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02 de marzo de 2024

Estudiantes

Estudiantes de Primaria en el aula.

¿Hay sobrediagnóstico de TDAH en niños?: «La gente confunde sus síntomas con los de la infancia»

El psicólogo Rafa Guerrero defiende que hasta que los niños no empiezan la escuela primaria es muy difícil saber con exactitud si se trata del trastorno de déficit de atención o solo están siendo niños

Tras las siglas TDAH se esconde el trastorno que afecta a entre un 5 y un 7 % de la población infantojuvenil. Los casos de niños y adolescentes son Déficit de Atención e Hiperactividad han aumentado en los últimos años en todo el mundo y, según constata un estudio publicado en la revista Jama Network de investigadores australianos, también se ha incrementado el porcentaje de los diagnósticos que son tratados farmacológicamente.
A través de su análisis, denunciaron que esta afección se está sobrediagnosticando en menores, con el consiguiente perjuicio para ellos que pueda suponer un tratamiento que no necesitan y una etiqueta que marca su expediente y sus relaciones.
En España, uno de los psicólogos que no se ha cansado de denunciar esta problemática ha sido el psicólogo Rafa Guerrero, que explica que mientras el subtipo inatento del TDAH está diagnosticado de menos, el hiperactivo-impulsivo lo está de más. El psicólogo defiende que hasta que los niños no empiezan la escuela primaria es muy difícil saber con exactitud si se trata del trastorno de déficit de atención o solo están siendo eso, niños.
–¿Cuál es la problemática detrás de este sobrediagnóstico de TDAH?
–Es un trastorno muy señalado o muy provocado, pero que al final la sociedad no entiende realmente. Incluso los profesionales de la salud no terminamos de entender qué es esto del TDAH realmente y cometemos un error, muy grave, de diagnosticarlo en base a los síntomas y al comportamiento del menor en el adulto y no en base a cuál es la raíz del problema. Cada vez que un profesional de la salud y aquí meto psicólogos, neurólogos, pediatras, de la pública y de la privada, y me meto yo también; cada vez que ve que un menor cumple los tres síntomas básicos del TDAH, que son la dificultad para concentrarse, hiperactividad y la impulsividad, directamente es diagnosticado. Por eso hay tanto sobrediagnóstico, porque no estamos yendo a la raíz del problema. Este ocurre también con el autismo.
Existe un sobrediagnóstico de TDAH sobre todo de tipo hiperactivo e impulsivo, pero a la vez infradiagnóstico del subtipo inatento. Y, ¿por qué? Pues porque difícil poder identificar a un niño o una niña que está en clase sin dar ningún problema, que no se mueve y que te está mirando, pero está a sus cosas. Y por otro lado, cualquier niño que sea muy inquieto, que es impulsivo y movido, ya le ponemos el cartelito de TDAH.

Variantes de TDAH

Existen tres subtipos de TDAH; el inatento, el hiperactivo – impulsivo y el combinado. Mientras el primero es el más abundante, el inatento es más complicado de ver. Un niño que es impulsivo, hiperactivo, tiene problemas de conducta o es desafiante, es más evidente, pero el que está despistado o no está atento cuesta más detectarlo.
–Un diagnóstico suele ir seguido de un tratamiento. ¿Qué consecuencias puede tener para esos niños mal diagnosticados un tratamiento para el Trastorno de Déficit de Atención e Hiperactividad?
–Es como si diagnostico mal una diabetes a una persona y se está pinchando insulina sin necesitarla. Las consecuencias pueden llegar a ser bastante graves. Por eso hay que estudiar cada caso e imprimir toda la importancia en una evaluación en profundidad. Nos estamos encontrando con profesionales que están diagnosticando TDAH con 30 minutos de consulta, cuando exige horas, igual que con cinco minutos que una madre te cuenta cómo es su hija, no se puede determinar si sufre anorexia nerviosa.
Después de un diagnóstico, viene una intervención y esta se tiene que basar en lo que se ha evaluado. No hay un tratamiento específico para la anorexia ni para el TDAH ni para la depresión, sino que hay uno para Juan, uno para María y otro para José. No hay tablas ni estándares.
–Es tan fácil de diagnosticar el TDAH? ¿Hay algún tipo de prueba que se pueda realizar?
–Es muy complejo y requiere mucho tiempo. A nivel social circula la idea de que existe una prueba del TDAH. En la salud mental no existen pruebas de nada, ni la de la esquizofrenia, ni la de la depresión, ninguna. Existen distintas evaluaciones y al final un juicio clínico, en el que hay que mojarse y que tiene que ir en pos de los resultados en función del contexto y en función de su desarrollo.
No es tan fácil como hacer un análisis de sangre o un pinchacito en el dedo. Es muy complejo, pero nos lo tomamos de manera muy alegre. Y en el momento el que a un menor le cuesta concentrarse, es caótico en la escuela y con bajo rendimiento académico, ya se le diagnostica TDAH, a pesar de que esto que acabo de describir coincide con los síntomas de algo: la infancia.
–¿Cuándo se puede saber con exactitud si un niño lo padece? ¿A qué edad?
–La mayoría de estudios internacionales hablan de que a partir de los seis años. No tengo ninguna prisa en diagnosticar, como sí la tengo en intervenir. Hasta los siete años yo no me adelantaría, lo que no quita que se pueda trabajar la concentración con un niño de cuatro.

Tratamientos para el TDAH

Existen distintas maneras de intervenir y cada caso requiere que se evalúen todas las opciones. Existe la medicación, pero también la intervención psicoterapéutica, psicopedagógica, logopedia… Elegir entre uno u otro dependerá de la evaluación realizada al menor y de cuáles sean sus fortalezas y debilidades. «María Montessori decía que cualquier ayuda que sea innecesaria va a ser un obstáculo al desarrollo del menor», recuerda el psicólogo para explicar que hay que darle a cada uno lo que precise, no lo que dice se establece en una tabla estándar.
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