07 de octubre de 2022

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Conversaciones en Familia

La doctora Gómez Pardo: «Uno de cada tres cánceres están relacionados con la alimentación»

Educar en nutrición es lo que hará revertir la paradoja de una España en la que los niños «tienen sobrepeso y a la vez están mal nutridos»

La Organización Mundial de la Salud estima que el 50 % de los casos de cáncer podrían evitarse con una buena alimentación. Sobre ello y otros factores de riesgo, ahonda Emilia Gómez Pardo, doctora en Bioquímica y Biología molecular y máster en Nutrición y Salud.
Educar desde una perspectiva nutricional a los más pequeños es para la también asesora científica de la Fundación CRIS contra el cáncer lo que hará revertir los preocupantes datos de salud pública infatil y la paradoja de unos niños que «tienen sobrepeso y a la vez están mal nutridos».
–La alimentación no solo ayuda a prevenir el cáncer, ¿qué otras enfermedades se previenen con unos buenos hábitos alimenticios?
–El estilo de vida tiene cuatro claves básicas: alimentación, actividad física, y dos comportamientos de riesgo, el consumo de alcohol y tabaco. Están directamente relacionados con cuatro factores de riesgo que son el sobrepeso, el colesterol, la hipertensión y el azúcar en la sangre. Y, a su vez, estos cuatro factores se relacionan con cuatro enfermedades principales: el cáncer, las enfermedades cardiovasculares, la diabetes y las enfermedades respiratorias. La regla del cuatro, los factores modificables que podemos corregir para poder prevenir todas aquellas enfermedades. Pero, ya no solo relaciones con las enfermedades, sino con el bienestar. En el caso de niños, la autoestima, el rendimiento escolar.

La primera infancia es vital para conseguir un desarrollo saludableDra. Emilia Gómez Pardo

–¿Cómo pueden los padres comenzar a introducir a sus hijos en los buenos hábitos?
–La ciencia dice, de una forma absolutamente inequívoca, que la primera infancia es vital para conseguir un desarrollo saludable. Cuando somos pequeños es el momento perfecto para instaurar esos hábitos sobre, digamos, un libro en blanco en donde los padres tenemos la capacidad y la responsabilidad de instaurar y educar entorno a su propia salud. Hay muchos estudios que hablan sobre esto, pero la educación se continua a lo largo de la vida, como el desarrollo de estos factores. Por eso, la infancia es crucial, pero no exclusiva. Cualquier momento es bueno para empezar a formarse en la alimentación. Nunca es tarde.
–Como con otras muchas cosas con los niños, el ejemplo es clave, ¿no?
–Son muchas cosas en las que influyen en el cambio de actitud de los niños hacia la salud y la comida, sobre todo hacia el mundo vegetal. Los estudios coinciden en que son dos los aspectos que más peso tienen en la conducta de los niños: el ejemplo de los padres y los alimentos que haya en casa.
Hay muchos otros: alejarlos de la publicidad, no obligarle a comer, tener paciencia y perseverancia. Esto es importante porque los niños tienen neofobia alimentaria, un rechazo evolutivo a probar nuevas comidas. Por eso hay que insistir con positividad, nunca con recriminación ni recompensas.

Hemos entrado en una paradoja donde los niños tienen sobrepeso y a la vez mal nutridosDra. Emilia Gómez Pardo

–¿Hay algunos alimentos en concreto que tengan que ser fomentados en los niños por su impacto en la salud?
–Todos los alimentos del mundo vegetal deberían de ser la parte mayoritaria de nuestra dieta. No solo frutas y verduras, también legumbres, frutos secos, cereales integrales, hierbas y semillas. Perfectamente caben alimentos animales, aunque sin carnes procesadas y carne roja en exceso. Todo en una proporción.
Lo más importante es que los niños dejen de comer como comen. El 70% de la energía que consumen los niños españoles proceden de alimentos ultra procesados. Les dan energía, pero no nutrientes. Por eso, hemos entrado en una paradoja donde los niños tienen sobrepeso y, a la vez, están mal nutridos.
–¿Y qué va a generar esto cuando los que son pequeños ahora crezcan?
Esto ya es una realidad. No hace falta irnos al futuro. El 22 % de los niños españoles tienen niveles altos de colesterol, los adolescentes tienen daños orgánicos, hay cánceres relacionados con el estilo de vida que antes era de adultos y ahora los padecen nuestros jóvenes, como el cáncer de colon, el mieloma múltiple o el cáncer de endometrio.
–¿Y qué se puede hacer para revertirlo?
–Educar. Educar en salud y recuperar la importancia del cuidado y el papel de la alimentación. Nos hemos desconectado de nuestro cuerpo. Nos hemos olvidado de que la función de comer es introducir nutrientes. Hay que recuperar el valor de la cocinar, de comer en familia, algo que también se ha demostrado que tiene mucho impacto en la salud. Según Pediatrix, comer todos juntos tres veces a la semana ayuda a disminuir el exceso de peso en un 12 %, un 35 % los trastornos de alimentación y los comportamientos de riesgo en adolescentes. No hay mejor inversión que educar en la salud. Con una buena alimentación, los niños tendrán también un mejor rendimiento académico, mejores notas y mejores habilidades sociales.
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