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En redes sociales es común ver a niñas siguiendo rutinas de belleza como si fuesen adultasACUPSI

La clave de las tres A para alejar a tus hijas de la hipersexualización, según una famosa pediatra

Estas claves permiten fortalecer la relación padres-hijas, de un modo altamente preventivo y eficaz para el bienestar de las niñas

La pediatra y divulgadora estadounidense Meg Meeker es una de las voces más influyentes del mundo a la hora de aconsejar a los padres y educadores sobre la crianza, especialmente en lo que respecta a la relación con las niñas.

En sus intervenciones, libros y conferencias a lo largo del mundo, Meeker ofrece pautas prácticas basadas en la neurociencia y alejadas de ideologías, y propone soluciones sencillas y eficaces a los problemas cotidianos de los hogares. Y, de forma destacada, en los últimos años esta autora superventas ha dado la voz de alarma para denunciar el que considera uno de los mayores peligros de la sociedad actual: la sexualización de las niñas en la infancia, y la promoción de la promiscuidad y la masturbación entre las chicas jóvenes y adolescentes.

Un peligro demostrado con la ciencia

Meg Meeker, que es también autora de varios best-sellers internacionales como Padres fuertes, hijas felices (editorial Ciudadela), alerta a los padres no solo de las imágenes hipersexualizadas que proyectan la publicidad o la televisión mainstream, sino, sobre todo, de lo que sucede en redes como TikTok, Snapchat o Instagram, en las que es común ver a niñas siguiendo rutinas de moda y belleza como si fuesen adultas, y a adolescentes haciendo bailes o mostrando poses altamente erotizadas.

Unas prácticas que guardan una estrecha relación con la depresión adolescente, con conductas sexuales prematuras y con severos desórdenes y trastornos del comportamiento, tal y como denunció Meeker en una intervención para el Congreso Love Talks, organizado por la International Federation for Family Development (IFFD).

Los efectos de la promiscuidad

Según la divulgadora, el 40 % de las adolescentes sexualmente activas entre los 14 y 18 años reconocen que mantienen relaciones sexuales que en realidad no desean. Un fenómeno, junto al de la sexualidad precoz, que se debe, en buena medida, a la presión social, a la normalización y promoción de prácticas como la masturbación en espacios de televisión e internet, y a la falta de modelos de un amor sano.

Además, la pediatra alerta sobre el impacto de estas conductas en la salud física y mental, como el aumento de enfermedades venéreas, infecciones de transmisión sexual, crisis de ansiedad y estrés, problemas de fertilidad por el uso prolongado de anticonceptivos, y el incremento de abortos. De hecho, solo en Estados Unidos, más de 14 millones de jóvenes de entre 15 y 24 años contraen ETS cada año, con consecuencias que les acompañarán de por vida.

Las 3 A para proteger a tus hijas

En este contexto, Meeker propone a los padres una sencilla pero efectiva fórmula para proteger a sus hijas, y guiarlas en un entorno de amor y respeto: la regla de las 3 A.

Estas tres claves permiten, según la pediatra, fortalecer la relación padres-hijas, de un modo altamente preventivo y eficaz para el bienestar de las niñas. Las tres A son atención, afecto y afirmación.

1. Atención: prioriza el contacto personal

El primer paso es prestarles atención. Meeker aconseja a los padres que, cuando lleguen a casa, dejen el móvil a un lado y saluden personalmente a sus hijos, haciendo contacto visual. Porque un momento al día que incluya el contacto visual y «conversación genuina» puede marcar la diferencia. «No tiene que ser mucho tiempo, pero cuando le demuestras atención exclusiva, tu hija se siente valorada y comprendida», asegura. En concreto, propone 15 minutos a la semana de tiempo exclusivo con cada hijo y, sobre todo, con cada hija. Un gesto simple que refuerza la conexión emocional y la confianza.

2. Afecto: el poder del contacto físico

El afecto es esencial para que las hijas se sientan seguras y queridas. Meeker sugiere abrazos, caricias en el pelo, o cosquillas agradables como formas de transmitir cariño. E incluso aunque algunas adolescentes pueden mostrar resistencia, la pediatra explica que esto no debe tomarse como algo personal. De hecho, especialmente en la adolescencia, Meeker explica que las hijas pueden sentirse incómodas consigo mismas, pero necesitan afecto para sanar emocionalmente. De modo que, si tienen su afecto físico, no irán buscando –incluso, mendigando– en otros hombres el abrazo que su padre no les dio.

3. Afirmación: valora sus cualidades personales

Por último, Meg Meeker subraya la importancia de la afirmación. Según la experta, los padres deben centrarse en las cualidades personales de sus hijas, en lugar de destacar solo su apariencia física. Comentarios positivos del tenor de «veo que te esfuerzas mucho, y aunque no te gustan las Matemáticas, sigues adelante con tus estudios», son esenciales para fortalecer su autoestima y enfatizar sus fortalezas y virtudes, más allá del aspecto físico que valoran las redes.

Así, para Meeker, la clave para proteger a las hijas de los peligros emocionales y físicos de la hipersexualización está en darles atención, afecto y afirmación de forma constante. Y cuando los padres se comprometen a brindar estas 3 A, «logran ganarse el corazón de sus hijas» y mantenerlas alejadas de conductas lesivas y peligrosas.