Bahía de Taiohae en la isla de Nuku Hiva, en la actual Polinesia Francesa

Bahía de Taiohae en la isla de Nuku Hiva, en la actual Polinesia FrancesaGetty Images/Piero Malaer

Islas Marquesas, el paraíso salvaje de la Polinesia que descubrió el español Álvaro de Mendaña

El navegante berciano llegó a este remoto archipiélago en 1595. Sus islas ofrecen hoy uno de los viajes más singulares del lejano Pacífico, llenas de montañas y valles de naturaleza salvaje (y de huellas españolas)

El maestro del periodismo de Viajes Alonso Ibarrola (1934-2025) nunca se cansó de reivindicar «a mi compatriota Álvaro de Mendaña» ni la presencia y el legado español en la actual Polinesia Francesa. «Muy pocos saben que los españoles fuimos los primeros europeos en llegar allí», repetía.

Mendaña tomó posesión de estas islas ‘en nombre de nuestro soberano, el señor Felipe III de Castilla, rey de las Españas, para que sean parte de sus posesiones en estos mares del Sur...’

Así narraba Alonso Ibarrola (siempre firmaba con sus dos apellidos) su experiencia en uno de sus viajes a las Islas Marquesas, descubiertas por el adelantado berciano, natural de la localidad de Congosto: «Un precioso barco nos acercó a las islas de la Magdalena, es decir, a Fatu-Hiva; a Dominica, hoy llamada Hiva-Oa, y a Santa Cristina, la actual Tahuata. En esta última, Mendaña y los suyos celebraron la primera misa católica del Pacífico y declaró solemnemente que tomaba posesión de todas ellas ‘en nombre de nuestro soberano, el señor Felipe III de Castilla, rey de las Españas, para que sean parte de sus posesiones en estos mares del Sur...’. Por eso, al poner pie en ellas, uno se siente como si estuviera en su propia casa. Un viaje fascinante que incluyó también tres islas que Álvaro de Mendaña no divisó nunca: Nuku Hiva, Ua Pou y Ua Huka».

Su último viaje

Iglesia de Vaitahu en Tahuata, la isla donde Mendaña y los suyos celebraron la primera misa católica del Pacífico

Iglesia de Vaitahu en Tahuata, la isla donde Mendaña y los suyos celebraron la primera misa católica del PacíficoGetty Images

Fue el 21 de julio de 1595 cuando la expedición dirigida por el español Álvaro de Mendaña avistó unas islas montañosas en mitad del Pacífico. Había partido de Perú con cuatro barcos y 378 tripulantes para intentar establecer una colonia en las islas Salomón. A bordo viajaban su esposa, Isabel Barreto, que meses después asumiría el mando la expedición tras la muerte de Mendaña (convirtiéndose de facto en la primera mujer en ostentar el mando de una flota naval), y el experimentado piloto Pedro Fernández de Quirós, que en 1605 lideró su propia expedición hacia la Terra Australis Incognita y llegó a las islas Nuevas Hébridas (hoy Vanuatu).

Mendaña llamó al archipiélago islas Marquesas de Mendoza en honor de García Hurtado de Mendoza, marqués de Cañete y entonces virrey del Perú

Durante unos quince días, los españoles exploraron la parte meridional del archipiélago. Mendaña lo llamó islas Marquesas de Mendoza en honor de García Hurtado de Mendoza, marqués de Cañete y entonces virrey del Perú. Como señalaba Ibarrola, Fatu Hiva recibió el nombre de Magdalena; Hiva Oa, el de Dominica; Tahuata fue Santa Cristina, y Moho Tani, San Pedro.

La Tierra de los Hombres

El adelantado Álvaro de Mendaña

El adelantado Álvaro de Mendaña, natural de El BierzoWikimedia Commons

Las islas llevaban siglos habitadas por pueblos polinesios y los primeros desembarcos europeos provocaron enfrentamientos. Álvaro de Mendaña y su tripulación fueron los primeros europeos que llegaron hasta ellas y las incorporaron a la cartografía occidental. Sus habitantes denominan al archipiélago ‘Te Henua ‘Enata’, la Tierra de los Hombres.

