Vista aérea del pueblo de Beteta, en Cuenca
El pequeño pueblo de Cuenca donde nace una de las aguas más conocidas de España
Es una escapada distinta en la Serranía de Cuenca: un pueblo pequeño, rodeado de roca, agua y monte, con una hoz espectacular, un castillo en ruinas y el balneario donde nace una de las aguas más conocidas de España
Hay una Serranía de Cuenca que queda más allá de la Ciudad Encantada y del nacimiento del río Cuervo. Una Serranía tranquila para el visitante de fin de semana, perfecta para quien busca paisaje, senderos de montaña y pueblos pequeños. En ese mapa aparece Beteta, al norte de la provincia castellana, como una de esas escapadas que no necesitan envoltorio: tiene roca, agua, historia y un entorno natural de primer nivel.
Plaza Mayor de Beteta (Cuenca)
El pueblo se asienta en una zona de transición entre la Serranía de Cuenca y el Alto Tajo, rodeado de pinares, hoces y barrancos. La visita puede empezar en el propio casco urbano, con la iglesia de la Asunción, la Plaza Mayor, la ermita de la Virgen de la Rosa y las calles que conservan todavía la medida tranquila de los pueblos serranos. Pero el gran atractivo está fuera, en el paisaje que lo rodea.
Bosque y río de Beteta
La Hoz de Beteta es el motivo principal para venir hasta aquí. El río Guadiela ha excavado un cañón calizo de unos seis kilómetros de longitud, con paredes que superan los 80 metros de altura. El resultado es una garganta estrecha, verde y mineral, con tramos vegetación abundante, cortados verticales y senderos que permiten adentrarse sin necesidad de grandes complicaciones. Es una ruta en la que conviene caminar despacio, detenerse en los miradores naturales y prestar atención al cambio de luz sobre la roca.
Aguas minerales
Balneario Solán de Cabras
Muy cerca aparece otro nombre inevitable: Solán de Cabras. Antes de ser una marca de agua mineral conocida en cualquier supermercado, fue un lugar de aguas mineromedicinales en plena sierra. El Real Balneario de Solán de Cabras tiene su origen documentado en 1775, cuando Carlos III ordenó construir el establecimiento junto al manantial. Esa conexión entre naturaleza, salud y agua explica buena parte de la identidad del valle.
Castillo de Rochafrida o Rochafría
Beteta añade además una capa histórica con el castillo de Rochafrida, también llamado Rochafría. La fortaleza, de origen medieval y situada a unos 1.300 metros de altitud, domina el pueblo y la vega del Guadiela. Desde allí se controlaba el paso por la Hoz de Beteta y las rutas que comunicaban Cuenca con Molina de Aragón. Aunque hoy quedan ruinas, el lugar conserva una fuerza evidente por su emplazamiento y por las vistas.
El Cristo de Beteta
Cristo de Beteta
Y hay también una singular imagen que se encuentra ubicada en lo alto del pueblo, en el punto más elevado de la roca donde se alzan las ruinas del histórico castillo: la conocida popularmente por los lugareños y visitantes como el Cristo de Beteta. Por su posición elevada y sus brazos extendidos, la estatua recuerda inevitablemente a una versión en miniatura del famoso Corcovado de Río de Janeiro, dominando toda la villa y los paisajes de la Serranía de Cuenca.
Reserva Natural
Laguna de El Tobar
Beteta es asimismo un buen punto de partida para visitar el Parque Natural del Alto Tajo. Un extenso sistema de cañones y hoces fluviales –considerado uno de los más importantes de Europa– que alberga una gran diversidad tanto de paisajes como de fauna y flora, en un excelente estado de conservación. Tampoco conviene perderse la Laguna de El Tobar, una de esas joyas escondidas de la naturaleza de Castilla-La Mancha declarada Reserva Natural, Refugio de Fauna y espacio protegido de la Red Natura 2000.