega, antes de entrar a tierras valencianas, donde desemboca. En ese paso, el río traza una garganta que dibuja un sinuoso paso que constituye uno de los principales atractivos de Alcalá de Júcar, y que condiciona la disposición de las casas, que trepan por las laderas aprovechando el meandro. Alcalá del Júcar es también el símbolo de La Manchuela Albaceteña.
Sobre el meandro
Vista panorámica de Alcalá del Júcar
El visitante debe aquí mirar hacia arriba, porque las casas blancas de Alcalá del Júcar ascienden por una pared rocosa sobre el río, mientras el castillo ocupa el punto más alto y el Júcar dibuja a sus pies uno de los meandros más conocidos de Castilla-La Mancha.
La localidad albaceteña pertenece a la asociación de Los Pueblos Más Bonitos de España y su conjunto histórico está declarado Bien de Interés Cultural
La localidad albaceteña pertenece a la asociación de Los Pueblos Más Bonitos de España y su conjunto histórico está declarado Bien de Interés Cultural. La visita comienza normalmente junto al llamado puente romano, que en realidad data del siglo XVIII, para ascender después por un laberinto de calles estrechas y pendientes pronunciadas.
Fortaleza y casas cueva
Torreón de Alcalá del Júcar
Arriba espera el castillo, una fortaleza de origen andalusí vinculada a la época almohade y levantada entre los siglos XII y XIII. Su gran torreón domina el caserío y permite entender la posición estratégica que tuvo Alcalá del Júcar sobre el valle y las antiguas rutas entre Castilla y Levante.
Pero el gran elemento diferenciador del pueblo está dentro de la montaña. Buena parte del casco antiguo está formado por casas cueva excavadas directamente en la roca caliza, utilizadas históricamente como viviendas, corrales, bodegas, palomares o refugios para el ganado. En su interior mantienen durante todo el año temperaturas de entre 16 y 18 grados.
Cueva del Diablo
La más famosa es la Cueva del Diablo, situada en plena ladera y comunicada con la del Rey Garadén. Sus galerías atraviesan la roca y hoy funcionan como museo, restaurante y espacio visitable. También destacan las Cuevas de Masagó, con un túnel que cruza la peña, una antigua bodega y miradores sobre la hoz del Júcar.
Plaza de toros singular
Vista nocturna de Alcalá del Júcar
Otros lugares que merecen una parada son la iglesia de San Andrés y la singular plaza de toros, con parte de su graderío labrado en la roca y una peculiar planta ovalada. En verano, además, el río ofrece zonas de baño junto al pueblo.
Alcalá del Júcar está a unos 55 kilómetros de Albacete y puede recorrerse en una jornada, aunque sus cuestas aconsejan no tener prisa. Para conseguir la mejor panorámica del conjunto conviene detenerse antes de entrar en el pueblo, desde los miradores de la carretera que dominan el meandro, las casas y el castillo.