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19 de abril de 2024

El desencadenante de esta certera teoría antropológica no fue ningún estudio científico

El desencadenante de esta certera teoría antropológica no fue ningún estudio científicoPexels

La pregunta a bocajarro que permitió descubrir la teoría de los cinco lenguajes del amor

El célebre experto en consejería matrimonial Gary Chapman explica cuál es «la pregunta que se hacen hoy miles de personas casadas y divorciadas», y que a él le permitió crear su famosa teoría

Es una de las teorías sobre afectividad más compartida en todo el mundo, y cada año cientos de miles de personas descubren en ella el modo más eficaz y profundo de mejorar sus relaciones sentimentales. Hablamos de los cinco lenguajes del amor, una teoría reflejada en la obra homónima del norteamericano Gary Chapman, que ha vendido más de 11 millones de ejemplares solo en inglés y que se ha traducido a 50 idiomas, gracias a su estilo divulgativo, sencillo y, sobre todo, pegado a la realidad de cualquier pareja.
Su utilidad y profundidad es tanta que El Debate va a iniciar una serie de reportajes para desentrañar sus misterios y detalles, según el propio Chapman ha ido explicándola tanto en sus obras como en las múltiples conferencias que imparte por los cinco continentes como director del instituto Marriage and Family Life Consultansts.

La pregunta detonante

Uno de los aspectos más llamativos del trabajo de Chapman –tal y como relata en su obra, que contienen numerosas anécdotas y ejemplos de parejas reales– es que el desencadenante de esta certera teoría antropológica no fue ningún estudio científico, ni el análisis de un congreso universitario. Fue la pregunta a bocajarro que le lanzó un locuaz desconocido durante un vuelo «a nueve mil metros de altura, en algún lugar entre Buffalo y Dallas».
Aquel tipo, recuerda Chapman, «puso su revista en el bolsillo de su asiento, se volvió hacia mí y preguntó: ¿en qué trabaja usted?». Cuando el autor le respondió que impartía seminarios por Estados Unidos como consejero matrimonial, el desconocido pasajero soltó la pregunta bomba: «Siempre he deseado preguntarle esto a alguien: ¿qué le pasa al amor después de que uno se casa?».

Tres matrimonios fallidos y un interrogante común

El sujeto le explicó que había estado casado en tres ocasiones, la primera vez durante diez años, después, durante tres, y finalmente, un matrimonio fallido de seis años. «Y en cada ocasión era maravilloso antes de que nos casáramos –le explicó a Chapman–, pero de alguna manera todo se derrumbaba después de la boda. Desaparecía todo el amor que pensaba que tenía por ella y todo el amor que parecía que tenía ella por mí. Soy una persona bastante inteligente, dirijo un negocio exitoso, pero esto no lo comprendo».
Tras relatarle los pormenores de cada situación, concluía con una batería de preguntas que, como el propio autor reconoce, «es la misma que se hacen hoy miles de personas casadas y divorciadas»: «¿Qué le pasa al amor después de la boda? ¿Mi experiencia de fracaso es común? ¿Es por eso que tenemos tantos divorcios? Y los que no se divorcian, ¿aprenden a vivir con el vacío, o en verdad el amor se mantiene vivo en algunos matrimonios? ¿Cómo lo logran, de ser así?».

Como usar una aspirina contra el cáncer

Dejando a un lado la anécdota concreta, Chapman explica que «el deseo por el amor romántico en el matrimonio está arraigado en lo más profundo de nuestra constitución psicológica» puesto que «mantener vivo el amor en nuestros matrimonios es un asunto serio».
Por ese motivo, preguntas como las de aquel locuaz compañero de vuelo son tan frecuentes: «Algunos se las hacen a los amigos, otros se las hacen a los consejeros y los clérigos, y hay quienes se las hacen a sí mismos. A veces las respuestas se expresan en la jerga de la investigación psicológica que es casi incomprensible. Otras veces se exponen en el humor y el folclore. Y la mayoría de los chistes y los refranes contienen algo de verdad, pero son como ofrecerle una aspirina a una persona con cáncer», señala.
El gran problema, según Gary Chapman, es que a pesar de que este deseo de amar y ser amados está tan extendido, «hemos pasado por alto una verdad fundamental: las personas hablan diferentes lenguajes del amor». Es decir, el modo concreto en el que cada persona suele expresar su amor, y también el modo en el que prefiere ser amada.
Y presenta, a partir de su experiencia, los cinco diferentes lenguajes del amor que existen en el comportamiento humano: las palabras de afirmación, los actos de servicio, los regalos, el tiempo de calidad y el contacto físico.

Hablar en español a quien solo habla chino

Partiendo de sus estudios en antropología, Chapman explica que del mismo modo que tenemos que aprender un idioma, e incluso diferentes dialectos, «si queremos comunicarnos de manera eficiente», también «en el campo del amor es similar». Eso sí, con el matiz de que «tu lenguaje emocional del amor y el de tu cónyuge tal vez sean tan diferentes como el chino del español: no importa cuánto te esfuerces por tratar de expresar amor en español, si tu cónyuge solo comprende el chino; nunca entenderéis cómo amaros el uno al otro».
Por ese motivo, este experto en acompañamiento matrimonial con décadas de experiencia a sus espaldas asegura que «debemos estar dispuestos a aprender el lenguaje primario del amor de nuestro cónyuge, si queremos ser eficientes comunicadores del amor». «Una vez que identifiques y aprendas a hablar el lenguaje primario del amor de tu cónyuge, habrás descubierto la clave para un matrimonio amoroso y duradero. El amor no debe desaparecer después de la boda, pero para mantenerlo vivo, la mayoría de nosotros tendrá que esforzarse para aprender un segundo lenguaje del amor. No podemos quedarnos en nuestra lengua materna si nuestro cónyuge no la entiende. Así que si queremos que sientan el amor que tratamos de comunicar, debemos expresarlo en su lenguaje del amor», concluye.
Pero, ¿cómo reconocer nuestro lenguaje del amor? ¿Y el de nuestro cónyuge? ¿Cómo se puede aprender y trabajar un lenguaje concreto? ¿Qué ocurre si un matrimonio da de lado esta comunicación? ¿Hay lenguajes del amor incompatibles? ¿Hay alguno mejor que otro? ¿Cuáles son, en definitiva, los secretos de los cinco lenguajes del amor? Las respuestas a estas cuestiones y a otras muchas relacionadas con esta teoría de Chapman… en próximos artículos de El Debate.
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