«El mundo de las primeras citas se ha convertido en uno de los mayores retos para los millenial» dice Inna Muñoz
«First Dates» no es la vida real: qué razones hay para tener (o no) una segunda cita cuando buscas pareja
La divulgadora en temas de pareja Inna Muñoz explica por qué «el mundo de las primeras citas se ha convertido en uno de los mayores retos para la generación millenial y las que le siguen»
Ni las aplicaciones de citas, ni el controvertido programa de televisión First Dates parece que hayan contribuido a que en España se hayan constituido más parejas estables. Basta con mirar las decrecientes tasas de nupcialidad.
Más bien al contrario: cada vez son más los jóvenes –y no tan jóvenes– que expresan su descontento por la dificultad de encontrar a una persona dispuesta a iniciar una relación con miras al noviazgo, una vez que se pasa el «evento canónico» de la primera cita. ¿La expresión más repetida? «El mercado de chicos (o chicas) está fatal»...
Y es que, como explica Inna Muñoz, máster en Matrimonio y Familia por la Universidad de Navarra y divulgadora en temas de pareja, «el mundo de las primeras citas puede ser uno de los mayores desafíos para la generación millennial y las que le siguen» porque «nuestra forma de entender las relaciones ha cambiado radicalmente si la comparamos con las generaciones anteriores».
Muñoz, que es una firma habitual de webs de contenido especializado en familia como Amafuerte.com y creadora del podcast Amor&Humor, «nuestros abuelos solían elegir pareja dentro de círculos sociales mucho más reducidos. Hoy, en cambio, puedes conocer a alguien de otro continente con solo deslizar el dedo en una aplicación. Solo el hecho de saber que tienes tantas opciones cambia completamente la forma en que miras el amor».
Tres pasos para una segunda cita
Por ese motivo, «en un mundo colmado de experiencias, vale la pena bajar el ritmo: a veces, la persona con la que podríamos tener una historia de amor, casarnos y formar una familia está mucho más cerca de lo que pensamos: puede ser nuestro mejor amigo o alguien que descartamos después de una primera cita porque 'no hubo chispa'», apunta en Amafuerte esta terapeuta de pareja.
A pesar de que tanto el ritmo de las App para buscar pareja, o los espacios de televisión con el mismo objetivo, tienden a plantear una segunda cita a partir de la «conexión» instantánea, la vida real no tiene que ver con un algoritmo ni, mucho menos, con el showbussines.
«El amor –recuerda Inna Muñoz– no siempre llega con fuegos artificiales. A veces está a la vuelta de la esquina, pero somos nosotros quienes levantamos los muros». E invita a «mirar el mundo de las citas de una forma diferente, más profunda y más real», con tres pasos específicos
Primer paso: mínimo tres citas
«Uno de los grandes motivos por los que muchas personas no logran encontrar una relación significativa es la falta de paciencia para conocer al otro», alerta. Entre otras cosas, porque la falta de confianza hace que «las primeras citas puedan ser incómodas: la conversación no fluye, hay silencios, torpeza o incluso alguna 'red flag' que nos hace dudar».
Sin embargo, «es importante recordar que todas las personas tenemos aspectos difíciles y que incluso las parejas más compatibles enfrentan diferencias. Con tiempo y buenas herramientas, esas diferencias pueden gestionarse. Pero eso solo es posible si damos la oportunidad de conocernos mejor».
Por ese motivo, recomienda tener un mínimo de tres citas, porque «en una sola, incluso si notas algo que no te convence del todo, no es posible saber si esa persona podría ser tu compañero de vida. A menos que la 'red flag' implique una situación peligrosa o de maltrato (en cuyo caso sí hay que apartarse), vale la pena hacer el esfuerzo de intentarlo un poco más».
Segundo paso: más allá de la apariencia
«Sería ingenuo decir que la apariencia física no importa: claro que influye, sobre todo en las primeras citas donde todo entra por los sentidos», reconoce Muñoz.
Sin embargo, «la apariencia cambia con los años y la juventud es solo una etapa; si tenemos suerte, pasaremos más tiempo con arrugas y canas que sin ellas».
Así que «cuando imagines a la persona con la que quieres compartir tu vida –la que te acompañará en la enfermedad o te sostendrá cuando no puedas valerte por ti mismo–, la belleza dejará de ser determinante» y «en la lista de prioridades, la belleza puede ser más una cuestión de suerte que un criterio esencial».
Tercer paso: expectativas similares
Inna Muñoz explica que hoy, «uno de los mayores desafíos de las primeras citas es no saber qué busca el otro: si quiere una relación seria o solo algo casual». Además, «las diferencias en valores, visión de vida y expectativas pueden generar mucha confusión si no se hablan pronto».
Por ese motivo, esta terapeuta anima a no dar palos de ciego, y apunta algo tan evidente (y a veces olvidado) como que propiciar encuentros con personas «dentro de círculos sociales donde comparten ciertas visiones de ver el mundo puede ayudar mucho más que las apps de citas».
En realidad, no hay pareja estable ni matrimonio duradero que no haya pasado por la «puerta fría» de una primera cita. Sin embargo, esos primeros planes juntos «no deberían ser una prueba de fuego, sino una oportunidad de encuentro» porque «no se trata de 'encontrar a la persona perfecta', sino de aprender a mirar con profundidad, paciencia y esperanza», apunta.
Y concluye con un mensaje para todos los solteros que buscan a otra persona con la que compartir su vida y construir un proyecto conjunto: «En tiempos donde el amor parece un juego de opciones infinitas, la verdadera revolución está en apostar por la constancia y la autenticidad».