Atolón en las Islas Carolinas

Playa en un atolón de las Islas Carolinaslaviejaespana.es

Viaje a la Micronesia Española, los paraísos del océano Pacífico que España vendió por 25 millones de pesetas

Palaos, las Carolinas, las Marianas y las islas Marshall formaron parte de los últimos territorios españoles de ultramar. Hoy ofrecen al viajero arrecifes, ruinas megalíticas, pecios de la Segunda Guerra Mundial y algunas de las islas menos visitadas del Pacífico

La denominada Micronesia española no figura en los mapas actuales, pero reúne bajo un mismo nombre varias islas del Pacífico que estuvieron vinculadas a España hasta finales del siglo XIX. Son territorios dispersos por miles de kilómetros de océano que hoy se reparten en cuatro realidades políticas: Palaos, los Estados Federados de Micronesia, la República de las Islas Marshall y las Islas Marianas del Norte.

La Micronesia reúne varias islas del Pacífico que estuvieron vinculadas a España hasta finales del siglo XIX

La presencia española fue desigual. Mientras las Marianas estuvieron sometidas a una administración más prolongada, el control efectivo sobre las Carolinas y Palaos resultó tardío y limitado. La distancia con Filipinas, la escasa presencia militar y el coste de mantener unas posesiones tan remotas explican en buena medida su destino.

Vacío administrativo

Océano y selva tropical en Palaos

Océano y selva tropical en PalaosGetty Images/Arpad Benedek

Las Islas Marshall también fueron exploradas por navegantes españoles y reclamadas formalmente por España en 1874. Sin embargo, Madrid nunca llegó a establecer allí una administración efectiva. Alemania aprovechó ese vacío para declarar el archipiélago protectorado en 1885, una situación que España terminó aceptando al año siguiente. Las Marshall, por tanto, pertenecen a la historia de la presencia española en Micronesia, pero no fueron una de las posesiones vendidas por 25 millones de pesetas en 1899.

Cementerio San José en las Islas Marianas del Norte

Cementerio San José en las Islas Marianas del NorteGetty Images

Tras perder Filipinas, Puerto Rico y Guam en 1898, España acordó en 1899 ceder a Alemania las islas Carolinas, Palaos y las Marianas, con la excepción de Guam, que ya había pasado a Estados Unidos. La compensación fue de 25 millones de pesetas de entonces (150.000 euros al cambio actual). El acuerdo también reconocía determinados derechos a las órdenes religiosas españolas y permitía establecer depósitos de carbón para los barcos españoles, una posibilidad que apenas tuvo consecuencias prácticas.

Tras perder Filipinas, Puerto Rico y Guam en 1898, España acordó en 1899 ceder a Alemania las islas Carolinas, Palaos y las Marianas

Alemania conservó las islas durante poco tiempo. Japón las ocupó durante la Primera Guerra Mundial y posteriormente las administró por mandato de la Sociedad de Naciones. Después de la Segunda Guerra Mundial quedaron bajo tutela estadounidense hasta desembocar en su actual división política.

Destinos de buceo

El buceo en el Lago de las Medusas de las islas rocosas de Palaos es inofensivo

Buceo en el Lago de las Medusas de las islas rocosas de PalaosGetty Images/Anotnio Husadel

Palaos es el destino más preparado para un primer viaje. Su principal atractivo son las Rock Islands, un conjunto de 445 islotes de roca caliza cubiertos de vegetación que emergen de lagunas turquesas. Declaradas Patrimonio Mundial, esconden arrecifes, playas, cuevas y más de medio centenar de lagos marinos. Koror concentra la mayor parte de los hoteles y empresas de buceo, que organizan excursiones por lugares como Blue Corner y, cuando las condiciones lo permiten, por el turístico Lago de las Medusas.

Nan Madol en Pohnpei

Nan Madol en PohnpeiGetty Images

Los Estados Federados de Micronesia agrupan cuatro estados insulares: Yap, Chuuk, Pohnpei y Kosrae. Pohnpei reúne el conjunto arqueológico más extraordinario de la región. Nan Madol está formado por más de cien islotes artificiales levantados con bloques de coral y enormes columnas de basalto. Entre sus canales se conservan las ruinas de palacios, templos y tumbas construidos entre los siglos XIII y XVI.

Vista aérea de la ciudad de Kolonia en Pohnpei (Micronesia)

Vista aérea de la ciudad de Kolonia en Pohnpei (Micronesia)Getty Images/iStockphoto

En Kolonia, la capital de Pohnpei, permanece un tramo de la muralla española levantada en 1889 alrededor del fuerte Alfonso XII. Es uno de los vestigios más visibles de aquella administración, aunque resulta mucho más modesto que las construcciones de Nan Madol.