Las Marquesas no responden a la imagen habitual de la Polinesia. Aquí no hay grandes lagunas de aguas tranquilas ni extensas barreras de coral

Situadas unos 1.500 kilómetros al nordeste de Tahití, las Marquesas no responden a la imagen habitual de la Polinesia. Aquí no hay grandes lagunas de aguas tranquilas ni extensas barreras de coral como las de Bora Bora. Las montañas volcánicas, los acantilados y los valles cubiertos de vegetación llegan directamente hasta el océano, mientras que muchas playas son de arena negra.

Cascada de Vaipo en Nuku Hiva

Cascada de Vaipo en Nuku HivaTahiti Tourisme

Nuku Hiva, la isla más grande, concentra algunos de los paisajes más espectaculares. En el valle de Hakaui se encuentra la cascada de Vaipo, con una caída de más de 350 metros. Alcanzarla exige viajar primero en barco y continuar con una caminata de unas cuatro o cinco horas entre ríos, restos arqueológicos y paredes volcánicas. En la bahía de Hatiheu también se conservan antiguos centros ceremoniales, plataformas de piedra, petroglifos y esculturas.

Catedral de Nuestra Señora en Taiohae, isla de Nuku Hiva

Catedral de Nuestra Señora en Taiohae, isla de Nuku HivaGetty Images

En Taiohae, capital administrativa del archipiélago, se encuentra también la catedral de Nuestra Señora de las Marquesas. Fue construida entre 1973 y 1977 con piedras de diferentes colores y texturas procedentes de las seis islas habitadas. Sus puertas, el púlpito y las estaciones del vía crucis están decorados con tallas que combinan la iconografía cristiana con el arte tradicional marquesano. Es la iglesia más grande del archipiélago, con unos magníficos relieves decorando su interior.

El jardín de las Marquesas

Acantilados de Hiva Oa

Acantilados de Hiva OaTahiti Tourisme

Hiva Oa es conocida como «el jardín de las Marquesas» por su vegetación y sus tierras fértiles. En el yacimiento de Iipona, junto a Puamau, se encuentra Taka‘i‘i, el tiki (escultura antropomorfa) más alto de la Polinesia Francesa, con aproximadamente 2,43 metros. La isla también está vinculada a Paul Gauguin y Jacques Brel, que pasaron aquí sus últimos años y están enterrados a pocos metros de distancia en el cementerio del Calvario, sobre la bahía de Atuona.

La isla de Hiva Oa también está vinculada a Paul Gauguin y Jacques Brel, que pasaron aquí sus últimos años y están enterrados en el cementerio del Calvario

Cada una de las otras islas habitadas tiene un carácter diferente. Ua Pou está dominada por enormes agujas de basalto que se elevan sobre el pueblo de Hakahau. Ua Huka ofrece un paisaje más seco, recorrido por caballos y cabras. Tahuata, accesible únicamente por mar, destaca por sus playas y sus artesanos, especializados en tallas de madera y hueso. Fatu Hiva es la más aislada y conserva en Hanavave la bahía de las Vírgenes, rodeada por abruptas formaciones volcánicas.

Patrimonio de la Humanidad

Barcos anclados en la Bahía de las Vírgenes de la isla de Fatu Hiva

Barcos anclados en la bahía de las Vírgenes de la isla de Fatu HivaGetty Images/iStockphoto

En julio de 2024, la Unesco inscribió a las Marquesas en la lista del Patrimonio Mundial. Su reconocimiento es doble: protege tanto sus paisajes y especies endémicas como sus yacimientos arqueológicos y una cultura polinesia que ha conservado el tatuaje tradicional, la escultura, las danzas y la elaboración de tejidos de tapa a partir de corteza vegetal.

El buque de carga mixta Aranui 5 para viajar por la Polinesia

El buque de carga mixta 'Aranui 5' para viajar por la Polinesiaaranui.com

Para llegar hasta estas islas es necesario volar primero hasta Tahití. Desde Papeete salen vuelos hacia Nuku Hiva y Hiva Oa que duran algo más de tres horas. La alternativa más completa es el Aranui 5, un carguero mixto con capacidad para 230 pasajeros que realiza travesías de doce días mientras lleva alimentos, vehículos, materiales y otros suministros a las poblaciones más aisladas. La época más favorable para viajar a las Marquesas es ahora, de septiembre a diciembre, cuando el tiempo suele ser más seco y las condiciones son mejores para caminar.

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