Vista de La Valeta, capital de Malta, al atardecer
Malta
Tras los pasos de San Pablo en la isla donde naufragó camino de Roma
Una bahía, una gruta y dos ciudades monumentales permiten seguir la memoria del apóstol en Malta, donde un naufragio dio comienzo a una historia de hospitalidad, milagros y fe
San Pablo no había elegido la isla de Malta como destino. Viajaba prisionero hacia Roma cuando una tempestad desvió su embarcación y acabó provocando el naufragio. Según los Hechos de los Apóstoles, las 276 personas que iban a bordo alcanzaron tierra con vida. Los isleños encendieron una hoguera para recibirlas bajo la lluvia y el frío. Aquella acogida es el comienzo de una historia que todavía acompaña al viajero por la isla.
Cinco paradas permiten seguir la huella del santo en Malta: la bahía, la gruta, las catacumbas, la catedral y la iglesia del Naufragio
El episodio se sitúa tradicionalmente hacia el año 60. Pablo permaneció tres meses en Malta antes de continuar hacia Roma, y la tradición cristiana maltesa vincula a su estancia el origen de la evangelización del archipiélago. Hoy, cinco paradas permiten combinar esa memoria con el mar, el arte y las ciudades históricas.
La bahía
Bahía de San Pablo, localidad costera y turística de Malta
La primera es la bahía de San Pablo, en el norte de Malta, una típica ciudad costera que se ha convertido poco a poco en un lugar de vacaciones muy popular. Frente a su costa se encuentran los islotes de San Pablo, asociados tradicionalmente al naufragio. El lugar exacto sigue siendo objeto de debate, pero acercarse a esta bahía brinda una parada para pasear junto al Mediterráneo antes de buscar la huella del apóstol en el interior.
La gruta
Gruta de San Pablo
En el pueblo de Rabat está la conocida como Gruta de San Pablo y también las catacumbas de San Pablo y Santa Águeda. La Gruta es un lugar de culto muy recogido. Cuenta con una famosa estatua de mármol del apóstol, obra del escultor Melchiorre Gafà, frente a la cual cuelga una lámpara de plata en forma de galera, donada por el Gran Maestre Pinto en 1748. Es un importante centro de peregrinación que ha sido visitado por varios Papas. La entrada a la Gruta incluye la visita a unos refugios subterráneos de la Segunda Guerra Mundial y al Museo Wignacourt, antigua residencia de los capellanes de los caballeros de San Juan.
Las catacumbas
Catacumbas de San Pablo
Por su parte, en las Catacumbas hay un inmenso laberinto arqueológico de más de 2.000 metros cuadrados excavado en la piedra. Es el complejo funerario más grande de Malta. Lo más llamativo es que mezcla tumbas de ritos cristianos, paganos y judíos, además de conservar unas características mesas circulares de piedra (mesas de ágape) donde las familias celebraban los banquetes funerarios. Es una visita impactante.
La catedral
Catedral de San Pablo en Mdina
Desde Rabat se puede seguir a pie hasta Mdina, cuya entrada amurallada conduce a calles de piedra y palacios. Su catedral de San Pablo ocupa, según la tradición, el lugar de la residencia de Publio, el gobernador romano y principal magistrado de la isla de Malta en el año 60, que acogió a los náufragos. El edificio actual es barroco, obra de Lorenzo Gafà. Dentro alberga la pintura de la conversión de San Pablo, de Mattia Preti.
San Pablo curó al padre del gobernador romano de Malta que le hospedó y este se convirtió en el primer obispo de Malta
Durante su estancia en casa del gobernador, el padre de Publio se encontraba gravemente enfermo. El relato bíblico narra que Pablo entró a verlo, rezó por él, le impuso las manos y lo curó. Impresionado por este milagro y por las enseñanzas de Pablo, Publio se convirtió al cristianismo. La tradición de la Iglesia lo sitúa como el primer obispo de Malta, marcando el inicio de la que es considerada una de las comunidades cristianas más antiguas del mundo.
La iglesia
Iglesia del Naufragio de San Pablo en La Valeta
La cuarta parada tras los pasos del santo lleva a La Valeta y la iglesia del Naufragio de San Pablo, uno de los templos católicos más antiguos, sagrados e impresionantes de Malta. Este templo, diseñado originalmente por Girolamo Cassar en 1570 y reconstruido más tarde en estilo barroco, alberga un relicario de oro que contiene un hueso de la muñeca derecha de San Pablo y un fragmento de la columna de la iglesia de San Paolo alle Tre Fontane (Roma) sobre la cual el apóstol fue decapitado.
En dos jornadas
Vista aérea de la ciudad de La Valeta. Capital de la isla maltesa
Para organizar la experiencia de seguir las huellas de San Pablo en Malta se recomienda dos jornadas: una para Rabat y Mdina y otra para la bahía y La Valeta, con transporte entre estas últimas. La entrada al Museo Wignacourt cuesta 6 euros, con audioguía en español por 2 euros más. En Mdina, la entrada conjunta de catedral y museo cuesta 15 euros; 10 para mayores de 60 años. Conviene comprobar el calendario litúrgico antes de fijar las visitas.