Lugares históricos y exóticos

Piedra "rai" de la Micronesia, usada como moneda de cambio

Piedra «rai» de la Micronesia, usada como moneda de cambioEric Guinther

Yap conserva otro elemento único: los grandes discos de piedra conocidos como rai, algunos de varios metros de diámetro, que todavía poseen valor ceremonial y social y se usaban como moneda de cambio. La isla también es uno de los mejores destinos del Pacífico para bucear con mantarrayas. Chuuk atrae a submarinistas de todo el mundo por su laguna, donde permanecen decenas de barcos y aviones japoneses hundidos durante la Segunda Guerra Mundial. Kosrae, la menos visitada de las cuatro, combina selva, arrecifes y las ruinas de Lelu.

Fosa de las Marianas

Fosa de las MarianasALAN.JARED.MATIAS

El tercer gran territorio son las Marianas del Norte, vinculadas políticamente a Estados Unidos. Saipán es su principal puerta de entrada y combina playas, fondos coralinos y escenarios de la guerra del Pacífico. Tinian conserva las enormes piedras ‘latte’ de la Casa de Taga y las instalaciones desde las que partieron los aviones que lanzaron las bombas atómicas sobre Japón. Rota, mucho más tranquila, mantiene restos de edificios coloniales y algunos de los paisajes mejor conservados del archipiélago. La propia Fosa de las Marianas, el área más profunda conocida de la Tierra, y las islas homónimas deben su nombre a la reina española Mariana de Austria

La Fosa de las Marianas, el área más profunda conocida de la Tierra, y las islas homónimas deben su nombre a la reina española Mariana de Austria

La huella española resulta especialmente visible en la tradición católica, algunos nombres y apellidos y numerosos préstamos incorporados al idioma chamorro. Sin embargo, su presencia más intensa se encuentra en Guam, que no formó parte de la venta a Alemania y que hoy continúa siendo territorio estadounidense.

Islas y bombas

Avión de la Segunda Guerra Mundial hundido en las Islas Marshall

Avión de la Segunda Guerra Mundial hundido en las Islas MarshallGetty Images

Las Islas Marshall ofrecen un paisaje diferente, formado principalmente por estrechos atolones coralinos que apenas se elevan sobre el océano. Majuro es la capital y la principal puerta de entrada, mientras que los atolones exteriores requieren vuelos o barcos locales. Su lugar más conocido es Bikini, declarado Patrimonio Mundial por la Unesco, donde Estados Unidos realizó 23 pruebas nucleares entre 1946 y 1958. Conserva barcos hundidos y el enorme cráter de la bomba Castle Bravo, pero su acceso está muy restringido y no es una excursión turística convencional.

Por otro lado, no es cierto que España conserve cuatro islas en el Pacífico debido a un supuesto olvido en el tratado de 1899. Esa teoría se refiere a Guedes, Coroa, Pescadores y Ocea, pero el Gobierno español ha señalado que el acuerdo transfirió la totalidad de las posesiones de la zona.

Organizar el viaje a la Micronesia Española no es sencillo. No hay una ruta que permita enlazar todas las islas y no hay vuelos directos desde España. Para Palaos se suele viajar a través de Manila, Taipéi o Tokio; las conexiones hacia los Estados Federados de Micronesia pasan con frecuencia por Guam o Honolulu, y las Marianas reciben vuelos desde varios aeropuertos asiáticos.

El otro continente que pudo ser español

Es poco conocido que Australia estuvo a punto de integrarse en el Imperio español casi dos siglos antes de que los británicos fundaran Sídney. En 1606, el marino español Luis Váez de Torres navegó por el estrecho que hoy lleva su nombre, que separa Papúa Nueva Guinea del extremo norte australiano. Debido al laberinto de arrecifes de coral y pequeñas islas, Torres divisó las colinas de la costa de Australia en el horizonte, pero las confundió con más islas del archipiélago. Si hubiera desviado su rumbo unas pocas millas hacia el sur, habría desembarcado en el quinto continente 164 años antes que lo hiciera el famoso capitán británico James Cook (1770).
De haber ocurrido, el nombre del continente no habría cambiado mucho: el compañero de expedición de Torres, el navegante Pedro Fernández de Quirós, ya había bautizado aquellas tierras inexploradas del sur como Austrialia del Espíritu Santo. Quirós jugó intencionadamente con las palabras: unió el término geográfico austral (del sur) con el nombre de la dinastía reinante en España en ese momento, los Austria.
Aunque los memoriales de Quirós rogando al rey Felipe III que enviara barcos y soldados para colonizar este nuevo y gigantesco territorio cayeron en saco roto debido a las crisis económicas de la Corona española en Europa, el viaje de Torres demostró la audacia de la navegación hispana. Las cartas náuticas de esta hazaña se guardaron bajo el más estricto secreto militar en los archivos coloniales de Manila para evitar que cayeran en manos de piratas holandeses o ingleses. El mapa no vio la luz hasta 1762, cuando las tropas británicas saquearon la capital filipina y descubrieron el documento que abría las puertas del continente austral.
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